Encuentros

Elemento Deserto, psicodelia corpórea

La banda lanza su segundo disco, muy inspirado y mollar compendio de r&r psicodélico impregnado de sabio y rancio costumbrismo, bocatto di cardinale para los aficionados a estos fundamentales géneros. Esta noche lo estraán presentando en Planta Baja (Granada).

Cuenta una leyenda local que siendo todavía un niño, Antonio Molina, en lugar de pedir como regalo navideño una bicicleta o una play station, se desmarcó de lo habitual reclamando las partituras de Elmore James. Verdadero o apócrifo, lo cierto es que de aquellos barros estos lodos, aquel precoz músico se ha convertido en uno de los mejores guitarristas que pululan por este país, como lo atestiguan sus magnéticas presentaciones en directo, oportunamente reseñadas en la web de esta revista. Junto con el también guitarrista Antonio Travé, por mal nombre El Oso de Benalúa, y unidos por su pasión por el blues y el folk, dieron forma a Elemento Deserto, completando la formación el bajista Daniel Levy y las percusiones de Antonio Pelo Mono, todos ellos con vasta experiencia en multitud de combos granadinos. A continuación, relacionamos los ingredientes y pormenores que nutren Los Montes En Llamas disco que los debería situar en el puesto que sin duda merecen:

El disco hace ya tiempo que se grabó, en verano de 2017, en el teatro de la Casa de la Cultura de Benalúa de Guadix, que tiene muy buena acústica, suelo de madera, un gran telón que desplegamos… la bases se grabaron en directo y posteriormente el Oso y yo nos quedamos terminando el disco, aunque luego me fui a la India, a mi vuelta metimos voces, el asunto se ha dilatado bastante en el tiempo. Finalmente se mezcló en Runaway Records, el estudio de Pedro Izquierdo. Algunas canciones ya las llevábamos preparadas y otras se compusieron mientras estábamos allí. Por otro lado este es el disco de transición del inglés al castellano, en el primer disco todas las letras eran en inglés, y hace ya tiempo que nos parece más natural usar un lenguaje con el que todo el mundo nos entienda.

Después de todo esto Antonio se fue de viaje a la India, ¿cuál fue el objetivo de dicho viaje?

 Estuve allí trabajando en una escuela a las afueras de Nueva Delhi, dando clases de guitarra, vivía en una especie de burbuja occidentalizada, pero en cuanto salías a la calle te dabas de bruces con la realidad del país; en total unos ocho meses en dos etapas. Aproveché para comprarme un sitar, que espero aprender a tocar y utilizarlo en el próximo disco.

No sé si os molesta que señale la obviedad de que operáis con referencias musicales vetustas…

Hombre, nuestras bases están ancladas en el pasado, con un sonido claramente guitarrero, un signo distintivo que, espero, no vamos a perder nunca, lo que no quiere decir que estemos cerrados a nuevas sonoridades. Lo cierto es que el primer material que luego acabó en el repertorio de Elemento Deserto lo grabamos yo (Antonio Molina) y el Oso en su casa una navidad, con muchas guitarras acústicas y teclados, quizás porque por aquel entonces no parábamos de escuchar a Tame Impala y Fleet Foxes, pero desde entonces no paro de mirar atrás, cada vez quiero busca más ese sonido y feeling que tenía Neil Young y Grateful Dead, ese rollo.

Uno de los nuevos temas, titulado “El Camión Del Tapicero” trae aires al holandés Jacco Gardner; ¿existe alguna relación entre el texto de la canción y su nombre?

 La letra está inspirada en Ponche De Ácido Lisergico de Tom Wolfe, esa historia de un viaje en autobús de unos colegas todos puestos de LSD, que los termina parando la pasma y no podían ni bajarse de moco que llevaban; a esa historia le hemos querido dar un toque costumbrista, de ahí el título, esa imagen tan pueblerina del camión con el altavoz por las calles del pueblo.

En “Le Dieron Tormento” usáis un estribillo/mantra (“no llores sabandija”), un texto que parece mezclar piedad e insulto…

El estribillo no tiene nada que ver con el texto, es una tarabilla que se nos metió en la cabeza y repetimos una y otra vez: la letra va de un personaje de mi pueblo, muy viejo ya, al que le llaman “el Cajillas”, creo que se puede contar, no creo que este hombre compre el Ruta (risas). El apodo le viene porque se ha muerto ya tres veces, tres veces ha estado metido en la caja, de ahí el apodo; padece una enfermedad, creo que Catalepsia, que parece que has fallecido pero no. La primera de las veces que lo dieron por finado ya estaba en el funeral en la iglesia, y salió del ataúd pidiendo un bocadillo de jamón, le había dado hambre (risas)

Manejáis lo que se podría calificar de una psicodelia muy corpórea, impregnada de blues, alejada del estilo manierista actual que impera en ese estilo

Eso es debido a nuestra evolución, los primeros pasos de la banda los dimos con un estilo cercano a las jams bands, muy inspirada en el blues como comentas, teníamos en mente a Canned Heat o The Allman Brothers, y todos estos aprendizajes los fuimos llevando a un terreno más psicodélico. Gran parte del peso del sonido de la banda está ligado a la manera de tocar la batería de Pelo Mono, esos ritmos secos y definidos. En todo caso pienso que uno de los factores comunes de los cuatro es que no nos hemos quedado anclados en las viejas estructuras del blues, nosotros no somos bluesmen.

El disco sale con un sello austriaco, ¿no ha habido sellos nacionales interesados en publicaros?

Una vez acabado el disco seguimos el procedimiento habitual, lo enviamos a muchas discográficas, algunos nos dijeron que les había gustado pero que no podían publicarlo, otros que no encajábamos en su línea, y el único que se echó para adelante fue Mai Lei Bel. Pero hemos tenido suerte, el propietario del sello es un romántico flipado de la música, muy cuidadoso con todos los detalles, ya verás la edición en vinilo, esta cuidadísimo.

 

Texto: Manuel Borrero

 

 

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