Encuentros

Conn Bux, de Irlanda a la Rioja pasando por California

Conocí a Conn hace ahora cinco años. Alfredo, uno de los responsables de que Logroño tenga uno de los bares del rock más guais de toda la península (El Stereo), me advirtió: «Te va a gustar el álbum en el que acabo de participar». Era The Deltic Underscore, el nuevo disco de un tipo Irlandés que visitó La Rioja para ofrecer un recital, y acabó aposentando las caderas en esas tierras: Mr. Conn Bux. Me encantó lo que oí; buenas guitarras, melodías que se te clavaban, una voz interesante, historias con poso… Un disco de rock de tomo y lomo que agarraba de diferentes culturas y eras dispersas. Conn Bux es un tipo con personalidad y talento, un músico con el bagaje de un puñado de años a sus espaldas y una discografía que abarca ya nueve lanzamientos. Por si acaso, ahí van: Bux (2001), Gran Reserva (2008), The Old Reliable (2010), In The Streets Below (2012), Northern Behaviour (2014), Opening Night (2015), The Deltic Underscore (2016), Try It On The Dog (2018) y el reciente y humeante Shine No Stars (2019), que Conn compuso tras el fallecimiento de su padre. Dejemos paso a que sea el propio artista quien nos ponga al corriente de éste trabajo y su carrera hasta el presente.

Es tu primera entrevista para Ruta 66, creo, así que me gustaría empezar desde el principio.

 Allá voy. Soy de un barrio llamado Ballinteer, a 11 km de la ciudad de Dublín. Crecí junto a mi familia, escuchando todo tipo de música. En su infancia, mi padre era bailarín de música irlandesa y se recorrió el mundo bailando. Fue campeón en esta categoría. Después fue fotógrafo y hombre de negocios. En lo referente a la música, él era fan de Luke Kelly (The Dubliners) y de Buddy Holly, que sonaba una y otra vez en el coche. Mi madre es artista, pintora y fan de los Beatles. Mi hermana Michelle, que lleva el nombre por la canción de Paul McCartney, es fan de grupos irlandeses como Stiff Little Fingers y U2. Mi hermano Len es un gran fan de la música en general, pero sobre todo de la música de Thin Lizzy, Rory Gallagher y Van Morrison.

A veces íbamos a festivales de música en familia, como Lisdoonvarna, donde tuve la oportunidad de disfrutar de la música en directo de grandes músicos e incluso conocer a alguno en persona, como Rory Gallagher, cuando yo tenía 7 años de edad.

Veo que la música ha formado parte de tu vida desde muy temprana edad, pero ¿en qué momento decidiste dedicarte a ella? ¿Qué te hizo sentir que tenías que ‘intentarlo’?

Pues por un lado estaba esa influencia de la música que escuchaba en familia, y por otro lado, el primer asalto a la idea de crear mi propia música fue después de escuchar a los Talking Heads, a David Bowie, canciones de los Beatles como «It wont be long», y también, descubrir la mente oscura y retorcida de Laurie Anderson en la canción «O Superman» de su álbum Big Science. Supongo que toda esta mezcla me impulsó a querer empezar a tocar la guitarra de mi hermano mayor.

Te marchaste a USA con veinte años. ¿Lo hiciste con la intención de vivir de la música o ser reconocido por ello?

No lo sé realmente. Me mudé a San Francisco, California, con mis amigos del barrio, con quienes tenía un grupo llamado Loon, del rollo hippie psychedelic rock. Lo habíamos formado cuando teníamos 15 años, pero cuando fuimos a USA ya teníamos 20. No había más intención que la de ir y probar en la ‘supuesta’ tierra de las oportunidades. En Irlanda teníamos grandes sueños, pero no teníamos dinero, tan siquiera conciertos o un lugar en el que vivir, así que decidimos intentarlo bajo el sol californiano. Cualquier cosa era mejor que quedarse en el frío, húmedo y gris Dublin.

A los 3 días de llegar conocimos a nuestro manager, tras salir de la cafetería de una lavandería automática, donde habíamos ofrecido nuestro primer concierto. Durante los dos siguientes años tocamos sin parar en el estado de California. Nos hicimos el Whisky a go go y el Roxy en Los Ángeles, y tocamos por todos los clubes y bares de San Francisco. Grabamos nuestro álbum en el estudio de Tom Waits y los de Geffen Records parecían interesados; estuvimos a punto de firmar con ellos. Nuestro sueño estuvo a punto de hacerse realidad, pero tuvimos que abandonar EEUU debido a problemas de visas y algunas de esas historias cliché típicas del rock and roll de algún miembro de la banda sobre las que todos hemos leído.

 Leemos entre líneas. ¿Qué hiciste a tu vuelta en Dublin?

Los chicos decidieron tomar nuevas direcciones en su vida, yo opté por grabar mi primer álbum solista, Bux.

Fue entonces cuando te mudaste a Francia. Un cambio radical respecto a las pretensiones americanas.

De vuelta en Irlanda empecé a tocar compulsivamente, pero me movía también a otros países en busca de pequeños conciertos: Inglaterra, España, Francia… De París a Bayona, disfruté mucho en todos los lugares en los que toqué. Tengo recuerdos excelentes de Francia y sus habitantes; les encantaba mi música y a mí tenerles de público. La última vez que toqué en Paris fue en 2012: 30 pequeños bolos en 31 días. Tengo ganas de volver a tocar allí.

Volviendo a Estados Unidos, la variedad de música en cada zona es algo que me encanta de ese país. En una misma calle puedes encontrar casi todos los estilos de música vistos y por oír. En los EEUU, en general, son muy entusiastas y emocionales respecto a la música, y sobre todo, muy directos a la hora de opinar. Si les gusta van al cien por cien, y te lo hacen saber con grandes elogios llenos de emoción. Se nota que lo dicen desde el corazón. Si no les gusta utilizan la misma emoción para decírtelo. No tienen ningún miedo o timidez para expresar lo que sienten, les guste o no.

Así que en cualquier parte del mundo que toque, depende de la energía, la pasión y el entusiasmo que yo transmito. Ellos pueden ser más o menos directos y honestos, con más o menos timidez, a la hora de expresar sus sentimientos, pero la energía de un concierto depende de mí, de cómo la transmito.

Tu primer disco data de 2001 y llegaste a España con el segundo calentito. ¿Qué te atrajo de nuestra cultura? ¿Por qué La rioja?

 En 2008, en plena crisis en Irlanda y después de terminar mi segundo álbum, estaba luchando por encontrar conciertos decentes en la ciudad de Dublín. Estaba tocando dentro del circuito de cantautores que se conoce como «Open Mic»; es decir, 3 canciones, 3 noches a la semana. Durante el día trabajaba en un centro de licencias de conducir, un trabajo monótono y aburrido delante de un ordenador y sin una ventana de luz natural.

Me ofrecieron un concierto en La Rioja a través de un amigo, así que aproveché la idea pensando que serían unas vacaciones de un mes o dos. Llegué a Logroño, y después de visitar el área durante, más o menos, una semana, me encontré pensando que no me importaría vivir aquí. Es un lugar hermoso y algunas de sus zonas me recordaron a la región vinícola en el norte de California donde había estado unos años antes.

Hice buenos amigos rápidamente, algunos de ellos músicos, y también buenos contactos. De repente, me encontré tocando más y más, a pesar de que los lugareños me recomendaban una y otra vez que me mudase a Barcelona o Madrid, ya que “La Rioja se conoce más por el vino, no tanto por el rock and roll».

Todavía estoy inspirado por esta zona, la gente, la ciudad, el humor, el hermoso paisaje… Es un lugar donde me siento cómodo y bienvenido. Y por supuesto, la razón principal para quedarme y vivir mi vida aquí: mi chica riojana. Estoy enamorado de ella.

Tu voz es muy especial, muy característica. ¿En qué otro terreno como intérprete te sientes cómodo? ¿Siendo guitarrista?

Comencé a tocar la guitarra alrededor de 1981. Nunca fui a clases, aprendí de amigos músicos de mi barrio y todavía sigo aprendiendo de amigos. En Irlanda era algo muy normal el hecho de que la gente tuviera talento para tocar o cantar, así que rápidamente aprendí los suficientes acordes como para escribir mis propias canciones. Desde entonces, además de tocar la guitarra, también toco el bajo, el piano, la batería, el bouzouki, el ukelele, el charango, la armónica y algún instrumento más.

Aparte de la música, me encanta la pintura. La portada y la contraportada de mi último disco son dos cuadros de mi colección «Shine no stars», que lleva el mismo nombre que el título de mi último disco.

Yo te conocí tarde, con el fantástico The Deltic Underscore. Da la sensación de que te has prodigado poco en la promoción y muchísima gente no conoce tu obra. ¿Qué piensas que se hace falta para llegar a más público? ¿Crees que éste es el país correcto para tu música? ¿Has pensado en volver a intentarlo en países anglosajones, donde te entenderían mejor?

Después de escribir y grabar The Deltic Underscore, no sabía con quién hablar o a dónde enviar mi música, tanto en España como en Irlanda. Al no ser de aquí, confié en otros durante un tiempo para recibir ayuda, pero nunca encontré a la persona, el mánager o la empresa adecuados para guiarme, y el álbum cayó en las sombras, llevándome a mí con ellas. Sé que fue mi fallo. Debería haberlo promocionado, haberlo movido, y seguro, tenía que haber envidado el álbum a cuantos más sitios fuera posible. Sé eso ahora.

Grabé un álbum llamado Try It On The Dog en 2018. El título hace referencia a una historia que me contó el ingeniero de sonido del estudio de Tom Waits en California, cuando grabamos por primera vez allí. Me contó que Tom, después de cada sesión en el estudio, cogía la grabación de ese día y se marchaba en su coche a un campo cercano al estudio donde había vacas; entonces abría las ventanas y las puertas del coche y lo ponía al volumen máximo. Si las vacas se acercaban y se quedaban escuchando, lo daba por bueno. Si no se acercaban o se iban rápidamente, lo descartaba. Es como una broma: «Tom’s ‘try it on the cow»; en mi caso, «Try it on the dog». En ese disco toqué todos los instrumentos; utilicé un único micrófono para grabarlo todo y lo hice con la primera o segunda idea de toma, buscando un álbum peculiar no ensayado. Al llegar al final de la grabación recibí noticias de casa, mi padre tenía cáncer de pulmón. Así que lo dejé todo y me fui a Dublín para cuidarle.

Se la historia detrás de Shine No Stars, pero quiero que se la cuentes a los lectores de Ruta 66. Creo que este disco ha sido catártico para ti.

Cuando mi padre falleció el 14 de marzo de 2019, decidí escribir una canción para él, pero eso se convirtió rápidamente en muchas canciones. Todas ellas provenían de conversaciones que tuvimos él y yo. Mi padre, bajo el tratamiento, tenía alucinaciones, y hablaba y mencionaba viajar a la luna, haciendo referencia al espacio, sobre cómo se sentía, etc. Recordando el ambiente del hospital comencé a escribir más de una historia del tipo ciencia ficción, y luego las convertía en una banda sonora como un viaje musical con un comienzo y un final, como si fuera el astronauta preparado para abandonar la Tierra pero sin ganas de hacerlo todavía.

El título, Shine No Stars, es algo que mi padre me dijo un día: “Tell me the truth, don’t distract me with bright lights, shine no stars on me”. Él intentaba explicar que los doctores no le estaban diciendo todo lo que él quería saber y quería saber la verdad sobre cuánto tiempo le quedaba de vida.

Quise escribir esta historia y su música con el mismo enfoque que tuve para Try It On The Dog; sin pensar demasiado ello, dejando que las cosas fluyeran. Lo escribí para mí y para mi padre. Nunca pensé en enviarlo a ningún sitio, ni hacer entrevistas o cosas por el estilo, pero poco a poco está despertando mucho interés en el público y en mí mismo. Quiero tocar tanto como pueda y donde sea.

Ya que esto lo está generando el álbum por sí mismo, ¿Qué esperas de él ahora que ya está al alcance de la gente? Nos encantaría verte en concierto, sea donde sea.

Debo encontrar una persona o mánager, o compañía, que me ayude a transmitir mi música a más personas. Aunque sé que es difícil de encontrar. Recientemente envié este álbum a radios y revistas con la esperanza de que alguien lo abra y lo escuche. Sé que esta no es la forma en la que se trabaja en el presente (soy ‘old school’). Pero estoy empezando a recibir algunas críticas y comentarios maravillosos sobre el álbum, y tengo muchas ganas de tocarlo en vivo para una audiencia.

El programa de Radio 3, Islas de Robinson, expresó su interés y contactó conmigo hace unos días; me ofreció un concierto con mi banda para el 21 de marzo en Ciudad Real, en un pequeño pueblo llamado Poblete, organizado como parte de los conciertos de Radio3. Tocaré también en el festival de música MUWI con mi banda, que se celebra en Logroño en agosto de este año. Espero que poco a poco haya más confirmaciones para mí.

Promotores y programadores, ¡es vuestro turno!

Texto: Sergio Martos

 

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