Encuentros — 3 diciembre, 2013 at 20:29

Blas Picón & Junk Express, Blues crudo y sin pulir…

BLAS PICON JUNK EXPRESS

Blas tiene un bagaje impresionante a sus espaldas. Su currículo incluye notables bandas y un montón de proyectos y colaboraciones. De hecho estará en Barcelona el día 21 de diciembre (Rocksound) como batería ocasional de Los Brioles. Pero su principal ocupación en estos momentos es cantar y tocar la armónica, además de ser compositor principal, con los Junk Express. Un trío visceral que sirve blues crudo y sangrante. Presta atención a su nuevo álbum, Askin’ Out Loud, una obra que te agarra por las pelotas y ya no te suelta. Él mismo nos habla sobre este segundo compacto, la escena blues nacional y otras hierbas…

Empezaste este proyecto con The Nu Niles y The Lazy Jumpers todavía en funcionamiento si no me equivoco. ¿Cuáles fueron tus motivaciones para arrancar con Junk Express?

Pues lo cierto es que The Lazy Jumpers ya llevaba un tiempo finiquitado. De hecho, en lo que a mí respecta, The Junk Express vino a ocupar el vacío que había dejado la disolución de los Jumpers, aunque este no fue el motivo de su creación.

Cada vez creo más firmemente que esta banda es fruto del más puro onanismo, entendido de forma lúdica. Tuvimos la suerte de vernos forzados a hacer un concierto con esta formación, y nos gustó tanto que decidimos convertirlo en un proyecto “serio”. Hay una química genial entre los tres que está ahí desde el primer momento y eso es algo que no puedes dejar pasar, pues es muy raro que suceda. No me imagino haber montado esto sin Óscar y Regi. Lo demás vino rodado.

He leído diferentes maneras de delimitar vuestra música. Desde que hay influencias punk hasta que se trata de canciones de tugurio sureño americano. Pasando por que sonáis antiguos y olvidados o crudos y sin pulir. ¿De qué manera lo definirías tú?

Me encanta que a la gente le cueste encontrar una etiqueta para definirnos, me hace creer que no somos demasiado obvios ni demasiado previsibles. Nosotros hacemos Blues, los adjetivos que vengan a continuación dependen del gusto del oyente.

Sí que es cierto que hay una clara intención de sonar crudos y sin pulir, es la política de la casa, pero me es difícil definir con una sola palabra lo que hacemos. Ese trabajo se lo dejamos a los periodistas…

¿Te gusta el blues hecho en Texas? ¿Qué me dirías si te comentara que me ha parecido encontrar puntos de conexión entre vosotros y los primeros Fabulous Thunderbirds? Incluso tú modulación vocal me recuerda a la de Kim Wilson.

Me gusta el blues de Texas, desde Blind Lemon Jefferson hasta Nick Curran.

Sobre los Thunderbirds, sólo decir que es un halago. No hay ninguna intencionalidad en sonar como ellos pero sí que es verdad que bebemos de las mismas fuentes y por supuesto, de una forma u otra, los músicos que escuchas durante tu vida acaban asomando en tus creaciones aunque sea de forma involuntaria. Son como las pesadillas con ex-novias, crees que lo has superado pero el inconsciente se encarga de devolverte a la realidad a base de patadas en los huevos.

Hablando de cantar… ¿Qué fue primero, el harmonicista y el cantante o el batería?

Primero fue la batería, luego la armónica y finalmente la voz. Lo curioso es que tanto la armónica como la faceta de cantante comenzaron porque, primero, el armonicista de una banda en la que yo tocaba la batería se puso enfermo y, posteriormente, la cantante se fue, así que me tocó a mí sustituirlos a ambos. El clásico dos por uno.

Tienes un estilo soplador pleno de fuerza. Con fraseos firmes y muy enérgico. Así como un tono vocal muy recio. ¿Cuáles son tus cantantes y armonicistas favoritos?

Entre los armonicistas no puedo dejar de citar a Little Walter, Sonny Boy Williamson, Walter Horton, etc. Ya sé que es un tópico pero son con los que aprendí (a través de los discos, se entiende) y todavía los sigo escuchando. Pero entre la marabunta de sopladores con talento que me gustan destacaría a Paul deLay por original e impredecible.

En el apartado vocal me quedo con James Harman y, otra vez, con Paul deLay, aunque el otro día escuché a Ty Taylor, de los Vintage Trouble, y me entraron ganas de llorar, de pura envidia.

Otra cosa que me sorprende, y me agrada mucho añado, es que todos los temas de vuestros dos discos sean composiciones propias. Muchas de las bandas de blues tienen un buen listado de versiones en sus alforjas. ¿Tenías claro que iba a ser así?

Sí, desde el momento en que decidimos tirar adelante el proyecto me puse a componer. Creo que lo más difícil en una banda de blues es conseguir un sonido que te identifique, que te sea propio y que te defina musicalmente y componer tu propio material es un camino para conseguirlo.

El blues tiene más de 100 años de vida y se ha hecho de todo, es muy difícil no repetirse pero creo que ahí está el verdadero reto. Me gustan los artistas que encuentran su propia voz dentro del blues y estos suelen ser autores de sus canciones. Cuando compones tu material ya estás marcando una diferencia, para bien o para mal, y te estás definiendo. Otra cosa es que a la gente le guste. Hay quien nos ha dicho como reproche después de un concierto “no habéis tocado ninguna del Rey, B.B. King”, como somos gente respetuosa no le dijimos lo que pensábamos de la monarquía.

Para mí los músicos que componen sus canciones tienen un valor añadido, al margen de su calidad como intérpretes.

¿Hacéis alguna versión en vivo?

A veces. Al principio hacíamos unas cuantas por falta de repertorio propio pero ahora tenemos temas de sobra, así que cuando hacemos alguna versión es porque nos apetece a nosotros o por que se trata de una ocasión especial.

El año pasado en un evento benéfico para niños con cáncer hicimos «Surfin’ Bird» de The Trashmen y «La Puta de la Cabra».. «Surfin’ Bird» todavía la hacemos de vez en cuando.

Este segundo disco es superior, en mi opinión, a su predecesor. Las canciones suenan más rotundas, con más cuerpo, mejor terminadas. Imagino que el rodaje propio de la banda, las actuaciones y los kilómetros de furgoneta tiene mucho que ver en ello. Así como la propia evolución como artistas… ¿Cómo lo ves?

La verdad es que me cuesta decir cual es mejor o peor. Son dos discos diferentes a pesar de las limitaciones, en lo que a variedad se refiere, inherentes a nuestra propuesta. Yo creo que se complementan, aunque sí que es cierto que ahora tenemos más claro cómo queremos sonar y nuestra identidad musical está más definida, y eso es más palpable en el último trabajo. Además teníamos canciones de sobra para el disco y pudimos hacer una selección para darle un sentido más global, más de obra conjunta y no tan solo de lista de canciones.

Eres un buen conocedor de la escena blues estatal y, concretamente, por pertenencia y hábitat, de la catalana. Me gustaría hacerte una pregunta que siempre causa debate. A la mayoría de sus músicos o aficionados no los sacas del blues eléctrico de Chicago, el country blues y similares. Lo que se suele denominar como el blues tradicional. Es muy complicado que aprecien artistas o bandas que beben del género pero que intentan llevarlo más allá. No sé, tipos como Scott H. Biram, Left Lane Cruiser, The Cubical o los andaluces Guadalupe Plata. ¿Por qué suele ser una comunidad muy cerrada y sectaria? ¿Cuál es tú opinión sobre el asunto?

Suele pasar que en escenas musicales con mucha tradición e historia los prejuicios afloran como setas. No sólo en la escena del blues, también pasa en la del rock’n’roll, la del rockabilly, etc. A mí me encantan los clásicos y no me canso de ellos pero, como dice Óscar, si no se hubiera innovado, si alguien no se hubiera decidido a hacer algo diferente, sólo tendríamos un disco de blues, el primero.

Lo cierto es que desde hace unos años hay una cantidad de bandas y artistas que, como bien dices, llevan el blues más allá. Me encantan Seasick Steve o los muy jóvenes The Delta Saints por ejemplo, que además tienen un armonicista brillante. Lo curioso es que estos artistas se ganan mejor la vida fuera de la escena estrictamente bluesera y para mí, en algunos casos, tienen más en común con Son House o Charlie Patton que algunos que van ondeando la bandera del purismo estilístico.

¿Cuál fue el motivo de elegir como uniforme esos petos de carbonero o conductor de tren del siglo pasado? ¿Una seña de identidad, un homenaje a tiempos pasados?

Creemos que la puesta en escena y la parte visual de los conciertos es importante. No es la más importante pero es un elemento a tener en cuenta ya que la mayoría de la gente que viene a los conciertos tiene dos ojos, además de dos orejas.

Debido al nombre de la banda (el expreso de la chatarra) pensamos que el look de ferroviarios/proletarios sería apropiado. Además es un aspecto austero, sencillo, desprovisto de adornos innecesarios y con un halo de rudeza y orgullo de clase baja. Vamos, como nosotros y nuestra música.

Para terminar me gustaría que me comentaras como ves el presente del género. Tanto en su ámbito nacional como internacional. Hay muy buenos artistas pero parece que el blues no está atravesando la mejor de sus épocas. Quizás demasiada autocomplacencia y mimetismo. Los clásicos van despareciendo por cuestiones de edad o bien ya deben retirarse. Y un montón de guitarristas que creen que lo que hay que hacer es tocar más rápido, más alto, más fuerte...

Pues a mí me parece que la salud del blues en general es bastante buena, visto siempre como una música minoritaria y underground, por supuesto.

En el plano internacional hay nombres relativamente nuevos que aportan frescura y originalidad manteniendo la tradición como Nathan James y están también los grupos y artistas que comentábamos antes, que llevan el blues hacia otros terrenos.

En el contexto nacional hay mucha calidad, y más aun si lo comparas con hace diez o quince años. Hay muchos más artistas y el nivel es claramente superior. Especialmente en Catalunya hay un puñado de músicos que no tienen nada que envidiar a los grandes nombres del género como los hermanos Víctor y Pere Puertas, Lluís Coloma o Chino, por nombrar algunos.

Otro tema es el de los promotores, organizadores de festivales, responsables de programas de radio o revistas sobre el género. Por supuesto no voy a generalizar, pero hay casos en que personas con la afición como único criterio toman decisiones que repercuten en la salud del género. Es como si a mí, que me encanta la pintura pero no tengo ni idea de pintar, me nombran comisario de una exposición de Antonio López. Aun así, hay mucha gente que trabaja por la difusión del género y la creación de oportunidades para los músicos sin esperar nada a cambio, y están surgiendo muchas asociaciones de blues por toda la península que, espero, contribuyan a su longevidad.

Manel Celeiro

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