Encuentros

Gazella, «estamos en una eterna búsqueda del sonido»

El mes de noviembre ha visto la luz el primer álbum homónimo del grupo valenciano Gazella, certificando las impresiones que habían causado sus sencillos anteriores, “Sol menor”, “Por Qué el Ser”, “Inercía” o “Azul”. Gazella plasman en su primer trabajo que no tienen más limites sonoros que la propia experimentación, y una creatividad sin limitaciones en la que no esconden sus influencias. El álbum ha sido editado por su nueva compañía discográfica Foehn Records.

La banda valenciana está integrada por Raquel Palomino como voz solista, Alba Raja guitarra y sintetizador, Luisen Capafons baterista, Adrián Camañez guitarra y teclados, y Mauro llopis al bajo.

Os formasteis en 2021, un año complicado para la música con la pandemia acosando al sector de manera permanente. ¿Cómo fueron esos primeros pasos para vosotros?

Al empezar la banda nos encontrábamos en un momento de tranquilidad creativa. Nuestros primeros pasos consistían en tocar y ver cómo podíamos divertirnos haciéndolo, no sufríamos la presión del momento porque no contábamos con unas altas expectativas.

Escuchando vuestros temas, queda clara vuestra voluntad de no quedaros encerrados en un solo estilo, como demostráis con la versión de Las Grecas “Te estoy amando locamente”. ¿Cuáles son vuestras fuentes principales de inspiración y los estilos que más os influyen?

Las fuentes de inspiración vienen también de las emociones, las narrativas y las expresiones artísticas multidisciplinares. En nuestro caso buscamos la abstracción mediante diferentes recursos. Los estilos que nos influyen son muy amplios, desde el noise rock, rock alternativo y shoegaze hasta la música clásica.

Sois un grupo que componéis, producís y grabáis vuestros temas. ¿Hacéis de la necesidad virtud, o es una declaración de intenciones?

Nuestra decisión de asumir la composición, producción y grabación de nuestros propios temas es el resultado de una necesidad pragmática con una firme declaración de intenciones artísticas. En un sentido práctico, esta autonomía creativa nos permite plasmar nuestras ideas de manera precisa y sin compromisos, aprovechando la ventaja de tener dos estudios a nuestra disposición.

Sin embargo, más allá de la necesidad, queríamos no solo estar involucrados en el proceso creativo desde su concepción, sino que también queríamos tener la capacidad de influir y dar forma a cada aspecto sonoro de las canciones a lo largo del proceso buscando la experimentación de manera orgánica.

Vuestro primer álbum homónimo nos invita a un viaje sonoro entre ritmos medios, guitarras distorsionadas y una presencia no abusiva de sintetizadores. ¿Hasta qué punto os gusta experimentar en vuestras composiciones y en las grabaciones posteriores?

Muchas de las composiciones empiezan directamente con una experimentación, ya sea sonora como en el caso de Urkía o armónica como en el caso de Por qué el ser. Una vez compuestas las canciones hemos ido grabando y probando distintos enfoques, a veces incluso a lo largo de meses, hasta encontrar un punto que nos convenza.

Algunos de vuestros temas son de una gran solidez como “Por qué el ser”, canciones que evocan a New Order como “Azul (ctrlz) o “Inercia”, así como el momento que recuerda a Sonic Youth como sería el caso de “Sol menor”, pero siempre demostrando una gran personalidad. ¿Habéis encontrado el sonido que os identifica como grupo?

Hemos explorado diversas sonoridades que han dejado una huella distintiva en nuestras canciones. Nuestra identidad musical se encuentra en constante evolución y es un collage dinámico de las diversas influencias que nos nutren. Preferimos ver nuestra música como una expresión fluida de las sensaciones y emociones que nos inspiran estas bandas emblemáticas.
Aun así, estamos en una eterna búsqueda del sonido, experimentando con la prueba y el error, siempre en la búsqueda de nuevas fronteras sonoras que expandan y enriquezcan nuestra propuesta artística.

En vuestras letras abordáis los dilemas personales a los que la vida nos enfrenta diariamente, y los problemas para hacerles frente. ¿Cuándo componéis que peso tiene la historia que queréis contar en la música que le ha de acompañar?

Solemos empezar componiendo la música, adaptando la melodía de voz y las letras a esta, por lo que se podría decir que las letras son un reflejo de la situación sentimental en la que nos encontramos cuando las escribimos.

Varios de vosotros habéis militado en otros grupos, que como ahora Gazella, se ubicaban en la escena undergound. ¿Os sentís cómodos en esa ubicación, o por el contrario pensáis que es una etiqueta que os limita?

Consideramos que etiquetar nuestra música como exclusivamente ‘underground’ puede resultar cómodo para categorizar, pero no nos sentimos una banda underground. La categorización de las bandas solo es necesaria a nivel comunicativo. Creemos en la diversidad y en la capacidad de nuestra música para resonar en diversos públicos y entornos.
Nuestra música es un reflejo de diversas influencias, experiencias y emociones, y aspiramos a conectar con audiencias diversas y desafiar las expectativas, ofreciendo una experiencia sonora que va más allá de cualquier etiqueta superficial

¿Cómo veis la escena musical para un grupo como el vuestro, en un momento complicado para el rock?

Entendiendo como rock el formato de banda clásica creemos que las cosas no están tan mal como las pintan. Nos están surgiendo muchas oportunidades para tocar en diferentes lugares y estamos contentos con ello. Derecho esto, es cierto que hay una desventaja competitiva a la hora de compararnos con alguien que hace trap con un ordenador, por los costes de mover a cinco personas, pero estilísticamente creemos que hay hueco para todos.

Texto: Amadeu Sanchís

Fotos: Irene Palacio

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