Rutas Inéditas

El Legado del rock en Benidorm

Casa Camel

Nada más entrar te encontrabas con el pinchadiscos y sus dos platos, y detrás de ellos tres, un mueble empotrado con estanterías de madera que recogían cientos de vinilos perfectamente ordenados y clasificados; a continuación de los vinilos, y clavados en la pared, una colección de baquetas rotas, firmadas y astilladas, usadas por los baterías de los grupos que se vieron en directo. Esa impresionante colección decoraba la pared central situada detrás de la barra de madera. Allí, en el Camel (1981 – 1999 ) podías tirar de barra, sentarte en las mesas de afuera o subir al piso de arriba, donde siempre encontrabas a alguien conocido con quien comentar las portadas y contraportadas de los discos y sus letras; a intercambiar algún disco, pues empezaban a aparecer los primeros coleccionistas de singles y LPs; a pasarte las revistas del Ruta 66 o el Rock de Luxe; alguna chapa para la chupa… ; el Rock se oía, se veía, se bebía, se bailaba y se vivía. Frente a la oferta social de: discotecas – guiris – sol y playa, nuestra actitud rebelde y contestataria era: garitos – peñita – Rock y luna. Nace una nueva cultura socio – musical suburbana benidormense con los valores del Rock, que vino para quedarse. Se empezó a crear una Pandilla (que no clientela), una familia. Y en el “Poble” nos empezaron a señalar con el dedo situándonos como proscritos próximos al infierno: “Ese-a va al Camel”.
Hablamos de principios de los 80’s, final de la era del disco vinilo tras un glorioso siglo de emociones, y época dorada de la Movida. Pero no solo de la Movida madrileña, en el Camel se pinchaba música de grupos españoles de cualquier rincón de la península: Parálisis, Burning, Sex Museum, Ilegales, Derribos, Kortatu, La Polla, Leño, Enemigos, Brighton 64, Seguridad Social, Las Vulpess … cualquier novedad nacional pasaba por sus platos. Pero claro, no solamente música de aquí, por supuesto que también sonaban bandas inglesas y americanas: la Joy Division, Echo and the Bunnymen, los Smiths, los Pogues, Radiohead, Dammed, Buzzcocks, Yardbirds, Violent Femmes, Jane’s Adiction, Pixies…; y otras bandas europeas y australianas: Nick Cave, Hoodoo Gurus, Radio Birdman, Celebate Rifles, Beasts of Bourbon, the Saints,… Allí la música no se negociaba: era Rock o Rock.

La Pandilla que se reunía era quince y veinteañera. Allí los puretas se sentían desplazados: era nuestro territorio. Empezaron a acomodarse como en casa, y al poco tiempo ya subían al piso de arriba con sus guitarras acústicas a cantarse entre ellos sus primeras versiones. Algunos son hijos de familias extranjeras ( ingleses, holandeses, suecos, alemanes…) que se instalaron en Benidorm, por lo que mientras mamaban la teta, la banda sonora de su infancia eran los clásicos del Rock. Hablamos de los Doors, Dylan, Janys, Hendrix, Iggy, Bowie, los Zeppelin, la Velvet, Stones… por lo que, gracias a sus padres, ya venían con los deberes hechos de casa, y allí, en su otra casa, en el Camel, tenían la oportunidad de bajar a las catacumbas de un rock más alternativo, garajero e independiente. Estaban bien servidos.

Junto al Camel hay que situar al Abraxas (1984 – 2010 ), la Sala de Rock con casi 30 años ininterrumpidos, abriendo todas las noches del año, y 2.000 conciertos en sus entrañas. Su apuesta era muy honesta y sincera por una línea más heavy y hard Rock. En su cabina, que se levantaba 2 metros del suelo y presidía la Sala, se pinchaba a los Maiden, los Judas Priest, Nazareth, Black Sabbath, Sepultura, Motörhead, AC&DC, Metallica… solía cerrar más tarde que el Camel, así que el complemento era perfecto.

Ya a mediados de los 80’s y como la cosa funcionaba, se empezaron a abrir más locales de Rock: el Frisco, el Frankys, la Escuela de Calor, el Tiki, Ambigú, Abadulake, Kentuky, Daytona, Nivel, Road Runner, La Cueva, la Cala Rock, Perro Verde, la Boa Enroscada, el King Creole, el Babies, el Ruta … y más tarde el Rumble, Vintage Store, Home of Blues, Back Stage, Rock Star… eran esos bares, pubs, antros, garitos y salas de Rock que cuadraban en la vida nocturna de la Pandilla. Estamos hablando de más de 20 bares de Rock and Roll para un pueblo que por entonces, en los años 80’s censaba una media de 30.000 habitantes.

Y el Rock subió a las discotecas. En esos años 80’s, cinco jóvenes veinteañeros benidormenses (Alvarito, Carlitos, J.A. Murito, Borjita y Miguelito) alquilaron la discoteca Papillón y crean la sala Kripton. Sacan sus discos de funky y su clientela, y apuestan por el Rock, la Pandilla y otros vecinos de alrededores. Allí se bailaba hasta el amanecer la música que anteriormente se pinchaba en algunos garitos del casco antiguo (Frisco, Nivel, …); hablamos de los Killing Joke, Lords of the New Church, New Model Army, Angelic Upstairs, los Cult, Waterboys, los Ramones, los Cramps, los Fuzztones… siguiendo la estela del auténtico “bacalao valenciano” de sus inicios a finales de los 70’s, y que luego derivó en el house y tecno. Todo hay que decirlo: por entonces, el material era muy bueno, eh!. Ya a principios de los 90’s, en esa misma zona de discotecas se abre el Bulevard, donde a la hora de su cierre, mientras encendían las luces, cargaban las cámaras y tiraban las cajas de cartón a la pista… allí estábamos la Pandilla, con los Sex Pistols a todo decibelio…: bailando, cantando, revolcándonos entre cervezas y benjamines, y chutando las cajas de cartón cual balón de rugby se tratara al ritmo del Anarchy in the UK !!!. Brutal.

Y mientras tanto, paralelamente a todo esto, aquellos chavales que subían al piso del Camel con sus guitarras acústicas, pasaron a trastear con amplis, micros y baterías. Se juntaban en cualquier sitio: garajes, cocheras, bajos de discotecas, casas abandonadas… donde se acomodaban e insonorizaban; y allí se reunían, fumaban, bebían y vivían su Rock and Roll. Esto es necesario contextualizarlo , porque si bien es cierto que en años anteriores existieron otras bandas en los 70’s y 80’s como los Akra Leuka (los primeros, 1976-79), los Eider, Carro Loco y Los Yous; a los que se unieron a finales de los 80’s el punk de los Kaox, Agobio Badorio y Enterradores (con el inestimable impulso de TuPedro en aquellas reuniones en las ruinas del Drugstore…) , de todo ese material , por desgracia a penas había nada grabado o registrado; por lo que aquellos chavales que okupaban casas para empezar a ensayar y componer… no tenían referentes !!. Ellos, aprendían de ellos.

Carro Loco

Pasaron de las versiones a empezar a componer sus canciones. De tocar en casa de un colega a tocar en un garito. De coger el coche a meterse en la furgo (en el “cachalote” como la llamaban porque se lo tragaba todo),… hablamos de la aparición de los Huesos de Gato Negro, que luego fueron los Bastardos y finalmente los Vikyleytones. Se convierten en el grupo referente, y tras ellos empiezan a surgir los Motocross, La moto de Fernan, Sra. Robinson, Harry Sons, Motivos Personales, Wau y los Arrrghs, the Dogbeats, Abisal,  Electrokutación, Blue Vandals, The butter Queen, Terrible Min, Ringo Rango, Dirty Surf, Melanoma, Emergency Ponchos… y entre todos estos grupos configuran y dan lugar a lo que bien se podría
llamar el “sonido Benidorm” ( tal y como apunta Diego RJ en el Sótano del 31 de octubre del 2019), un sonido rockero – garajero – rápido y algo estridente. Un sello: Animal Rock.

Por entonces grabar un disco vinilo o posteriormente un CD no era fácil; tenías que moverte mucho y bien por alguna de las capitales. Quizá por eso aquellas bandas, como tantas otras por España, solo querían ensayar, furgoneta y tocar en cualquier garito rockero. Ni siquiera se interesaban por algún sello independiente, pero su estela musical y su actitud, han dejado una huella imborrable, y han sumado su granito de hierro y cromo en la historia del Rock.

Esta actitud y su huella empezó a recogerse y documentarse con la aparición de fanzines, crónicas y publicaciones de la mano de Lou, nuestro cronista rockero por excelencia, quien ya por el año ’84 con su ávida pluma fue registrando a modo de enciclopedia rockera TODO lo que acontecía por entonces en cualquier festival, concierto, bolo o garito, en su apreciado fanzine L.A.M.F. (1988-2015), entre otros muchos registros.

Estas bandas de Benidorm empezaron a ensayar y a tocar juntas. A invitar a otras bandas comarcales y nacionales ( Los Perros, RIP KC, los Carcomas, Safetypins, Aerobitch, Hot Dogs, Señor No… ); aparecen los primeros conciertos de Rock en esta línea, con bandas locales e invitados. Esto va creciendo y da paso a la aparición de Festivales; primero en Fiestas Patronales y en Fallas ( donde en el año 2000, en el auditorio “Oscar Esplá” se llegan a reunir hasta 7 bandas locales ) ; y posteriormente en Festivales organizados por ellos mismos: Shit Festival con 5 ediciones y más de 30 bandas descargando diabólicos rifts y reventando guitarras, micros y baterías. Aparecen organizaciones locales no lucrativas encabezadas por miembros de estas bandas, dueños de locales y gente de la Pandilla, que suben el listón y se dedican a traer bandas muy buenas y otras ya consagradas. Así, la Run Chiken Records, (de Lucas Miralpeix Lamb), Rock y Roll (Lucas y Malete) y Camel Productions (Pau y Roberto) se traen, entre otras bandas de sello internacional a los Deadbolt, Adam West, B Movie Rats, RIP KC, Lyres, Swining Necbreakers, Fuzztones… por nombrar algunas.

Ya en los 90’s la Run Chiken Records centra su mesa de operaciones en La Cala Rock y en el Underground. El 15 de abril de 2001, los RIP KC vienen a La Cala Rock a presentar su segundo LP: “The Battle Against Inner Spirits”; y ya en ruta, se enteran del fallecimiento, ese mismo día, de Joey Ramone. Durante el viaje y en la misma furgoneta deciden no tocar sus propios temas y hacerle un sentido homenaje: nos ofrecen un concierto de los Ramones con el alma de los RIP KC. En el Underground (antigua discoteca Papa Whisky de los 70’s) se baila a ritmo de los Supersuckers, Fleshtones, los Sonics,…. y se convierte en una de los Clubs más punteros del Rock en cuanto a directos se refiere: Sin City Six, Flaming Side Burns, Reverendo … también aparece The Sidekicks, liderados por Josh Collins junto a Joseber “Perros”, Eric Salami y Saru Gabba Gabba, con un rock performance donde un friky echaba fuego por la boca y los teclados ardían en llamas. Al terminar el bolo, nos damos una vuelta por el barrio, visitando entre otros, el espectáculo de la auténtica Viky Leyton, y Josh no tarda en cuescarse del potencial del Poble: cerveza fácil, buena comida, sol y playa, oferta hotelera, buenos locales, peñita enrollona y vuelos baratos. Y lo ve claro: “El próximo Wild Weekend será aquí”.

Y aquí aparece un punto de inflexión. Por si fuera poco, como si de un turbo de queroseno rokero se tratara, Benidorm pasaría a situarse en un plano estelar a nivel internacional. El Wild Weekend Festival está a la altura de los mejores Festivales de Rock en el Mundo. Josh Collins, un mago del entertaintment Rock show, es su creador, productor y organizador. La 1ª edición del WWF la presentó en Londres en 1998. Luego hizo una segunda en el Sur de Inglaterra. Al año siguiente, junto con Babz, su novia australiana, se van a Las Vegas a organizar el Festival Las Vegas Grind, en el hotel Gold Coast. Y es en el año 2001 cuando lo trae por 1ª vez a Benidorm. Luego fue a Sidney (4ta edición). Y la 5ª, 6ª y 7ª vuelve a Benidorm. Cuando se organizó por 1ª vez en el Poble, (30 noviembre, 1 y 2 de diciembre del 2001), dos meses antes Josh aterriza aquí para cotejar que todos los cabos ya están atados y todo listo para empezar el show: bares, salas, escenarios, camerinos, habitaciones de hotel, distancias, transportes, ubicaciones…todo listo 2 meses antes del primer acorde.

Los Bastardos

El Festival (a 11.000 pts. el abono) se inauguraba el jueves 29 por la tarde noche a modo de presentación en el Underground, con brutales directos de Los Perros y Los Bastardos que dejaron temblando a los más de 500 rokeros allí presentes (la gran mayoría de ellos llegados de los 5 continentes y con algún que otro directo en el esqueleto). Este Club luego se convertiría en el centro del merchandaising a modo de macrotienda con exposición y venta de cualquier artilugio rockero garajero: discos, camisetas, chupas, anillos, pendientes, revistas… ya sabes. Amén de música sonando en segundo plano y algún que otro show y actuación en directo para amenizar. Su horario era de 10 de la mañana hasta las 6 de la tarde. A esa hora, en el Casino empezaban las actuaciones de los grupos que componían el cartel del WWF. Empezaban a tocar a las 8 hasta las 2 de la noche. Y cuando terminaban de tocar en el Casino, el pelotón se dirigía en tropa a la Sala La Cala Rock, de 2 de la noche hasta… hasta el atardecer, que volvías otra vez al Underground a ver qué se cocía !. 18 bandas componían el cartel, encabezadas por The Kingman ( sí sí, los del Luie, Louie) , y destacando entre otras las japonesas 5,6,7,8’S ( que más tarde aparecerían en una de Tarantino).

Al entrar en el Casino, en una de sus salas con capacidad para unas 1.500 personas, literalmente se te caían los huevos al suelo; “ Pero qué es esto?”: frutas tropicales gigantes de vistosos colores rebosaban por las paredes ; enormes cuadros con gigantescos lagartos conduciendo hot-rods descapotables en llamas; barras mega iluminadas con focos de diferentes colores, rodeadas de una maleza de plantas amazónicas; el escenario al fondo decorado con brillantes cortinas doradas y plateadas cual plató cinematográfico; y para rematar, rodeando a toda la sala, media docena de modelos en bikini setentón de tigresa, botas de vinilo hasta las rodillas y pelucas de colores, bailando dentro de unas gigantescas jaulas de bambú que colgaban del techo …. eso al entrar; al salir no me acuerdo: iba flotando en una nube sin tocar el suelo.

En este ambiente, 2 sesiones de viernes y sábado, esta última con baile de disfraces donde todo el mundo competía por el mejor disfraz. Nivelazo. Pero es que luego venía La Cala Rock… allí los pinchadiscos se agolpaban en la cabina ansiosos de mostrar su mejor repertorio. En un ambiente tenebroso de luces negras, naranjas y violetas, sumergidos en una nave industrial de humos y decibelios, allí todo era baile, tragos, brindis, risas, abrazos, copas… el contagio era general. Junto a la Pandilla se reunieron ingleses, holandeses, alemanas, suecas, belgas, italianas, francesas, americanos, sudafricanos… Se pinchaban en singles las versiones originales de los Cramps. Algunos pinchaban con los dos pies literalmente subidos a la mesa de mezclas; mientras la pista, barras y aseos eran un hervidero bailongo; rokeros bailando subidos a una pila de bafles a tres metros del suelo haciendo auténticos equilibrios; en el hall de la Sala, con el Sol entrando por la puerta y las gafas de sol funcionando, los Ulan Bator Trio, grupo de Paloma Borbone, evolucionando en su performance particular: tres frikys disfrazados de troglodita, hueso en cabeza, mostrando su repertorio rockero con instrumentos musicales no convencionales : aspiradoras, botes de colón, tablas de lavar… Sí amiguito, sí… esas madrugadas en La Cala Rock sentías encontrarte en las catacumbas del templo del punk rock garajero del planeta.

Tenías la plena convicción de que para la hora que era, donde tendrías que estar, y lo que podrías estar haciendo… no había mejor sitio y cosa que hacer en el mundo que estar allí con aquello.
4 dias de 24 horas del mejor Animal – Freak – Punk – Rock – Garajero que jamás se había vivido por aquí (eh Unay !?). Más otros 3 días de recuperación, claro. Realmente ese Wild Weekend puso el listón muy alto. Para empezar no estuvo nada mal. Justo hace ahora 2 años, en diciembre del 2017, en una entrevista de Cristian Aguado para Slovency Recording, Josh Collins le dijo. “ La gente aún me sigue diciendo que todavía no ha habido nada igual como aquel Wild Weekend Festival que hicimos en Benidorm.”

Luego recogería el relevo Paloma organizando el ya mundialmente reconocido Funtastic Dracula Carnival con sus 14 ediciones hasta la fecha. Y casi desde entonces, y siguiendo esta estela de Festivales de Rock and Roll, aparecen el Fuzzville, el Low, el Iberia, el Visor, el Rock Forever, el Ubangi Storm Festival… Así pues, durante los últimos 12 años en Benidorm se han venido celebrando una media de 5/6 Festivales de Rock al año, convirtiéndonos en la actualidad, sin duda, en el Poble del mundo con más Festivales de Rock and Roll al año ! ! ! .

Ya han pasado 40 años, y queda constatado que durante este tiempo se ha ido tejiendo una cultura rockera suburbana que ha ido creciendo y madurando en un contexto social de mucha libertad, buenos locales, con amplios horarios y varias citas durante todo el año de conciertos y festivales.
Considera que es justo mencionar a modo de merecido homenaje, a los cuatro pilares que a finales del siglo XX sentaron las bases donde se apoya ahora el Rock del siglo XXI en Benidorm. Me refiero a los DUEÑOS de los locales por su atrevida apuesta: ese Pau, ese Pedro y Pepe, FRANKY, J. Cabezuelos, Suso, Gastón, Kike y Vicent, KIKO, Charly, Roberto… . También sus PINCHADISCOS : ese Toni el carnicero, J.L. MENACHO, Elenita, Vidorreta, Luis Palmer, Chechu, el Viru, Lucas, Malete, Hector, Raúl, Mosky, Paco Man, MANOLITO… .

También las BANDAS locales ya mencionadas. Y también, cómo no, a la PANDILLA. . . . somos Rock.
Y lo mejor de todo no ha sido el resultado, sino el proceso. Fueron los años más productivos y divertidos, en los que se forjaron varias generaciones del Poble en los valores del Rock. Sin duda, FUERON LOS MEJORES AÑOS DE LA HISTORIA DEL ROCK AND ROLL EN BENIDORM. UN LEGADO.

Texto: cualquiera de la Pandilla

7 Comments

  1. Ondia, la gente se pregunta : Qué coj…. pasa en Benidorm que hay tanto Rock and Roll…!!??. Seguramente que después de leer ese articulo lo puedan entender mejor. Me gustaría ser de la Pandilla. Enhorabuena a tod@s y a seguir Rockeando.

  2. Demoledor!!!!!

  3. No mencionar en el artículo al Pig & Whistle (regentado por Jorge) me parece imperdonable

  4. Pipus Registopoulos

    Bueno todos los del pueblo somos unos quisquillosos y unos egocéntricos al reclamar el no salir en este artículo. Falta el Pipus Pest y Pipus Records pero es que nosotros somos Andergraund dentro del mateix poble. Un abrazo a Ángel Muro por escribir esto, al Turista por ese magnífico programa del Sótano dedicado a todos nosotros. Benidorm no es más que un pequeño pueblo de pescadores que produce ese efecto hipnótico , tanto los que lo aborrecen y desprecian como los que lo adoran hablan de el , de esa vagina gigante que todos quieren tocar, de ese pueblo estado independiente, que bien podría ser un Singapur Sodomita o Saturno devorando a su hijo. Gracias Ángel.

  5. No nos podemos olvidar tampoco del famoso Dick Turpin

  6. Raquel Lozano

    Me faltó el Pig y el Gringo. Míticos también ambos para mí

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