Encuentros

Josele Santiago y Fino Oyonarte cara a cara en Momentos Alhambra (Jamboree, Barcelona)

El ciclo Momentos Alhambra organizado por Cervezas Alhambra reúne por primera vez a  los dos componentes de Los Enemigos (Josele Santiago y Fino
Oyonarte) compartiendo escenario cada uno al frente de su proyecto personal. Será el 14 de diciembre, en el Jamboree Jazz Club de Barcelona.
Buen momento para recuperar  esta entrevista con Josele publicada con motivo de su último álbum Transilvania, que fue el ganador del mejor disco del año en Ruta 66.

Transilvania, curioso título para un álbum, aunque si algo abunda en el peculiar universo creativo de Josele es la capacidad de sorprender sin perder de vista los pasos andados. Esa adictiva mezcla de composición personal, letras de infinitos significados camufladas en un lenguaje coloquial rico en pureza literaria, excelsas guitarras (no en vano, es uno de los mejores guitarristas del país) y una exigencia compositiva que se agradece. Escuchas sus discos y sabes que todo lo que ofrecen está ahí por algo, que no se ha dejado nada al azar. Las piezas siempre encajan milimétricamente, con precisión artesanal y dobles sentidos que hay que cazar al vuelo… o masticar tomándote tu tiempo. Los discos de Santiago no se agotan a la tercera escucha, crecen con el tiempo, y acaba de dar de nuevo en la diana. Justo en el centro de la diana, concretamente: sin defraudar al seguidor de largo recorrido, sin perder un ápice de su esencia, Josele se ha desplazado unos kilómetros más allá para seguir creciendo como autor de canciones. Un oficio duro, que requiere inspiración y trabajo. Él lo conoce como nadie. ¿Había que viajar hasta Transilvania? “El paisaje que se esboza en las canciones guarda muchas semejanzas con los descritos en El Castillo de Los Cárpatos de Julio Verne o el Drácula de Stoker. Escarpado y agreste, una exuberancia en la que puede respirarse la presencia del mal. Pero es también la prosa de la vida la que me lleva a Transilvania. El miedo, la superstición. Sabemos perfectamente que abrir una cuenta bancaria o firmar una hipoteca es como ponerle la yugular a tiro al mismísimo conde Drácula, pero se la ofrecemos con resignación. Nos hemos vuelto serviles y sumisos. Luego me enteré de que, desde un punto de vista etimológico, Transilvania significa algo así como más allá de la selva, que es una idea que a mi entender ilustra muy acertadamente el oficio de escribir”.    

La selva como metáfora, la intención de seguir esquivando lo previsible como premisa. ¿Qué ha cambiado y qué persiste en su universo creativo desde la aparición de Lecciones de Vértigo hasta el presente? “Mi método de trabajo sigue siendo muy simple: guitarra, papel y lápiz, a ser posible en contacto directo con la naturaleza. Busco el silencio y la soledad. Rodearme de árboles, hacer largas caminatas, toparme de vez en cuando con un animal salvaje. Esa energía. Procuro no pensar en estilos y centrarme en letras y melodías. Lo que sí ha cambiado es la manera de afrontar las grabaciones. En mis tres primeros discos estaba obsesionado con el directo puro y riguroso. Ahora prefiero trabajar la voz al final y no tengo reparos a la hora de añadir overdubs, siempre que no afecten a la respiración de las canciones. También he querido trabajar con sintetizadores. Esto ha sido determinante a la hora de contar con Raül, que es todo un especialista en la materia. Por otra parte, mis guitarras han recuperado protagonismo desde Lecciones De Vértigo y Vida Inteligente.

Primera sorpresa (relativa, con este hombre nunca se sabe): la elección del productor. El Raül al que se refiere es Refree, capaz de encajar a la perfección con la exquisita Silvia Pérez Cruz, de pasar del rock al flamenco como si el tránsito fuera sencillo. Un tipo que, a priori, no tenía números para entrar en las quinielas de candidatos a productor de Josele… “Para mí tiene mucha lógica porque es alguien a quien admiro mucho, pero entiendo lo que dices. Ocurrió lo mismo en Las Golondrinas Etcétera, a mucha gente le sorprendió mi asociación con Nacho Mastretta. Raül y yo llevábamos mucho tiempo hablando de hacer algo juntos. Ya te digo que para mí es uno de los grandes, y ahora que vivimos en la misma ciudad estaba claro que había llegado el momento. Le encantaron las canciones y enseguida nos pusimos manos a la obra. Como en el caso de Nacho, nos hemos entendido a la perfección y no puedo estar más contento con el resultado”. ¿Cómo se desarrollaron las sesiones con él? ¿Congeniaron a la primera o hubo que trabajar la alianza y sentar las normas de la asociación? Los que conocen al cantante de Los Enemigos saben que es un tipo con las ideas muy claras sobre lo que quiere hacer y lo que no está dispuesto a ejecutar. Pueden ustedes aplicarle el adjetivo calificativo “tajante” unido a “perfeccionista” y no se equivocarán: “Nunca me pongo a grabar un disco hasta que no considero que las canciones están completamente terminadas, pero me gusta entrar al estudio con la mente abierta. Me encanta que me sorprendan los músicos, si no fuera así me produciría yo mismo. Tengo muy en cuenta su opinión y creo que sé distinguir una buena sugerencia de otra que no lo es tanto. Puede ser muy enriquecedor. A mí lo único que me interesa es que las canciones salgan ganando de la grabación”. Exactamente eso habrá considerado, viendo el porcentaje final de implicación de Refree en Transilvania. Casi la mitad del disco lo han grabado mano a mano, con un resultado muy orgánico, que ayuda a aportar nuevos matices: “Al principio nos planteamos una producción muy sobria y minimalista, pero enseguida nos dimos cuenta de que las canciones iban agradeciendo los adornos y se fue imponiendo cambiar de táctica y jugar más con el estudio. Además nos dimos cuenta de que nos entendemos muy bien tocando juntos. Raül ha sido muy respetuoso y en ningún momento ha intentado imponer su criterio. Se pone como una moto y no para de sugerir ideas. Es como un ciclón. Reconozco que al principio me acojonó un poco, pero acabé animándole a hacerlo porque muchas de ellas eran cojonudas. Además tiene muy claro su papel como productor: las que no me convencían eran desechadas automáticamente. También ha sido muy generoso con su tiempo y nos lo hemos pasado estupendamente experimentando con texturas, haciendo coros (nuestras voces empastan de putísima madre) y probando versiones alternativas de casi todos los temas. Ha sido una grabación muy agradable y divertida”. La otra mitad está grabada con Xarím Aresté, amigo y compañero de artículo, y su banda, otra combinación explosiva que, como era de esperar, roza la excelencia… “Totalmente de acuerdo, es una banda increíble. Lo mejor de llegar a esto que llaman madurez artística es que llamas a los mejores… ¡y te dicen que sí! Xarím es ya como un hermano para mí y uno de los artistas más interesantes con los que me haya topado nunca. Escribe unas canciones maravillosas y es un guitarrista colosal. Conectamos a la primera cuando colaboré con los Very Pomelo, su banda anterior, y después hemos girado bastante por ahí como dúo acústico, así que nos conocemos muy bien. Era de cajón que estuviera en este disco y si podía ser con su banda, mejor, porque la sintonía es también perfecta con Ricard Sohn, nuestro querido Richi, desde la época de los Pomelos y Miquel Suspedra forma con Ermengol Mayol una sección rítmica de ensueño, muy matizada y contundente. Ha sido un gustazo trabajar con ellos”. ¿Ha sido un proceso lento de composición, combinado con el regreso a la actividad de su banda de toda la vida, Los Enemigos, o por el contrario tenía los temas escritos y preparados y solo ha tenido que esperar el momento oportuno para grabarlos y editarlos? “Cuando me planteo que merece la pena grabar Vida Inteligente con Los Enemigos soy consciente de que el proyecto de mi quinto disco en solitario, que tenía bastante avanzado, se me va a acabar descabalando. Me encerré a escribir material nuevo, pero algunas canciones como <<Estrella Fugaz>>, <<Perra Tuerta>>, <<Café con Sal>>, <<Firme Aquí>> o <<Mare Nostrum>>, que estaban destinadas a él, acabaron formando parte del disco enemigo. Prácticamente tuve que empezar de cero para concebir Transilvania”.

Toca apuntar a la vertiente literaria del álbum: a una canción de Josele se le presupone un buen trabajo instrumental, pero se le exige que la enjundia de la letra no se queda atrás. En su nuevo disco aumenta, a mi parecer, la dosis de mala leche narrativa. Abunda la ironía y el sentido del humor, pero encontramos muchas y muy contundentes estrofas tipo “Maldigo vuestra podrida nación/ Sois una puta infección/Os mataría sin excepción/con niños pequeños y tó” (<<Ángel>>) o “Moriré de ganas de morir/de puro triste/un día negro sobre fondo gris” (<<Déjame Sufrir>>) ¿Es la tensión existencial parte del motor creativo del álbum? “Bueno, <<Déjame Sufrir>> es ironía en estado puro, bastante cruda pero una caricatura al fin y al cabo. Aparte de eso, es cierto que el discurso del disco es apocalíptico y puñetero. La vida podría ser maravillosa, pero a la especie humana le puede la avaricia y para la mayoría acaba pareciéndose demasiado a una pesadilla. La naturaleza ya está a punto de colapsar por nuestra culpa, pero lo único que importa sigue siendo hacer dinero rápido como sea. Como dice El Cabrero, quien vea el mundo perfecto que le siga cantando a los faroles de la feria de Sevilla”. Otra constatación tras repetidas escuchas del álbum: no querría tener que ser el responsable de escoger el primer single del disco, dada la abundancia de sencillos ideales para ello. ¿Se da cuenta cuando ha escrito un tema con esas características? ¿Ha tenido esa sensación durante las sesiones de Transilvania? “Eres muy amable, muchas gracias. Sí, claro. Según las vas escribiendo ves que algunas canciones están menos sujetas al contexto del disco que otras. <<Magia Negra>>, <<El Bosque>>, <<Un Guardia Civil>> o <<Prestao>>, por ejemplo, echaron a volar solas enseguida. También las hay que te sorprenden revelando más de lo que esperabas de ellas una vez terminadas (<<Ángel>>, <<Déjame Sufrir>>, <<Saeta>>, <<No Se Equivoca El Mal>>…). Y las hay que, sin dejar de exhibir un fundamento propio, cumplen su papel matizando y aportando coherencia al álbum (<<Cómo Reír>>, <<Ovni Viejo>>). Finalmente, siempre queda alguna canción especial que no entra en ninguna de estas categorías, o que podría entrar en cualquiera de ellas (<<Que Hable El Sol>>, <<Sonia>>). A mí el formato de LP con doce o trece canciones me sigue pareciendo un vehículo perfecto como vía de expresión”. Otro punto importante digno de ser tenido en cuenta: ¿Cómo escogió la secuencia de las canciones? ¿Es sencillo combinar temas como “Magia Negra” o “El Bosque”, 100% Josele, con piezas como “No Se Equivoca El Mal”, que incluso se aproxima por instantes a la experimentación sonora de bandas como Van Der Graaf Generator? “Es un tema fascinante, un trabajo que me encanta hacer. Esta vez me ha dado muchos quebraderos de cabeza porque el más mínimo cambio implicaba una alteración radical en la dinámica del conjunto. Cada disco sigue una lógica propia que a menudo contradice los más evidentes criterios musicales referentes al ritmo, la tonalidad, la cadencia, etc… Y la intuición pura tampoco suele ser suficiente para desentrañarla, de manera que nunca llegas a saber exactamente por qué una secuencia funciona mejor que otra. Es como un pasillo cuyas puertas están conectadas por un hilo, y se trata de ajustarlo de manera que todas puedan abrirse independientemente sin que afecte a las demás”.

Cuando este ejemplar de Ruta 66 salga de imprenta, Josele ya se encontrará embarcado en una serie de presentaciones promocionales, inevitable preludio de la gira de conciertos en condiciones. La fatalidad (la comentada coincidencia de sus respectivos lanzamientos) ha impedido que Santiago saliera a la carretera acompañado por Xarim y sus muchachos, estratosféricos músicos que se conocen los temas al milímetro. Aresté lo acepta con resignación (“todos estábamos con muchas ganas pero no ha podido ser. Una putada. Lo único que me consuela es que así podré verlo en directo a él y a su nueva banda”), Josele nos explica lo sucedido y sus planes para salir a la carretera: “De no ser por la lesión de cervicales que sufrí al terminar la grabación habríamos podido coordinarlo todo sin demasiados problemas, pero ha habido que retrasarlo todo y, bueno, al final no va a ser posible. Una verdadera lástima. Ahora estoy en una misión divina, como Jake y Elwood con los Blues Brothers. Reuniendo a la vieja banda, ya sabes. He llamado a algunos de los mejores músicos que me han acompañado durante mi carrera en solitario y ha sido como te comentaba antes acerca de la madurez… ¡Se han apuntado todos! Nos conocemos muy bien y tienen un nivel musical estratosférico. Va a ser muy emocionante, me muero de ganas de volver a tocar con ellos”.

¡Ha reunido a la banda! ¡La que le dio tan buenos resultados en el pasado reciente! Como cantan Los Enemigos (con quienes sigue actuando, a la espera de novedades), se inicia la cuenta atrás. Cuestión de semanas, que piezas como las mencionadas <<Magia Negra>> (de lo mejor que ha escrito nunca), <<Prestao>>, <<El Bosque>> o <<Cómo Reír>> cobren vida en directo. Su ADN garantiza la coexistencia con los clásicos de nuestro hombre. El disco, desde el momento en que vea la luz, referencia imprescindible del rock de aquí. Sin discusión.

 

Texto: Alfred Crespo

Fotos: Alex Rademakers

 

 

 

 

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