Encuentros — 13 noviembre, 2018 at 9:59

Schizophrenic Spacers encabezan la 2ª edición del Billio Dollar Fest

La banda de los alrededores de Barcelona cumple el año que viene la mágica cifra de 20 años de actividad. En navidades suben de nuevo a Cantabria a los estudios Guitartown de Hendrik Röver para registrar su séptima obra (si contamos el doble en vivo de 2015 llamado Macumba: Live At Last) y se esperan diferentes celebraciones durante 2019 que iremos desgranando en el momento correspondiente. Pero lo que manda es la actualidad y esa lleva por nombre Billion Dollar Fest. De ello hablamos con Sergio Martos, ideólogo de la marca, rock critic en esta casa y único superviviente de la primera formación de los Spacers.

¿Porqué otro festival? ¿No hay suficientes?

No hay suficientes como el nuestro.

Explícate mejor.

Bueno, quiero decir que sí, que hay muchísimos festivales. Pero si tomamos de ejemplo los que tenemos en mente, en todos hay un nombre que garantice unas ventas mínimas, algún artista de renombre que firme exclusividad. Lo nuestro es bastante humilde. En Billion Dollar Fest (BDF a partir de ahora) no hay chiringuitos ni largas colas hacia los baños. Es un macro concierto con tres bandas diferentes, más que un festival per se. La coletilla de Fest es algo que nos hacía gracia. Nada más.

Un evento de sala con muchas horas de música en vivo. De acuerdo. ¿Hay algo que lo haga particularmente especial?

Sí, la honestidad. Tanto en la primera edición (celebrado en la sala Bóveda hace un par de años; el cartel estuvo formado por los Spacers, Saturna y Kleejoss Band. NDA) como en este, hay un denominador común: el rock de guitarras. No hay medias tintas. Somos los representantes de una raza en extinción. Y además, el mejor rock del siglo XXI se está facturando aquí y nadie se está enterando un carajo. ¿No te parece irónico? Una noche en la que los Spacers actúan con Deadyard y Mark & The Clouds, me parece una celebración de la vida. El rock en su expresión más amplia y ancha. Nunca entendí a los que se identificaban solo con una forma de hacer la música. Si puedo tener a los Beatles, a los Sex Pistols, a MC5 y a James Brown, ¿porqué quedarme solo con los Pistols?

El salto a la sala Up Load lo hace más especial.

Sí, no es lo mismo ver a una buena banda con mal sonido que con bueno. Y visibilidad. la sala Up Load ofrece unas características extraordinarias. Lo cual nos lleva a preguntarnos, ¿porqué las bandas del país tienen que actuar en tugurios y en condiciones pésimas? Respeto.

La marca del BDF, ¿es algo que tendrá continuidad? ¿Esperáis obtener la suficiente acogida para seguir trabajando en futuras ediciones?

Ojalá. Pero para eso los medios deberían hacerse eco, debería haber una mayor difusión. Nosotros llegamos hasta donde podemos. Son “los otros” quienes deberían levantar el culo de la silla y chequear lo que sucede a su alrededor. ¿Puedes creer que haya medios que en veinte años no nos hayan nombrado una sola vez?

¿Es pues el BDF un reconocimiento en primera persona a la trayectoria de la banda?

No exactamente. Es una forma de intentar llamar la atención de otro público, del que se mueve solo para eventos mayoritarios. Ninguna de las bandas que forman parte del BDF, tanto de este como el anterior, han actuado en Azkena, Mad Cool, Rockfest… Ya sabes a lo que me refiero. Es una llamada de atención. Además, si no nos invitan nos lo montamos por nuestra cuenta. Como podemos y cuando es viable.

¿Hay alguna banda a la que te gustaría invitar para futuras ediciones? ¿Has recibido respuestas negativas de otras bandas?

A la primera pregunta; claro que me gustaría poder contar con todas las bandas a las que admiro, sea fan o no de sus canciones: Uncle Sal, Milkyway Express, Foxy Freire, Mister Jones, Grand Soul Band, Los Brazos, Soul Jackets, Bourbon, Northagirres, Los Tupper… El problema es que no todas están dispuestas a tocar sin saber cuánto dinero hay en juego. Nadie quiere especular. Lo cual me remite a la segunda pregunta, pues hubo un par de bandas (hablo de la primera edición) que pedían un mínimo para plantearse aparecer por aquí. Resulta curioso, pues una de ellas apenas atrajo a 30 tipos en su actuación solista. Pero lo entiendo. A mi cada vez me da más pereza ir a otra ciudad sin un mínimo fijo de caché. Cuando vas a taquilla, el promotor, en algunos casos, apenas se esfuerza por hacer promoción y bandas como la nuestra necesitan de ese impulso. Tocar para poco público es factible. Poner pasta para salir de tu ciudad no.

Muchas suerte con la segunda edición del BDF y ojalá haya una tercera edición.

Todo dependerá de los fans. Si hay la suficiente aceptación de público, porque las bandas van a dar el 110 por ciento de sí, la habrá. Vamos pasito a pasito con todo. Un idiota nos dijo hace tres años que los Spacers debían haber desaparecido hace ya mucho tiempo. Me pareció una frase hecha, pero sin fundamento. Algo completamente estúpido. Pues mira, aquí seguimos.

Hablando de festivales, ¿veremos a los Spacers en otro que no sea el suyo?

El año que viene cumplimos 20 años y lo celebramos con un nuevo álbum, algo muy diferente en concepto a It Better Be Good, del cual obtuvimos criticas entusiastas. Lo que quiero decir es que la banda respira, aún con todo ese tiempo detrás; sonamos mejor que nunca. Quien quiera contar con nosotros sabe dónde encontrarnos. Nosotros hacemos bien nuestra trabajo. Lo demás ya no está en nuestras manos. La vida debe continuar y nuestra trayectoria no la define el haber actuado en un festival u otro. ¿Cuántas bandas peninsulares han sobrevivido a Azkena? Creo que son más las que han cerrado el chiringuito que las que han sobrevivido. Vivimos días extraños.

Texto: Diego Corrales

Foto: Cristian Bartolo

 

 

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