Encuentros

Xavier Calvet, sinestesia americana en la Costa Brava

La salida de Firebird (BCore 2017) ha supuesto una grata e inesperada sorpresa musical. El primer disco en solitario del líder de Bullitt es un ejercicio de introspección creativa, hecho en Sant Feliu de Guíxols, Girona, pero con la cabeza puesta en un amplio abanico de referentes artísticos estadounidenses. Una colección de viejas y nuevas canciones que entre otras cosas expían un duelo, convirtiéndolo en música sanadora. Canciones hechas en la intimidad, pero adornadas y potenciadas en buena compañía. Teníamos ganas de saber más sobre Firebird. Sobre su génesis, sus motivaciones, sus recovecos. Pero también sobre el artista, sus planes de futuro e incluso su otra banda. Calvet nos habla de todo ello. Y en abundancia. Este fin de semana podremos disfrutarle en el Primavera Sound. Otras fechas de conciertos al final de la entrevista.

 ¿Cómo surge Firebird y qué conexión tiene, si la hay, con Lazy Juo, tu anterior alias en solitario?

Está muy conectado por el hecho que de yo ya llevaba tiempo haciendo canciones por mi cuenta, paralelamente a Bullitt. Hay dos cosas que son un poco las que vertebran la aparición de este disco. Por un lado, durante estos años me centraba principalmente en Bullitt y cuando tenía un rato me iba a tocar mis canciones folkies a bares. Pero el parón de Bullitt durante un año, debido a la triste muerte de Ferran –bajista original de la banda, fallecido en 2015–, hizo que me dijera a mí mismo que era el momento para ponerme con la vieja idea de hacer un disco en solitario, liando a mis amigos para tocar en él.

Por otro lado, todo eso coincidió con un momento en el que Santi García –productor y bajista del disco– tenía algunos días libres en su estudio. Ese año fue un momento en el que escribí muchas canciones; supongo que con todo lo que pasó, muchos sentimientos que tenía dentro se pudieron expresar y articular a través de las canciones, de una manera que tenía sentido para mí y que era bastante íntima. Teníamos mucho para escoger, 19 canciones, pudiendo hacer una buena selección y dejando cosas en el congelador que podrán salir más adelante. De Lazy Juo recuperé tres canciones, el resto son nuevas.

¿Y con esas canciones guardadas, la idea sería editar un apéndice de Firebird?

 Lo veo más como material que ya tengo para el siguiente disco. Habrá canciones nuevas que acabo de hacer, pero también habrá cosas que llevo tiempo cocinado, pero que quizás en aquel momento aún no estaban listas para servir. Son canciones a las que les tengo bastante cariño y es posible que alguna de ellas entre en el siguiente disco.

¿Hay algún tipo de hilo conductor en el disco?

Yo veo dos puntos de vista. Por un lado, sí veo hilo conductor en lo que te decía, el discurso y sentimientos que intento expresar y explicar en cuanto a letras, y por otro, los sitios a los cuales imaginaba que me llevaban las canciones. Algo así como: si cierro los ojos escuchando esta canción, ¿dónde imagino que estoy? Yo eso lo veo muy ligado al concepto “americana”, pero no en plan buscar decididamente un disco que suene a desierto o a carretera. Aunque también, porque forma parte de mi adn musical y de lo que busco en la música ya incluso como oyente, no solo como creador. Música que me gusta que me acompañe en mi día a día. Pero para mí es tan americana Ryan Adams como Fountains of Wayne.

Podrías pensar que son grupos que no conectan demasiado entre ellos, pero en mi cabeza están completamente conectados. No deja de ser música que me lleva a sitios y que me describe paisajes que, por algún motivo, encajan conmigo. Me calman, me dejan en un estado como de felicidad. Algo así. Además, por otro lado, como en el disco no hay un proceso de pre-producción, fue mutando durante la grabación, quedando de una manera que no me esperaba. Al unir las ideas de Santi García como productor y el hecho de que colaboraran músicos en los que confío, pero con los cuales no había tocado estas canciones, el disco se convirtió en algo no sólo mío. En ese sentido, a nivel de sonido, arreglos, estructura, no puedo decir que se trate de un disco en solitario. Decir también, que siempre procuro que el componente emocional sea cercano. Por ejemplo, con Guille Caballero –teclista– hace años que hablábamos de hacer algo juntos. Con Santi ni te cuento, son muchos años.

Santi García conoce tu alma musical. Tu madera como músico y persona…

Totalmente. ¿En manos de quién puedes estar, mejor que en las de un amigo? Para un productor es importante saber con quién está trabajando. Santi procura potenciar tus virtudes. Parece que conoce tu potencial mejor que tú y consigue que hagas ciertas cosas, mejor de lo que podías imaginar. Del mismo modo, no te va a pedir cosas que sabe que no están en tu “territorio”. La complicidad y tranquilidad con la que hicimos el disco y ahora el directo, se nota en todo el trabajo. Lo he explicado muchas veces, pero es que es verdad, me hace muy feliz poder tocar con esta gente. Para mí es como un sueño hecho realidad.

Cuéntanos sobre la elección de los músicos.

La formación fue totalmente premeditada. Es como si te dicen, mira, vas a jugar un torneo de “futbito”, escoge tu cinco inicial. Me sentí un poco así. Lo de Santi al bajo fue medio accidental y él decía que no creía que pudiera tocar en directo, pero al final ha podido venir a casi todos los conciertos. Yo creo que una cosa llevó a la otra. Por ejemplo, tenía claro que la figura de Vidal a la guitarra –también en Copa Lotus y Joana Serrat–, era imprescindible. Le vi en directo y me dije, si alguna vez hago algún disco “de lo mío”, este tío tiene que estar. Tiene una técnica descomunal, pero es que además tiene un gusto para hacer solos y arreglos que encaja con el mío, pero que yo no puedo hacer. ¡Así que tenía que ser él! Además, cuando le comenté a Santi que quería contar con Vidal y Guille para la grabación del disco, me dijo que llevaba 20 años grabando discos y que eran de los mejores músicos que había grabado, cada uno con su instrumento.

El disco se caracteriza por su positividad. ¿Hasta qué punto es un reflejo de ti mismo o una cualidad que pretendes imprimir a tu música?

Yo creo que un poco las dos cosas. Ya tenemos bastantes dolores de cabeza y ya nos cuesta bastante tirar adelante. Como oyente y a la hora de hacer música, necesito esa energía positiva. Hay gente que dice que hago música agridulce. Y creo que hay algo de eso. Puede haber cierta pátina de tristeza o melancolía, pero mejor quedarse con lo positivo y de las cosas chungas sacar algún tipo de aprendizaje y hacer cosas suficientemente delicadas y sentidas, para que de ahí surja algo más bonito. Tiene que ver mucho con mi manera de ser y con lo que busco y creo que puedo aportar con mi música. Cuando escucho grupos como Battles, por ejemplo, sé que no es algo que yo pueda hacer o que sea lo mío. Con el tiempo, conoces tus capacidades y limitaciones. Hay sitios donde fluyo y con el tiempo encuentro más esos sitios.

La madurez te da la capacidad de entenderte mejor y de poder seguir el “dictado” de tu naturaleza creativa…

Exacto. Y sobretodo, al menos en mi caso, también de quitarte las vergüenzas. Porque cuando vienes de un círculo como el del hardcore, en el cual he vivido mi post-adolescencia, mi madurez y seguramente mi senectud –risas–, ves que durante muchos años has estado rodeado de muchos patrones que realmente te los has hecho tú. En el caso de Bullitt por ejemplo, piensas: los punkis dirán que esto que haces es demasiado “light”, y los más poppies, que esto que haces es demasiado cañero. Al final, acabas viendo que ese sitio “entre tierras”, también es un sitio. Y como nunca gustarás a todo el mundo y siempre habrá a quien le intereses y a quien no, tienes que estar dispuesto a eso con cuantos menos prejuicios y miedos sea posible.

Hablando de ese encuentro entre diferentes mundos musicales. En el disco veo ejemplos claros de esa combinación de factores. Veo la personalidad del artista como persona y también sus influencias. Por ejemplo, en «Summer Promotion» puedes distinguir a Wilco y a Fountains of Wayne. ¿Qué parte hay de premeditación y qué parte de naturalidad dirías que hay en todo eso?

Tengo claro que he aprendido a hacer música gracias a dos cosas. La primera, el hecho de que tenga muy pocos prejuicios musicales. He llegado a sacar ideas de canciones como… Ahora no me viene a la cabeza nada concreto. Pero por ejemplo, he llegado a ver cosas buenas en canciones de Alejandro Sanz. No me compraría un disco suyo, probablemente no me gustaría todo, pero a veces en propuestas para el gran público, he encontrado cosas interesantes. Si gustan a tanta gente es porque tienen un componente universal. Conociéndome, puedes ver que los dos referentes que mencionas me gustan y están ahí. También podrías mencionar a Ryan Adams, Neil Young, Damien Jurado, Josh Rouse, Ben Harper, que era un referente en mis principios con Lazy Juo. Paul Fuster, como referente más cercano, a quien empecé a seguir con 18 años.

Gente que hizo que me interesara por música, digamos, “de cantautor”, partiendo de una idea de canción desnuda que después van vistiendo con arreglos. La otra cosa gracias a la cual he aprendido a hacer canciones es L’Atzavara –asociación y sala de conciertos de Sant Feliu de Guíxols, que programa actuaciones desde hace 20 años–. El hecho de poder ver algunas bandas referenciales para mí, tocando a un palmo de mi vista. Ver cómo tocan, qué amplis utilizan, que recursos técnicos tienen. Ver su puesta en escena, poder hablar con ellos y conocerles de primera mano. En cuanto a tu pregunta, no hay premeditación, pero sí que, en el momento en que te pones con una canción y la empiezas a vestir, si de golpe relacionas eso con con las otras personas con las que estás haciendo el disco, eso enseguida te lleva a ese lugar común. Habrá quien pueda encontrar la manera de que esa influencia esté, pero no se note. Yo en ese sentido nunca he tenido miedo a que se vean mis referentes; creo que también es un ejercicio de honestidad por mi parte.

Cuéntame planes de futuro.

Están claros, cuando acabe la gira este verano entraremos a grabar. La idea es que para la primavera de 2019 salga el segundo disco. Aunque la cosa aún está en pañales, si que te puedo decir que la intención no es hacer una continuidad del primer disco. Seguramente habrá un giro; canciones más largas por ejemplo. Seguramente se planteará desde el punto de vista de banda, ya que todos están muy ilusionados y tienen ganas de participar. Creo que tendrá que ser un disco de “Xavier Calvet y”. Hay que buscar un nombre para la banda y que la gente vea que sin ellos no soy nada –ríe–.

Hombre, el primer disco se compuso sin banda, si esta vez se compone con banda, tiene que notarse la diferencia.

De hecho la mayoría de canciones ya las tengo, pero la pre-producción, el momento en el cual partimos de mis ideas iniciales yendo más allá, la realizaremos entre todos, y ensayaremos las canciones juntos antes de grabarlas. Esa sería la diferencia. Estoy muy emocionado, tengo fe ciega en esta gente y muchas ganas de hacer canciones nuevas y seguir dando continuidad y visibilidad al proyecto. Y darme a conocer, que en el fondo es lo más complicado del mundo musical.

 Y continuando con los planes de futuro. ¿Qué hay de Bullitt?

Estamos haciendo nuevas canciones, sin prisa pero sin pausa. Estamos contentos, tengo la sensación de que le estamos dando una vuelta más a lo que ya habíamos hecho antes. Tienen cierto “algo” de novedad. No sé si, simplemente, por el hecho de ser nuevas y no tener nada que ver con las canciones que veníamos tocando desde hace años, pero veo cierta evolución en la banda. Hemos necesitado nuestro tiempo para recuperar el gusanillo y para todo. El componente emocional siempre ha sido algo importante dentro de la banda. Siempre decíamos que si faltaba uno de los cuatro lo dejaríamos. Pero claro, eso pensando que si pasaba, sería porque alguien se cansaría de tocar, o porque tendría otras prioridades en su vida, pero no porque nos dejara para siempre.

Eso nos llevó a sitios que eran desconocidos para nosotros. Tuvimos nuestros dilemas y nuestros más y menos, para ver en qué desembocaba todo eso. El hecho de que Màxim –actual bajista, también en No More Lies– fuera una persona tan cercana, que se había ido con nosotros de gira y que era como el quinto Bullitt, por así decirlo, hizo que la suya fuera la única opción que nos planteáramos para seguir adelante. Creo que es bonito que le podamos dar una segunda vida al grupo. Que el legado de todo lo que hemos sido con Ferran, pueda ir más allá de él. Desde el momento en que se fue, creo que todos teníamos claro que si nos pudiera haber dicho algo, sería que si lo dejábamos nos cortaba los huevos a todos –ríe–. Era tan importante su manera de ir siempre adelante, y tan importante esa filosofía y su influencia en la banda, que no tuvimos dudas en ese sentido. Vimos que lo teníamos que hacer. Nos ha costado lo nuestro, pero aquí estamos y ojalá el año que viene podamos grabar nuevamente y tener la sensación de que la vida sigue. Volvemos a lo mismo, de las situaciones más tristes, intentar sacar algo positivo.

 

Texto: Daniel González 

Fotos: Mónica Pallí      

 

03.06 | Primavera Sound – CCCB, Barcelona
08.06 | Casa Irla (Acústico), Sant Feliu de Guíxols
09.06 | La Gamba (Acústico), Tossa de Mar
09.07 | Festival Jardins de Pedralbes (Village) (+ Fleet Foxes), Barcelona
13.07 | Festival Porta Ferrada (+ Jack Johnson), Sant Feliu de Guíxols
23.07 | Festa Major (+Ask the Dust), Sta. Cristina d’Aro
29.07 | Festa Major (+Ask the Dust), Sant Feliu de Guíxols

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