Encuentros

Angus Young (AC/DC), el más broncas del cole

Pese a quien pese, AC/DC fueron los indiscutibles reyes del rollo duro en los años ochenta. Recuperamos esta entrevista exclusiva de 1984 al mismísimo Angus Young, guitarrista demencial y tremendo showman.

Angus Young es un joven multimillonario de 28 años que, además, toca la guitarra eléctrica como muy pocos en este planeta. Angus es también un tipo bajito y enclenque —pesa solo cuarenta y pico kilos y, dicen, pierde cuatro en cada concierto—, que se crece encima de un escenario como un monstruo de infinita energía.

Resulta simpático y amigable, y hace chistes continuamente por lo bajo con un abrupto acento australiano que ni un canguro licenciado en filología podría descifrar. Es, en fin, alguien a quien no ha afectado el éxito, ni el dinero; un roquero nato que, a la hora de divertirse, pasa mucho de su imponente cuenta bancaria y regresa invariablemente a lo que siempre, prácticamente desde que tiene uso de razón, le ha gustado: desmadrarse con su Gibson SG entre las manos y escupir cual lanzallamas sólidos e incandescentes bloques de metal pesado.

La entrevista con este precedente vivo de Beavis and Butthead fue realizada en San Sebastián, la tarde del concierto con que iniciaron su gira europea del verano de 1984. Desgraciadamente, las actuaciones de AC/CD anunciadas para Madrid y Barcelona en fechas posteriores no llegaron a consumarse, lo que hizo más exclusiva si cabe la charla.

Estamos en el bar del lujoso hotel en lo alto del Monte Igueldo. Angus, paquete de Benson & Hedges en mano y un refresco con hielo delante, responde. No pierdas detalle.

NO SOMOS TAN RICOS COMO SE CREE

 ¿Cómo andas, Angus?

¿Que como estoy? Muy bien, o eso parece…

 Habéis estado más de medio año sin actuaciones. ¿Han sido unas vacaciones o qué?

No, para nada. Hemos estado trabajando en el nuevo elepé, componiendo y escribiendo temas, haciendo arreglos, etc.

 ¿Es cierto que comprasteis una mansión en la campiña inglesa para ensayar?

No era una mansión, se parecía más a un castillo. Y no la compramos, la alquilamos durante un tiempo. No somos tan ricos como la gente cree, no vamos por ahí comprando castillos… [Risas].

 ¿Dónde residís actualmente, Europa o Estados Unidos?

Bueno, intentamos combinar ambas cosas. Este verano estamos tocando por Europa, porque hacía mucho que no veníamos por aquí. En cambio, todo el año pasado lo pasamos en América. Siempre estamos yendo de un sitio a otro, no nos interesa dedicarnos solamente a una parte del mundo.

 ¿Hay alguna diferencia entre vuestro público norteamericano y el de aquí?

No, no lo creo. Pienso que en todas partes es igual. Sería estúpido tocar únicamente para un determinado público. Somos una banda mundial, y tocamos lo mismo en un país que en otro. Y, de la misma manera, la gente responde igual en todas partes.

 Cuando llegasteis a Londres desde Australia, en donde ya erais muy populares, debutasteis en un pequeño pub, el Red Cow, dando toda una lección de modestia. En ese momento, ¿imaginabas que conquistaríais el mundo entero como lo habéis hecho?

Siempre fuimos muy arrogantes, estábamos muy seguros de nosotros mismos. Siempre hemos tocado pasando mucho de lo que la gente piense de nosotros, porque nos gusta tocar, por encima de todo. En un pequeño pub o en un gran escenario, da lo mismo. Todavía nos ilusiona subir a escena y hacer que la gente lo pase bien. Lo importante es sentirse parte del público, porque de esa manera la comunicación es mucho más fácil. Si yo pagara la pasta que cuesta acudir a un concierto, lo último que querría ver es a un tío que me aburriese durante dos horas. Si pagas por algo, por ir a ver una película o lo que sea, quieres que valga la pena. Cuesta mucho ganar pasta, y más en la actualidad, así que nadie quiere salir por ahí a despilfarrarla. Pienso que la mayoría de nuestro público se da cuenta de ello, y por eso siguen viniendo a vernos.

Pese a ser tan populares y presentar un gran espectáculo, seguís pareciendo tíos normales, una simple y efectiva banda de rock’n’roll sin más.

Bueno, eso puede verse de distintas formas. Cuando te conviertes en un grupo de primera fila, lo bonito es darle al público un buen espectáculo, algo extraordinario; eso sí, adaptado al mismo tipo de atmósfera enérgica y potente que lograríamos en un pequeño pub. A mí, personalmente, lo que me gusta es tocar; tengo bastante con una guitarra y un ampli, nada más; pero la gente paga su pasta y quieren ver un buen espectáculo, con buen sonido, buenas luces, además de la música. Yo he visto bandas, y estoy hablando de bandas de primera categoría, que se lo hacen muy cutre en directo, no ofrecen nada a cambio a su público. Para nosotros, económicamente hablando, actuar en Europa no es un buen negocio. Es muy caro, tres veces más de lo que nos cuesta en América, pero le estamos ofreciendo algo a nuestro público, que es, finalmente, el que nos ha proporcionado el dinero.

Hoy en día tienen que venderse muchos discos para hacer pasta, muchos grupos viven prácticamente de sus actuaciones en directo…

Eso depende, hay grupos que solo graban discos y no actúan, y otros que viven de las actuaciones. Y hay grupos que venden montones de discos y no pueden actuar en directo. Pero, para nosotros, que llevamos un espectáculo gigantesco, ir de gira no supone ningún beneficio, más bien lo contrario, ya que nos estamos jugando nuestra propia pasta.

DAVID COVERDALE CANTA OPERA

De la primera formación solo quedáis tú, tu hermano Malcolm y Cliff Williams. Brian Johnson y Simon Wright, el nuevo batería, han sustituido a Bon Scott y Phil Rudd. ¿Alguna diferencia entre tocar con los AC/DC de entonces y los actuales?

Quizás haya alguna diferencia, no sé. En todo caso, no es una diferencia musical, siempre hemos tocado el mismo tipo de rock. Naturalmente, la voz de Brian tiene un carácter diferente a la de Bon. Brian tiene una voz muy personal, y Bon también la tenía. Brian, al igual que Bon, utiliza su voz como un instrumento más. Bon había sido batería, así que entendía bien la parte instrumental de nuestra música y se acoplaba perfectamente a ella. Ninguno de los dos ha cantado jamás como un cantante de ópera. Sus voces tienen sentimiento y ritmo, desprecian bastante la melodía.

Al revés que, digamos, David Coverdale…

¡Eso sí es ópera! Pero… hmmm… hay gente a la que le gusta… [Risas].

 ¿Qué puedes avanzar del nuevo álbum? ¿Cuándo va a publicarse?

Espero que para el año próximo. Cuando terminemos esta gira, intentaremos meternos en el estudio de grabación lo antes posible.

 ¿Lo produciréis vosotros mismos, como el anterior?

Sí, creo que sí.

 ¿Qué pasó con Mutt Lange, vuestro productor en tantos elepés?

Bueno, musicalmente, nunca hemos cambiado. Siempre hemos tratado de traducir nuestro sonido de directo al disco. Y, para alguien que no sea miembro del grupo, es muy difícil aguantarnos por mucho tiempo. George, mi hermano mayor, produjo los primeros elepés e incluso él nos dejaba a nuestro aire. Se ha especializado en música comercial y nos hubiese podido aconsejar que grabásemos cierto tema o que tocásemos de cierto modo para sonar por la radio y obtener un mayor éxito, pero no lo hizo. Sencillamente, siempre hemos hecho las cosas a nuestra manera. Esa es la razón de que hayamos terminado produciéndonos nuestros discos nosotros mismos.

Pese a lo que dices, sois uno de los pocos grupos duros que ha conseguido éxitos en single. Hay quien dice que tu guitarra puede seguirse como se sigue una tonada pop.

Nunca hemos tenido un número uno en singles, pero lo que dices es cierto. Hay canciones de AC/DC muy pegadizas.

Tengo la impresión de que Flick of the Switch no ha funcionado como vuestros anteriores elepés.

No, que va, ha funcionado muy bien, especialmente en Europa.

¿Cuál es el secreto para conseguir el mismo ambiente en un pub o en un estadio ante miles de personas? O lo que es lo mismo, ¿cuál es el secreto de AC/DC?

Siempre he creído en la energía desatada. Según yo lo veo, la gente ha pagado por vernos, así que tienes que salir y darles marcha, a tope, a fondo, como sea. Lo demás es accesorio.

 ¿En qué momento ocurre esa mutación licantrópica y Angus Young, esa persona normal y amable, se convierte en un pequeño hijo-de-puta vestido de colegial inglés que se comporta como un monstruo?

¡Aaarrrggghhh!… [Risas de hombre-lobo]. Bueno, sale la luna, me crecen los colmillos y el pelo y… hmmm… no lo sé, si lo supiera, lo embotellaría y lo vendería. ¡Ja, ja, ja!

 De hecho, así lo haces, vuestros discos son como frascos que contienen esa especial sustancia cáustica llamada AC/DC. ¿Alguna vez has utilizado drogas para salir a tocar o es todo energía propia?

Si lo hiciera tendría problemas con los aduaneros británicos [Risas]. No, no tomo drogas, sería una estupidez. Poseo la energía suficiente como para hacer lo que hago sin tomar nada. Lo de las drogas es un mito que ha estado siempre muy ligado al rock. Y me parece bien que la gente las tome, son muy libres, pero yo paso. En mi caso no sirven de nada.

¿Alguna vez has sufrido un colapso en escena?

No. A veces me pongo enfermo, todos pillamos diarrea de vez en cuando. Pero tocar no me daña físicamente… quizás mentalmente [Risas].

SER UNA ESTRELLA ES UNA GILIPOLLEZ

 ¿Es distinta tu vida privada de la pública?

Supongo que sí. Vivo con mi esposa y, cuando estoy en casa, nunca me pongo los pantalones cortos de colegial [Risas]. Aparte de eso, solo tengo problemas cuando hay luna llena… [Más risas]. Ahora en serio, mi vida privada es de lo más normal. A veces salgo con los amigos y vamos de compras; soy abstemio, así que no necesito ir al pub. Me gusta pasear.

¿Te reconocen por la calle?

No, que va. Algunas veces, pero siempre lo niego rotundamente.

 ¿Qué dices?

Que soy el fontanero y he venido a arreglar las cañerías [Risas frenéticas].

 ¿Escuchas a otros grupos?

Solo si suenan por la radio. Depende, me gusta la música, pero nunca he sido un fanático, la verdad. En mi época escolar apreciaba los buenos temas que ponían por la radio. Había noches que no dormía esperando que volviesen a pinchar ese tema fabuloso que tanto me gustaba. Y, desde los ocho años, he estado yendo a conciertos.

 ¿Te ayudó George, vuestro hermano mayor, que había estado en los Easybeats, a interesarte por la música? ¿Te dio algún consejo que todavía recuerdes?

George siempre ha tenido mucho talento, pero nunca intentó aconsejarme o meterse en mis asuntos. Lo que sí me enseñó, y eso es algo que nunca olvidaré, es a no tomarme en serio eso de ser una estrella. Me dijo que si hacía música, hacía música, y todo lo demás eran gilipolleces. Y me enseñó lo importante que es poder salir a la calle a tomarse una hamburguesa o una taza de té, y la idiotez que representa ser una estrella. De hecho, nos enseñó a no tomarnos en serio esas cosas… y a pasar mucho de los managers [Risas].

 Hablemos de guitarristas.

¿Guitarristas? Solo conozco a uno, mi hermano Malcolm [Risas]. Bueno, la verdad es que pienso que hay buenos guitarras en todas partes.

 Pero tú eres especialmente dotado, muy personal, seguramente serás recordado dentro de cien años como el ‘’guitar-hero’’ de los ochenta…

Muchas gracias, me halagas, pero yo simplemente toco, a mi manera, instintivamente, no intento ser el mejor ni nada de eso. Procuro resultar siempre excitante, pero no me veo a mi mismo como un héroe de la guitarra. Hubo una época en que las guitarras se pusieron muy de moda y cualquiera que tocara decentemente era visto como un ‘’guitar-hero’’. Pero a mí me gustan también otros instrumentos. Cualquier cosa con ritmo, el jazz, el swing. Me encanta el flamenco, por ejemplo. Siempre he admirado a los guitarristas flamencos, son mucho mejores que Johnny Winter. Del mismo modo que B.B. King le da mil vueltas a Eric Clapton [Risas, despedida y cierre].

 

Texto: Ignacio Julià, RDL nº 1, noviembre de 1984

 

One Comment

  1. Francisco Javier Gutiérrez Sáez

    La banda más grande del mundo. No sólo d los 70. 80. 90 o 2000. Un sido son y serán los más grandes. Gracias ac/dc. We salute you. Siempre n mi corazon

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