Encuentros — 9 enero, 2018 at 12:00

Capitán Bazofia, un salto sin red

 

 

El batería de los inabarcables Rosvita se destapa con un disco en solitario que no entiende de etiquetas. Surrealismo fino y cáustico, como un cóctel de lejía y disolvente para pintura. Tras el alias artístico Capitán Bazofia se aposta Nacho Vera, batería de esa banda a medio camino entre el músculo y el surrealismo llamada Rosvita, un proyecto guadianesco que desde hace casi una década lleva insuflando azufre a la escena underground madrileña a costa de hardcore cerebral y pop de tradición patafísica. Consultar las primeras fechas de los conciertos de presentación al final de la entrevista.

El nombre tras el que se parapeta este púgil de las baquetas desconcierta si nos atenemos a la propuesta que destapa el álbum Ánimo animales, un debut en solitario inclasificable y personal, un puñado de canciones que se mueven a medio camino entre el folk bizarro y la banda sonora perfecta para un circo clandestino de mimos y enanos. “He aquí el nuevo Albert Pla”, cacarean desde la tribuna. Y no anda muy lejos tamaña aseveración. Fuera de géneros, en el límite entre la genialidad y lo hilarante, Capitán Bazofia se deja arropar por una colección de animales disecados en las imágenes promocionales. Posa como un freak del Siglo XXI, ajeno al espíritu del indie y asumiendo que corren tiempos difíciles para destacar en algo. Nos citamos con este trasunto de Andy Chango de callejón y de paso le robamos algunas respuestas.

Al parecer llevabas gestando esta idea en solitario desde hace tiempo, paralelamente a tu labor como miembro en Rosvita. ¿Por qué salir a la luz ahora precisamente?

Pues aprovechando que Rosvita estaba hibernando y que yo quería un poco de acción nos lanzamos a grabar. Era el momento adecuado. Capitán Bazofia no deja de ser mi biografía. Desde que empecé a tocar he tenido canciones en la recámara y este proyecto en mente. De vez en cuando tocaba en directo para desfogarme y me faltaba pasar por el estudio.

El nombre del proyecto me ha desconcertado un poco. Es como muy punk onda en una onda Viña Rock. ¿Buscabas crear un cierto desconcierto?

El desconcierto creo que es algo muy premeditado. Me gustaría creer que la mayoría de las cosas que creamos con Capitán Bazofia tienen poco de preparado y que tienen más de un tropiezo que lleva a otro tropiezo, y así hasta caer en tu propia tumba. “Tropezó toda su vida”, sería un buen epitafio. Lo de Capitán es por darle un título a la Bazofia, aparte de un homenaje a nuestro querido Captain Beefheart. Muchos de los artistas que me interesan se mueven en ese límite que separa lo sublime de la bazofia, y en ese lugar crecen plantas interesantes. Y sí, podría hablar de plantas con un poquito de sentido del humor.

¿Te sientes con este proyecto más cerca del término cantautor que de la imagen de una banda al uso?

Pues la verdad no lo sé. El cambio respecto a banda viene más a la hora de tomar decisiones prácticas, tipo estructura de tema o letras, y crear temas solo en casa. Pero sigue siendo curro en equipo a la hora de grabar y tocar en directo. El álbum lo produce Manuel Campos de Rosvita y en directo voy con Manuel y dos saxos, Álvaro y Alberto, más conocidos como “los niños del metal”.

Como Rosvita lleváis bastantes años en la trinchera, sin salir del underground pese a contar con un contrastado nivel profesional. ¿Te sientes cómodo ahí en la ignominia, siendo el indie del indie?

A todos nos gustaría que nos hicieran más caso en la vida en general, creo yo. Pero ser reconocido por tus colegas y sobre todo por aquellos a quienes te gustaría gustar, es algo que está muy bien. Esto siempre nos ha pasado con Rosvita. Una vez, después de tocar con Retribution Gospel Choir (el grupo paralelo de Alan Sparhawk de Low), le preguntaron qué grupo Español recomendaría y dijo que Rosvita, esto después de tararear el «Perro Mono», una de nuestras canciones. Aunque no se coma de la moral, este tipo de detalles te la sube.

¿A quién va dirigido un titulo como Ánimo animales?

Las palabras a veces casan muy bien y estas dos juntas son muy interesantes. También nos sirvió para hacer un gag con la portada, donde se ven un montón de animales disecados. ¿Cómo animar a un muerto aunque aparezca muy guapo? Ese es un poco el mensaje, y si lo extendemos a los “humanos animales”, ya nos toca más la fibra. Al final dos palabras que se llevan bien nos arrastran hasta una reflexión que en principio no es premeditada. Ahí precisamente es donde está la bazofia.

Hace poco comenté a unos amigos que la actual música alternativa nacional se movía entre dos polos: el uso del ukelele y el uso del autotune. Lo dije de manera sarcástica pero intentando acercarme a una realidad. ¿Ves una cierta necesidad de cambiar de enfoque en las nuevas generaciones, más allá de la fórmula guitarras, bajo y batería?

Creo que estamos dando vueltas a estilos o formas para intentar erradicar un problema que nada tiene que ver con instrumentos o estilos de música. Lo importante es el talento más el curro y esa pequeña aportación personal que hace que una banda te guste más que otra. Los músicos que suelen pasar a la historia suelen ser gente personal: Moondog, Robert Wyatt Y Captain Beefheart son mi santísima trinidad y Rosvita mi maestra.

Hay cierto regusto en estas canciones a los Patrullero Mancuso, pero de un modo más intimista y surrealista. También encuentro detalles de Anntona, Andy Chango o Cabezafuego, incluso una ironía casi naif a la manera de Albert Pla. ¿Te ves en el rol de storyteller sarcástico?

A Patrullero no lo he escuchado mucho, pero el otro día conocí y vi en directo a Iñigo Cabezafuego y me flipó. Creo que sería fácil hacer algo juntos, de hecho lo estamos haciendo ya, estoy escuchando su último disco mucho últimamente. Respecto a Albert Plá, lo llevo dentro de mis carnes porque crecí con sus discos, sobre todo con No solo de rumba vive el hombre. Recuerdo un programa de música de los guapos, de esos que se hacían antes en la tele, y ver a un tipo vestido con un saco de patatas cantando cosas increíbles de una forma peculiar. Plá busca sorprender al personal, que es lo que normalmente echa en falta. El año pasado tuve la suerte de conocerle porque vino a verme a un musical que hacía sobre el 23F y la verdad es que me agradaría mucho colaborar con él. Por pedir que no falte, Albert.

¿Cómo pretendes trasladar al directo canciones tan repletas de detalles y matices, con tanta instrumentación variada interpretada en el estudio?

Pues aunque parezca mentira, conseguimos llevarlo al directo. La fórmula empieza por contar con músicos que te sobrepasen con creces. Ahora voy con dos saxofonistas que para muchos son los mejores que hay en el mundillo jazz de tradición como experimental. Te hablo de Álvaro Pérez y Alberto Guio. También me acompaña Manuel Campos a las guitarras. Yo no soy tan buen músico, pero que voy con un set de hombre orquesta, un órgano con pedales de bajo, ukeleles, armónicas, y una batería ¿Cómo lo hacemos? Pues vente el 17 de enero a La Boite y lo ves, “tié su aquél”.

Hay cierto halo de ironía y causticidad en las letras y en la interpretación que haces en este disco. ¿Eres consciente de que puedes generar tantas filias como fobias con este álbum?

Tengo la sensación de que estamos entrando más fácil a la mayoría de la gente que con Rosvita, pero es cierto que hay gente a la que le costará, supongo que por el prejuicio que hay a la hora de escuchar algo distinto a lo que sería el rollo habitual. Deberíamos tener las antenas más abiertas en general. Este verano hemos tocando en Galicia y la respuesta fue muy buena. Pienso que tenemos un directo muy potente.

¿Has gestado el tipo de álbum no apto para tocar en festivales? ¿Dónde te ubicas como Capitán Bazofia?

Yo siempre he estado más a gusto en salas pequeñas (esto suena a perdedor, que es muy Capitán Bazofia), pero casi todos los grupos que conozco comparten esa opinión. En un garito sientes al público y ellos te ven sudar. Igual si algún día lo petamos empezaremos a pensar en estadios.

Personalmente pienso que estas canciones podrían haber formado parte del cancionero de Rosvita si la banda hubiese decidido dar un giro, aligerar el equipaje y reducir su propuesta hacia algo más íntimo. ¿Habría sido posible?

Habría sido otra cosa. Rosvita tiene una impronta muy grande de los tres componentes, los dos Manolos y yo. Siempre que componemos algún tema que sea más de uno que de otro, este acaba pasando por el filtro de la banda y termina mutando hacia algo más Rosvita.

¿Qué planes de futuro tienes ahora que se edita este álbum?

Soy muy ingenuo y algo naif, por eso creo que lo vamos a petar, la crítica lo considerará el mejor disco del año nacional e internacional y estoy seguro de que tendremos que hacer otra tirada de 302 vinilos. Esto hará que no dejemos de tocar en todo el 2018 y que seamos considerados como la mejor banda de directo nacional y catalán (porque yo nací en Hospitalet). Grabaremos otro disco en verano con colaboradores de lujo tal que Albert Pla, Cabezafuego y por supuesto Robert Wyatt. Lo anhelo y lo veo.

 

Texto: Emilio R. Cascajosa

 

Próximos conciertos:

– 12 enero Sala Magazine Valencia

-17 enero La Boite Madrid

– 2 febrero Sala Takta Navalmoral de la Mata

– 3 febrero Sala Capitol Cáceres

– 24 Marzo Rincón del Pio Sound, Don Benito

– 31 Marzo Teatro Arniches, Alicante

 

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