Encuentros — 31 agosto, 2017 at 16:23

Espiño: flores, tambores e ilusiones

 

Después de participar en varios proyectos durante las últimas dos décadas (Los Contrastes, Mega Purple Sex Toy Kit, Los Chavales, Linces Pop), Alfonso Espiño da un paso al frente asumiendo toda la responsabilidad al encabezar un proyecto con su apellido. Según él, “se trata del comienzo de una etapa que pretendo sea definitiva en mi carrera musical, de ahí que vaya con mi nombre por delante, aunque no puedo descartar futuras colaboraciones o nuevos proyectos.

Musicalmente, la intención es seguir componiendo temas pop en los que siga siendo importante la melodía, los juegos vocales, los arreglos preciosistas y casi barrocos, las estructuras, las dinámicas y todo lo que hace buena a una canción desde mi punto de vista”. Aprovechamos la edición de su primer disco de seis canciones, I, para charlar con él.

 ¿Cómo surge la necesidad de dar salida a canciones bajo tu propio nombre en lugar de con alguno de los grupos con los que habías trabajado hasta ahora?

– La distancia (física) de algunos componentes de Los Chavales y la imposibilidad de realizar nuevos proyectos juntos nos obligó a poner fin a la banda. Yo deseaba sacar a la luz algunas de las canciones que no encajaban en otros de mis grupos, a la vez que comenzaba una nueva etapa en la que la composición de canciones no estuviese condicionada por ningún estilo musical o etiqueta cerrada.

 Es la primera vez que te pones al frente. ¿Lo pedían las canciones, era un paso que despertaba tu interés después de haber militado en varias bandas…?

– En realidad siempre estuve al frente. La diferencia esta vez es que la responsabilidad final del acabado es toda mía.

 ¿Te ha costado tener que idear todo, tomar todas las decisiones, o te has encontrado cómodo en el papel?

– Me encuentro bien en esa posición, sobre todo por la libertad que siento a la hora de crear, a pesar de que supone trabajar duro.

 ¿Cómo elegiste a tus compañeros del grupo y qué grado de implicación tienen en el resultado de las canciones?

– Busqué a músicos que sobre todo fuesen afines a lo que yo quería hacer, que resultasen competentes con su instrumento, que supiesen cantar, y por último, pero no menos importante, con los que me pudiese tomar unas cervezas al terminar el concierto. El grado de implicación es muy aceptable. Teniendo en cuenta que la mayoría de los arreglos vienen escritos de casa, es muy gratificante comprobar que tanto Brais (guitarra) como Álex (teclados) y Curro (batería) no son conformistas y siempre tratan de mejorar sus partes instrumentales.

 ¿Te sorprendió la buena acogida que tuvo el proyecto desde un principio?

. Me sorprendió y me satisfizo enormemente, pero todavía queda mucho por hacer. Creo que había mucha gente esperando este paso mío hacia la libertad artística.

 Ganasteis el II Certamen Galicia Creativa a los pocos días de montar el grupo. Supongo que este tipo de concursos tienen su importancia, especialmente para grupos noveles. ¿Cómo fue en vuestro caso?

– Los concursos son una buena forma de visibilizar tu trabajo, pero pueden hundir también tu autoestima si te presentas a unos cuantos y no obtienes los resultados ansiados. En nuestro caso, el Galicia Creativa ha supuesto una magnífica manera de empezar, ya que ha sido clave para la grabación de nuestro primer trabajo discográfico y nos ha puesto en el mapa de actuaciones desde el minuto uno. Me presenté con dos canciones que maqueté en solitario en los estudios de Martín Esturao (Mad Martin Trío) y casi sin pretensiones, de ahí que el triunfo dejase un buen sabor de boca. Por la experiencia que tengo con anteriores concursos, puedo decirte que es muy frustrante que ganen propuestas diferentes a la tuya y que en ocasiones no quede muy claro el criterio del jurado a la hora de premiar. Simplemente no hay que obsesionarse con esto y seguir trabajando en lo que crees, y que no pasa nada por no ganar o incluso por no presentarse.

 ¿Por qué un disco con seis canciones para presentaros, en lugar de un single o un LP?

– Parte del premio que concedió la Fundación Autor era la grabación de este disco, que no debía superar ciertos parámetros, como la duración o el número de pistas. Esto fue bueno para mí, ya que al concentrarme en esos seis temas pude sacarles más rendimiento que si hubiesen sido doce. Eso puede apreciarse en el resultado final, en el que cada nota, arreglo, letra o acorde está mimada con esmero.

Las canciones más directas están al principio y luego hay elementos del folk, ecos de la psicodelia, del rock progresivo… ¿Fue meditado el orden?

– Sí lo fue. Siempre consideré muy importante la secuenciación de temas en los discos que me gustan. De hecho creo que es el secreto del éxito de Lps como Rubber Soul o Parachute, que sin contar con grandes obras maestras en forma de canciones, sí tienen una buena media de temas que, escuchados en un orden determinado, proponen una historia, un viaje agradable que termina enganchando. Como bien dices, he puesto los temas más pop al principio para comenzar a entrar en terrenos más etéreos a la tercera canción, “O dourado danzar”. A partir de ahí, con “Louro”, la cosa se va volviendo más fantástica y alucinada, para empezar a cantar sobre leyendas, objetos extraños en el cielo y conjuros de brujos y magas. Se trata de ir preparando al oyente desde el principio para que vaya asimilando los momentos más oníricos de un modo progresivo.

Los textos te sirven tanto para hablar de temas personales como fantásticos, en algunos casos más directas y en otras sugieren más. ¿Te costaron? ¿Querías tratar varios temas?

– Cualquier situación cotidiana puede originar una canción. Es más fácil si lo piensas así. A veces te rompes la cabeza pensando qué tema podría tratar en la siguiente composición, cuando en muchas ocasiones lo tienes delante de las narices. A veces hablas de cosas que te pasan, otras de cosas que observas. Otras canciones sugieren algo melódica o armónicamente, como ese aire ‘medieval’ de “Engaiolante enfeitizante”, lo cual te lleva a imaginar personajes y acciones hipotéticas, e idealizadas, idóneas para construir una pequeña historia con un resultado bastante visual (que es mucho de lo que trataba la psicodelia original: crear imágenes con música).

 ¿Puedes recordarle, a quien no lo conozca, que hechos relata “OVNI sobre o Val do Dubra”? ¿Fuiste testigo?

. La historia no la viví yo, sino un grupo de niños entre los que se encontraba un buen amigo mío, que por cierto, jugó un importante papel de apoyo e inspiración en todas mis etapas musicales, y en esta muy especialmente. La historia tal cual me fue narrada está recogida casi literalmente en la letra de la canción. He intentado buscar en hemeroteca alguna noticia relacionada con el suceso, infructuosamente. Hoy en día, la canción se escucha en algunos bares de esta localidad, y al parecer, parte de los protagonistas, que habían prácticamente olvidado el hecho, han vuelto a recordar cómo sucedió.

En su día me hablaste de ‘galidelia’ como definición de tu música. Por si alguien no lo entiende, ¿qué intenta recoger exactamente esa expresión?

– Galedelia (con “E”) no es más una etiqueta para definir mi música, una psicodelia “a la gallega”, en la que se usa el galego, siendo los temas también autóctonos. Se habla de lugares y personas de Galicia, fuentes constantes de inspiración. Las etiquetas son muy apreciadas por los profesionales de la comunicación musical (críticos, prensa, etc.) y en este caso quise ponerla yo antes de que me colgasen alguna, todo esto tirando del sentido del humor también, claro. A ver si crea escuela, jajaja.

Escuchas mucha música, pero supongo que aquí han tenido más influencia determinados nombres. ¿Puedes identificarlos o se trata más una amalgama de muchos sonidos que te gustan?

– Resulta muy evidente que mis influencias primarias son The Beatles y Pink Floyd. Naturalmente, en mi disco se pueden apreciar muchísimos más matices si se escucha con atención, aunque en ocasiones haga falta ‘ayudar’ al oyente. A veces se trata de la utilización de un instrumento determinado, porque quieres que suene parecido al bajo de los Stranglers, a veces es un middle eight que quieres que suene como una producción de The Move, y a veces ni te das cuenta de que le has levantado media melodía a Stevie Wonder o tres acordes seguidos a Los Relámpagos. Supongo que le pasará a todo el mundo: eres lo que comes.

Cuéntanos qué idea le diste a Rocío Alén para la portada y qué pretendías con ello.

– La portada pasó por varias fases. Originalmente iba a llevar una fotografía mía observando el horizonte en Cabo Vilano, pero, aunque la instantánea es realmente acojonante, no tenía una buena resolución y tuve que cambiar de idea. Luego, pensando en las canciones, decidí que la letra de cada una ocupase una página del libreto, y que llevase de fondo una ilustración alusiva. Volviendo al tema del Medievo, escogí la carta El Loco, del Tarot, para ilustrar “Engaiolante”. Después encontré un grabado de época que me pareció más acertado y pensé en trasladar el tema del Tarot a la portada. Mi madre era aficionada a estas cartas, así que tomé una baraja y un libro de su casa y, después de repasar todo, puse al mago al frente. El Mago es la carta número uno del Tarot, y representa, entre otras cosas, el inicio de una nueva etapa y el poder de cambiar el curso de las cosas. Rocío maquetó todas mis ideas con gran profesionalidad, desde el fondo de la portada hasta la tipografía, pasando por los colores. Me enseñó múltiples opciones de todo y escogí lo que más se acercaba a lo que tenía en mente. Estoy muy feliz con el resultado.

Desde que se editó el disco has dado a conocer “Flores, tambores e ilusións”, que parte de un ritmo ska y tiene que ver con movimientos revolucionarios tanto de hace un tiempo como de ahora mismo, ¿no? ¿De qué habla y por qué su publicación en solitario?

– La canción la terminé una vez que estaba el minielepé ya terminado, por eso no entró en el mismo. A finales de noviembre grabé en casa una secuencia de acordes típica de la música ska, o quizás del reggae, a la que en abril añadí alguna séptima mayor y alguna sexta. También le cambié el ritmo y entonces surgió la melodía, y la letra. Las flores representan todo lo bello que hay en este mundo, y las acciones constructivas del ser humano. Los tambores son el medio por el que deseamos amplificar nuestras quejas ante las injusticias, y las ilusiones son un poco el resultado que esperamos de todo ello, aunque muchas veces se quede sólo en eso: ilusiones. En la última estrofa las figuras se vuelven más fuertes, con la voz poética revelándose testigo del caos y el desespero, en medio de una orgía sensorial. Me di cuenta que había completado la canción a fecha del 25 de abril, así que me pareció buena idea asociarla a la Revolución de los Claveles portuguesa, en su aniversario. Y también es un tema de actualidad, con tanta gente pidiendo cambios en pos de una sociedad más igualitaria.

Has estado recientemente en el Felipop, un Festival donde ya habías tocado en su primera edición en 1999 con Contrastes. Pronto tocarás en el Noroeste y en el Vive Nigrán. ¿Encuentras ahora mayor receptividad con Espiño?

– Por ahora he tenido los mejores elogios que se pueda escuchar. Creo que es mi momento más maduro, y en este sentido estoy poniendo lo mejor de mí mismo, y es algo que tanto el público como la prensa y los programadores están percibiendo.

Llevas un cuarto de siglo dedicándote a la música de modo semi-aficionado. ¿Crees que puede cambiar la situación ahora?

– Creo que estoy preparado para ello, más que nunca.

 ¿Qué condiciones se tendrían que dar para que esto pasase a ser algo más profesional? ¿Lo ves factible?

– Pues que alguna productora o agencia apostase por mí, que viese futuro en mi trabajo. Ahora mismo estoy siendo cantante, bajista, compositor, letrista, productor, arreglista, mánager y agente de prensa, jajajaja. No se me da mal, pero quiero dedicarme a hacer música, que es lo que mejor sé hacer y donde quiero concentrar mis esfuerzos.

¿Cuál es el estado actual de los otros proyectos en los que estás o has estado involucrado (Los Contrastes, Mega Purple Sex Toy Kit, Los Chavales, Linces Pop)? ¿Alguno se reactivará en algún momento?

– Contrastes en standby. Fue mi primer proyecto musical en común y en consecuencia se puso mucho amor en él. Con ellos aprendí a tocar, a cantar y a escribir canciones. Las malas decisiones provocaron que nos separásemos en 2003. En 2008 nos reunimos y comenzamos a grabar un disco que nunca se terminó. Mega Purple en standby, con reuniones cada vez más esporádicas. Tenemos un LP grabado y sin publicar con temas inéditos de la banda, algunos míos. Los Chavales en standby, sin intenciones de reunión por ahora pero nunca se sabe. Todavía estamos en contacto los unos con los otros. Linces Pop extintos. De sus cenizas han salido Los Fabulosos Weekend, con los que tocamos canciones que nos gustan por puro placer.

Sé que llevas años trabajando en un libro sobre el rock compostelano en los años 60. ¿Cómo va?

– Es un gran proyecto que me ha permitido conocer a todos los nombres involucrados en la construcción del pop local desde mediados de los años cincuenta hasta los años ochenta del pasado siglo. Comencé hará unos cinco o seis años por curiosidad, y con la intención de publicar un libro con los resultados, pero el asunto se ha convertido en una ingente investigación que ha derivado en un estudio de doctorado que va ya por el tercer y último curso. Como el último año he estado muy ocupado con Espiño, mis avances se han relajado un poquito, razón por la cual he solicitado y se me ha concedido una prórroga de estudios para terminar el curso que entra. Cuando defienda la tesis, sigue previsto editar un libro con la historia del rock, el beat y el pop compostelano, con las fechas de corte 1954-1978. La intención de este trabajo, además de homenajear a los valientes que tuvieron el arresto de agarrar una guitarra eléctrica en la ciudad de las cien campanas, es la de contribuir a la historia de la música pop local, tan desconocida, en esta época en la que tan fácil resulta olvidar el pasado.

Texto: Xavier Valiño

Foto portada: Delio Sánchez

Foto 2: Óscar Millarengo

 

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