Encuentros — 14 enero, 2015 at 11:53

Luke Winslow King, buscando más allá de su tiempo

 

Luke Winslow-King Band Color_Zack Smith

Tras dos discos de tibia acogida, en 2013 Luke Winslow-King entra con fuerza en las preferencias de público y crítica gracias a The Coming Tide. El álbum, fuertemente influido por el jazz y el blues, lo emparenta directamente con la propuesta de un Pokey LaFarge ya en boca de todo el mundo, aunque la música de King tiene una serie de elementos contemporáneos que claramente lo diferencian del de Illinois. Su singularidad se acrecienta con la edición de Everlasting Arms, un trabajo más influido por el country y el rock que él mismo define como una biografía musicada. Luke Winslow-King y su banda estarán girando por primera vez por España este mes de Enero. El 20 estarán en la sala Rocksound de Barcelona, el 21 en el Loco Club de Valencia, el 22 en la Sala Siroco de Madrid y el 23 en el Kafé Antzokia de Bilbao.

 

Sobre el nuevo disco afirma: “es la historia de mi crecimiento en los últimos años. Detalla nuestra historia como banda, nuestros viajes y donde estamos ahora en nuestras vidas”. Para ello no duda en combinar la jovialidad con el hastío vital, el infortunio con la lucha, la celebración con la soledad. Un disco en el que se me antoja esencial la presencia de su esposa, Esther Rose, que además forma parte de su banda. Porque el músico parece feliz y es capaz por ello de enfrentarse a canciones tristes desde la esperanza y la fuerza. Algo que ha aprendido a base de girar con gente como el propio LaFarge, Taj Mahal o un Jack White que se muestra públicamente como un fan más de su música. Quizá por ello ha decidido titular este trabajo como brazos eternos. Los brazos de Rose, por supuesto, pero también los de sus compañeros de viaje. Como su amigo Roberto Luti, un auténtico virtuoso de la slide guitar y figura esencial del trabajo. O como los de Benji Bohannon, su eterno baterista con el que pasó un número de horas infinito para conseguir encontrar aquel ritmo, aquella pegada que cada canción requería. Brazos también mutados en canciones. Esas que te abrazan, te acogen y moldean un disco en el que se saben destinadas a convertirse en máximas protagonistas. Y, por supuesto, los brazos de esos discos que dan forma a una tradición que revive en músicos como King. Los del Professor Longhair, Louis Armstrong o Dr.John. Los de Sam Thomas, Charlie Patton o Lowell George. Los de Scott Joplin, Clifton Chenier y Muddy Waters. Cientos de canciones que, junto a piezas clásicas han construido la personalidad de un músico que con apenas 30 años parece destinado a convertirse en un clásico de su tiempo.

 

Este es ya tu cuarto disco ¿qué sientes cuando miras hacia atrás y escuchas tu debut?

Creo que hay una cosa clara respecto a aquel disco y es que ahora tenemos una idea más clara de la música que queremos hacer y de como llegar a conseguirla. Creo que ahora soy un productor y un guitarrista más hábil. También los instrumentistas que hay en mi banda han progresado mucho en cuanto a interpretación. Nuestro estilo, el gusto y el enfoque ha evolucionado gracias a haberle dedicado un montón de horas. Todos estos elementos son parte del proceso de crecimiento natural de cualquier artista.

¿Qué tienes«Swing That Things» para que la hayas elegido como single de adelanto del disco?

Bueno, elegí esta canción porque creo que es la más enérgica y animada de todo el disco. Quería presentar al público una canción que no pudieran negarse a bailar o a compartir con sus amigos. Además es un tema que también trata de mi reciente matrimonio, una parte muy importante en mi desarrollo como persona y que es el tema principal del álbum.
Hablando de eso ¿cuál ha sido la influencia de Esther Rose en tu música en general?

Esther ha sido una influencia básica para mi estilo en los últimos años. Ella me ha llevado a escribir un tipo de canción en el que existen más elementos de llamada y respuesta, con unos aspectos armónicos más ricos. Me ha inspirado a escribir algunas de mis mejores canciones de amor y ha animado mi música y mi vida tremendamente.
Además forma parte de tu banda ¿es fácil trabajar con tu esposa?

No siempre lo es, pero sí es tremendamente gratificante trabajar en un entorno familiar. Es bueno saber que da igual lo que esté pasando porque tu pareja musical y vital siempre estará ahí. No hay nada que no podamos superar juntos y eso me da una gran confianza y estabilidad, tanto en el escenario como fuera de él. Además, algunos de mis discos favoritos han sido realizados por duetos marido y mujer. Me encanta la música de Blind Willie Johnson con su esposa, Louis Armstrong y Lil Endurecer, Charlie Patton y su mujer, la familia Carter, John y June, y también los White Stripes, por citar solo algunos.

Creo que The Coming Tide, tu disco anterior, tenía un cierto toque más jazzie o bluesie que en tu nuevo disco se ha tornado más rock y country ¿estás de acuerdo?

Necesariamente tengo que estar de acuerdo con eso. Siento que hasta la fecha hemos tenido tiempo de representar todos los estilos en nuestros discos aunque con un objetivo común. Cuando un barco está en el mar se balancea de un lado a otro, pero siempre va en una sola dirección.
Me da la impresión de que la batería ha pasado de ser un elemento rítmico en este disco para adquirir un protagonismo mayor ¿es así?

Claro. Para mí los elementos básicos del álbum son definitivamente las canciones y la interpretación vocal, aunque diría que la batería es uno de los principales factores que contribuyen al resultado final. Benji Bohannon, el baterista, y yo ensayamos muchas veces solos y a conciencia para decidir cómo queríamos que sonara el disco. Hemos trabajado mucho en encontrar los tempos adecuados y asegurarnos de que guitarra y batería funcionaban como uno solo. Buscábamos una manera de mover emocionalmente y físicamente a nuestro público con la música.

Creo que Everlasting Arms es más potente que tus discos anteriores.

Definitivamente el disco te gustará más si subes tu estéreo a tope (risas). Siento que mis canciones tienen más energía y eso es lo que puede llevarte a querer escuchar las canciones con más volumen, porque tienen fuerza.

Has grabado el disco en Nueva Orleans, Michigan e Italia ¿cómo ha sido eso?

Bueno, lo grabamos en esos sitios porque estuvimos mucho tiempo de gira durante la creación del álbum. Quisimos aprovechar a los grandes instrumentistas e ingenieros de sonido que teníamos a nuestra disposición en esos lugares tan diversos.

¿Y cómo han influido esos lugares en el disco?

Creo que sobre todo puedes escuchar las tradiciones de la música de Nueva Orleans en muchas de las canciones. La influencia de Michigan es, sin duda, más sutil, aunque sin embargo ahí está. Yo siempre estoy atento a lo que sucede a mi alrededor aunque soy muy exigente a la hora de dejarme influir por el entorno.

En 2001 te mudaste de Michigan a Nueva Orleans ¿por qué?

Me acababa de graduar en la Interlochen Arts Academy y estaba girando con algunos amigos que hacían música de Woody Guthrie. Cuando llegamos a Nueva Orleans me robaron el coche con todos los instrumentos que llevábamos, así que tuve que quedarme un tiempo. Después de unas semanas me enamoré de la ciudad e hice una audición para el programa de música clásica de la Universidad de Nueva Orleans. Así que se convirtió en mi casa y la base de mi

Ya que lo mencionas, empezaste estudiando música clásica ¿verdad?

Pasé un tiempo estudiando a los compositores checos como Smetana, Dvorak y Martinu. En muchos de esos compositores se mezcla la música popular con la música clásica. Así llegué al jazz. Me gusta el jazz bailable, el que incluye aspectos populares que se mezclan con la improvisación. Mucho de eso también se encuentra en la música clásica checa. Estudié orquestación y arreglo en Praga y aprendí mucho acerca de cómo escribir armonía y cosas por el estilo. Algunas de esas cosas se reflejaron en The Coming Tide.

Volviendo a los lugares hemos mencionado Michigan y Nueva Orleans. Supongo que al hablar de Italia tenemos que citar a Roberto Luti, que participa activamente en el disco.

Él es mi maestro de la slide guitar y uno de los mejores amigos que tengo por el mundo. Aprendí a tocar la slide viéndolo tocar en el Apple Barrel de Frenchmen Street, en Nueva Orleans. Lo considero un unicornio musical, algo único. Tiene algo mágico y se atreve a mostrarse vulnerable ante su público para acabar creando obras maestras a base de elementos sorpresa. Es genial tenerlo en el disco y va a girar con nosotros por España.

¿Qué te llevó a hacer de la slide tu instrumento?

Bueno, he tocado desde que estaba en secundaria. En un momento dado decidí aprender a ser más efectivo con menos notas. En ese punto conocí a Roberto y nos hicimos amigos. Escuchábamos los mismos discos y nos gustaban las mismas cosas: Ry Cooder, Taj Mahal, Charlie Patton. Él tenía lo que yo perseguía: era apasionante con pocas notas. Su guitarra era tan efectiva como la voz humana. Ahora siente que he llegado yo también a poder hablar con mi guitarra

¿Por qué alguien de tan solo 30 años me suena a clásico?

Creo que la razón es que he estudiado música que hasta más allá de mi tiempo. Vivir en Nueva Orleans y el estudio del jazz tradicional, el blues del delta y la música clásica europea me ha llevado a encontrarme con formas antiguas y a estudiar cómo transformarlas.

¿Hablamos un poco del proceso de grabación del disco?

Lo empezamos a grabar en Piety Street Studios, en Nueva Orleans. Allí hicimos la mayoría de las bases y luego nos trasladamos al estudio que tengo en el ático de mi casa. Allí hicimos algunos overdubs y pasamos a hacer voces y pianos en otro estudio de la ciudad. Cogimos partes de guitarra que Roberto había grabado en Livorno. Allí grabamos la canción «Traveling Myself». Hice la mayor parte de la edición en Nueva Orleans con mi amigo Earl Scioneaux III, pero para masterizar nos fuimos a Michigan, con Glenn Brown en los estudios GBP. Al final resulta que grabamos en cinco estudios diferentes, así que fue algo un poco largo. Hemos puesto corazón, alma y sudor en este disco (risas).

Y ahora, con el disco bajo el brazo llegas a España por primera vez.

A tocar sí. He viajado a España en varias ocasiones y te confesaré que he tocado en alguna esquina, pero esta vez será la primera vez que lo haga en lugares profesionales. Estoy muy entusiasmado con la experiencia. Conozco Barcelona, Pamplona y San Sebastián. De hecho he escrito alguna de mis mejores canciones durante mis visitas a España.

¿Te han dado alguna referencia del público?

Me han dicho que sois entusiastas y que os apasiona la música de raíces americana. Todos mis colegas que han actuado allí me han comentado lo mismo. Espero que nos veamos todos en enero y luego en el invierno de 2015.

 Eduardo Izquierdo

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