Encuentros — 11 febrero, 2013 at 23:00

The Dirty Browns, Perdedores y antihéroes

DirtyBrownsSu disco debut llegó a mis manos, a través de un amigo,  finalizando el pasado año. Necesité pocas escuchas para que se aupara entre mis favoritos del citado 2012. Rock  potente y de amplia estructura eléctrica el que factura este quinteto madrileño. De raigambre musical plenamente americana se afilian en el bando de los que pisan más cunetas de carretera nacional que brillantes autopistas de acceso a la gran ciudad. Aquí no brilla el sol ni se toca el violín en una fiesta campestre, aquí gruñen los amplificadores en vendavales eléctricos y se pasan las resacas con un nuevo pack de seis en el gaznate. Es Héctor, cantante, el que atiende la llamada rutera.

 

 

¿Cómo empieza la historia de The Dirty Browns?

  Ángel (guitarra) y yo llevamos tocando juntos desde la adolescencia en distintas bandas, aunque podría decirse en cierto modo que ha sido la misma banda, a lo largo de los años unos van entrando, otros saliendo… De la disolución del proyecto inmediatamente anterior (The Browns) quedamos Pepe Hernández (guitarra), Ángel y yo, los tres teníamos muy claro que queríamos continuar tocando y pusimos anuncios buscando bajo y batería, de ahí salieron David (bajo) y Oliver (batería) que encajaron perfectamente desde el primer momento, decidimos añadir suciedad al nombre y empezamos a ser The Dirty Browns, unos cuantos meses en el local renovando repertorio y aquí estamos con el primer disco.

 ¿Teníais en mente esta orientación musical cuando empezasteis  o es fruto de la evolución natural del grupo?

 Aunque desde el principio hemos tenido muy claro por dónde queríamos tirar, el sonido, al menos en nuestro caso, es la suma de los músicos que forman la banda y, en ese sentido, no ha sido algo del todo premeditado sino que ha surgido trabajando en el local. Desde el primer momento queríamos, y seguimos queriendo,  que The Dirty Browns suene a Rock Americano en su más amplio espectro. Luego, si un tema suena más country, más blues, más garaje o más surf, esa es otra historia que no controlamos, nunca se sabe.

No cabe duda de que vuestra propuesta huele a vaca. El rock americano es vuestro dogma de fe pero alejado de estampas bucólicas. Lo vuestro es más crudo. Más sangrante. Lo veo cercano al lado más potente de bandas como Slobberbone, Go To Blazes o los nunca bien ponderados The Beat Farmers.

The Beat Farmers están tan mal ponderados que de hecho no los conozco y tomo nota (Risas). Los otros dos nos gustan y me agrada que los nombres, yo incluiría a Lucero y el lado más potente de Blue Mountain también.

Estamos de acuerdo, nos gusta tocar fuerte y con contundencia. Y a mí, personalmente, con esta voz que la madre naturaleza me dio, me va mejor la pesadilla que lo bucólico… (Risas).

Bandas de carretera secundaria. Cronistas en la cara oscura del sueño americano. ¿Cuáles son vuestras influencias musicales básicas?

Estéticamente el lado oscuro del sueño americano da mucho juego, nos gustan las historias de perdedores y antihéroes, y que las canciones evoquen paisajes. Aunque quizá no sea demasiado obvio hay una influencia muy importante de los contadores de historias como Dylan, Guy Clark, Steve Earle, Lucinda Williams, Neil Young, Tom Waits e incluso Springsteen, creo que el gusto por este tipo de música es lo que más nos une a los cinco Browns. Luego lo que pasa es que la cabra tira al monte y la cosa suena más dura que todos estos que he nombrado porque tenemos querencia por la serie B.

Veo que los temas van acreditados a toda la banda. ¿Sois un ente creativo a cinco cabezas?  

La verdad es que la mayoría, por no decir todas, de las canciones han salido del local, puede ser que alguien traiga una idea más o menos elaborada o surja algo de una jam. El curro es siempre de los cinco, cada uno se trabaja su parte y participa en la de los demás en la medida en que sienta que tiene algo que aportar. Somos literalmente una banda, no hay líderes y cualquier decisión que tomamos es por unanimidad, así que para bien y para mal, la responsabilidad de parir las canciones es compartida entre todos a partes iguales.

En dos de ellos colabora José Bonet. ¿Quién es y que aporta en el resultado final?

José Bonet aporta la letra de «Hell Boogie» y «Alone In The Highway», que son dos temas que hemos mantenido de los tiempos de The Browns. Un gran tipo Mr. Bonet, un abrazo para él.

«Lucky Boy Blues», «Rocket Girl» y «Poor Old Horses» son composiciones atmosféricas, de aires homéricos y extensos desarrollos instrumentales. ¿Os encontráis cómodos en este tipo de canciones?

A veces nos llamamos a nosotros mismos hijos de la épica para echar unas risas. La verdad es que son terrenos en los que nos encontramos muy a gusto y los disfrutamos. Tanto a Pepe como a Ángel  les gusta crear ese tipo de atmósferas y jugar con pedales, reverbs de muelles y tube tapes, así que de vez en cuando les soltamos la correa para que se desfoguen.

 ¿No os parece algo saturado el mercado nacional de grupos y solistas que se dedican a transitar por territorios similares al vuestro?

 No soy muy consciente de ello, ¿está saturado? Quizá no estoy muy pendiente de las novedades. Se me ocurren dos o tres y creo que tenemos una personalidad diferenciada. Definitivamente no tengo la sensación de que ninguna escena esté saturada porque tengo dudas sobre que exista un mercado o industria nacional. 

Otro asunto es la vorágine de neo folk y neo roots que se vive en la actualidad. ¿Cómo veis esa invasión de chicos en camisas de cuadros y alérgicos a la cuchilla de afeitar dando cancha a mandolinas, banjos y violines? 

Antes que nada advierto que nosotros también somos alérgicos a la cuchilla de afeitar, a mí, personalmente, me salen granos cuando me afeito (risas).

En general, supongo que me resulta agradable al oído aunque muchas veces indiferente. Si la tendencia neo folk o neo roots consigue que vengan a tocar por aquí y se editen discos de Old Crow Medicine Show, Avett Brothers o Ryan Bingham me parece una corriente cojonuda. Es cierto que al calor de las modas o tendencias siempre aparece música de dudosa calidad y autenticidad, pero siempre será más agradable, que, por ejemplo, un revival de la new wave o del techno de los 80.

Los dibujos y el diseño de la portada tienen su miga. Van a cargo de Angeles Mayor. ¿Ideó ella todo el concepto o parte de una idea vuestra?

Aunque no entra en nuestros planes significarnos política ni socialmente, vivimos un momento en que hay mucho cabrón destrozando el futuro a mucha gente y de ahí viene la cabra rumiando a esos pobrecitos humanoides.

Ha sido un trabajo de ida y vuelta. En principio lo único que nos planteamos fue que no queríamos que aparecieran nuestras caras y que la portada fuera una ilustración, a ser posible, oscura. Cuando vimos los primeros bocetos comenzó a tomar forma y lo definimos un poco, pero básicamente es trabajo de Ángeles. Que aunque no tuvo la libertad de hacer lo que ella quiso, tampoco le dijimos exactamente lo que tenía que hacer… (Risas).

Y, para terminar, ¿qué queréis decir con ese enigmático título? El hombre cabra dice que todo está bien…

El hombre cabra es un cabrón (o un asesor de Lucifer). En realidad se trata de una broma interna que ha acabado teniendo significado más allá de nuestra intimidad. Su significado más íntimo prefiero mantenerlo oculto, para el resto de la humanidad alude, con cierto sarcasmo, a los tiempos oscuros y de peste negra medieval que nos está tocando vivir.

Manel Celeiro

Foto: Eugenio Tardón

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