Encuentros

Joseba Irazoki eta Lagunak, tratado sobre la devaluación de las relaciones humanas

El nuevo álbum de Joseba Irazoki eta Lagunak (III) dinamita la popular creencia de que todo está bien y que la tecnología irremediablemente nos hará mejorar, y lo hace a golpe de rock infeccioso, espíritu electrónico y retazos de kraut. Charlamos con su creador.

 

Hace unos veinticinco años que tocas y has colaborado con muchísimos artistas. Has formado tus propios grupos y desde hace unos quince años publicas en solitario. Tus últimos tres álbumes llevan el añadido de Joseba Irazoki y Amigos. ¿Por qué ha sido así? ¿Querías darle una vuelta al sonido de grupo?

Hasta que llegó el primer disco de Irazoki eta Lagunak mi sonido había sido más clásico, en el sentido de que componía un formato más clásico de canción, casi de cantautor. En los últimos discos ya había algo de rock en los arreglos pero digamos que cuando saqué el primer disco de Lagunak, el sonido ya cambió a un sonido más de banda. Ya no era un cantautor que iba acompañado de músicos, yo creo que ahí ya, con el primer disco… está mi nombre ahí pero el sonido era ya de un grupo. Y los otros dos discos que han venido igualmente. El primero surgió a raíz de una invitación que me hizo la casa de cultura de Lugariz, que se trataba de tocar con amigos músicos, y al final el nombre se ha quedado así, pero también lo pongo porque creo que el sonido es de todos en conjunto, un sonido más de banda que sólo mío.

Este nuevo álbum (III) me parece de lo mejor que has publicado hasta ahora. De lo más directo que has hecho en cuanto a música y letras. Sé que alguna de las letras no son tuyas y otras sí. Hubo algún chispazo inicial que te diera la idea (bien con un texto ajeno o propio)  de sobre qué iban a tratar las letras? Creo que con las letras dais totalmente en el clavo.

No hubo ningún chispazo así claro. Creo que en el disco anterior las letras ya tenían un calado social, de crítica, y creo que con este hemos ido un poquito más allá con este tema. No sé, yo creo que el trabajar con Nacho Vegas, con Rafa Berrio (que Rafa Berrio es más poético), al final me ha influenciado y he querido contar las cosas más directamente o sin pelos en la lengua, sin cortarme, vamos. He tenido algo de ayuda pero cada vez me estoy animando más a escribir yo. Literariamente no soy un escritor, pero bueno, creo que las canciones cuando las cantas con tus propias letras las interiorizas de una manera diferente. Ese ha sido un poco el objetivo, y parece que dentro de mi manera de escribir sí que la gente las ha tomado como actuales y sinceras.

“Galtzen ari da”  trata uno de los temas más importantes de la sociedad actual, y algo además en lo que parece que poca gente repara: que la tecnología nos está devorando y nos está haciendo perder la memoria. Como dice la letra, ahora nosotros somos el producto. Da la sensación de que a muchos a nuestro alrededor les pasa: hasta que no subes algo que has hecho, un acontecimiento, a las redes sociales, es como si no hubiese pasado. ¿No es un poco triste?

Sí sí, yo creo que cada vez se está amplificando más, y con el tema de la pandemia (que es cuando se ha escrito  este disco y estas letras) todavía ha aumentado algo más. En un momento dado fue así, parecía que no había más vida que la vida en nuestras casas y las redes sociales, llegó a ser eso. Pero quitando ese momento de confinamiento creo que es verdad que estamos cogiendo esas costumbres de que si no publicamos en redes, como dices, o si no aparecemos ahí estamos totalmente desaparecidos en el mundo. Y la sensación, al menos de la gente que estamos creando es que o entras en ese mundo o parece que no estás. Me parece que es algo super peligroso, y de hecho, gente que no las quiera utilizar o no esté de acuerdo con eso, de algún modo, se la está marginando también. Y aparte, el bombo que se crea de algo que no es cierto. En el último concierto por ejemplo dije: «No os creáis todo lo que pongo en las redes», es autobombo, pero yo lo veo un poco así, lo noto por ejemplo aquí en el pueblo. La gente te sigue por redes y muchas veces se creen que  está siempre petada la sala, que te han pagado la hostia… y estamos creando mundos irreales y falsos. Hay que tener mucho cuidado.

En “Egia eta gezurra” se afirma que el arte es mentira pero cuenta la verdad”. También que la gente odia la verdad y que la mentira es mainstream. Estoy de acuerdo. Toda la vida el ser humano buscando la verdad y ahora buscamos la mentira. Nos importa más como sociedad aparentar que ser. ¿Crees que vamos hacia atrás en ese sentido?

Sí, o esa es un poco mi sensación. Tenemos miedo a ser imperfectos, a que las cosas no nos vayan bien, se ocultan las debilidades, y las debilidades son la base del ser humano, de ahí crecemos cuando nos damos cuenta de nuestras debilidades. La gente, yo creo que cada vez más, oculta todo eso y se escuda en una falsa verdad que supuestamente te hace, no sé si mejor persona o más que los demás.. creo que se busca eso.

Las letras, por terminar con este tema, van todas relacionadas temáticamente, al menos orbitan sobre similares temas. Los peligros de la tecnología, la verdad, la violencia o el miedo a ser independiente. ¿Sobre qué dirías tú que trata el disco en términos generales?

Creo que sobre la devaluación de las relaciones humanas.

En el disco utilizáis sintetizadores. ¿También los usáis en la misma medida en los directos?

Bastante menos, el disco siempre se colorea un poco más. Yo procuro cortarme un poco porque durante la fase de los arreglos, ya que vas poniéndola bonita, se corre el riesgo de embellecerla demasiado. En el directo somos un cuarteto de rock y creo que sonamos más rockero que en el disco, más directos. Estuvimos barajando la posibilidad de llevar un quinto miembro para que hiciera esos sintes del disco pero finalmente disparamos algo, muy poquito, por medio de un sampler. Nadie nos ha dicho que haya echado algo en falta. Cuando hicimos una residencia para preparar el directo llevamos algún sinte pero veíamos que al final preferíamos, pues eso, ser un poco más de verdad, y si estamos cuatro sobre el escenario ofrecer lo que somos los cuatro. Y al final, sí que creo que sonamos a banda de rock.

Lo digo porque os he visto alguna vez en directo y me ha dado la impresión de que, aún no utilizándolos, vuestra música sí que tiene un componente como de música electrónica, a veces incluso robótica. Y me parece reseñable que logréis, a través de vuestros instrumentos y de forma mayormente orgánica, sonar así, como si fueseis una sola máquina. ¿Esto es intencionado?

Te diría que un poco a medias sí, porque últimamente estoy escuchando lo que se denominó Minimal Rock, y creo que el repetir riffs constantemente hace que esté sonando, no sé si robótico pero sí con los patrones de la música electrónica, que han sido casi loops. Nuestras canciones no son de ese estilo cien por cien pero hay partes que beben de ahí o que buscan eso: la repetición, que te lleve un poco a trance, al baile. No son canciones de música de baile pero creo que tienen un punto bailable por eso, porque está la repetición, que sí que ha sido bastante buscada. Me gusta esa apreciación tuya porque me gusta la electrónica o la música de baile pero soy guitarrista. He intentado hacer un puente entre esas dos vertientes.

Creo que es «Polibiolentzia» la que empieza la batería y ahí está a machete, haciendo lo mismo hasta el final, y no echas de menos nada porque vais añadiendo capas.

Para esa canción escogí el arreglo de batería de un sampler de un artista francés que hace medio electrónica pero luego la canción la fui construyendo así, a base de capas, y veíamos que la batería seguía funcionando. Tiene un punto no sé si electrónico, industrial diría yo, pero sí sí, el concepto de repetición en bucle está bastante presente en el disco.

“Jackiek dio” me parece otro de los temas centrales del disco. ¿El título es un guiño a The Velvet Underground? ¿Tuvisteis en cuenta el kraut rock para su composición?

Has dado algo en el clavo (risas). La primera referencia es la música de Jackie Lynn, que me gusta mucho, y es un homenaje a ella porque esta canción está bastante influenciada por sus proyectos y es una artista actual que me gusta bastante. Pero luego a la hora de hacer la letra sí que en el confinamiento he estado bastante Lou Reediano, y velvetiano, y como Lou Reed titulaba alguna de sus canciones «Candy Says», «Stephanie Says».. es un guiño, sí, lo has pillado perfecto. Y sobre el kraut creo que estamos en el mismo tema de las repeticiones. Aquí lo que cogimos de la referencia de Jackie Lynn es el sinte, que sí que igual te lleva a ese rollo kraut. Y las baterías aquí sí que son una especie de Drum & Bass con escobillas, una cosa curiosa.

El disco lo habéis grabado tanto en tu pueblo, en los estudios Atala de Bera, como en los Shorebreaker estudios de Tarnos (Francia). ¿Buscábais distintas sonoridades para cada canción o por qué lo habéis grabado en distintos estudios?

No específicamente. El productor ha sido Johannes Buff, el mismo en los tres discos, y el estudio de Tarnos lo fue acabando mientras empezamos a grabar el disco. Para grabar las bases en directo, que es como nos gusta, las condiciones eran mejores en el estudio Atala de Bera, donde está también nuestro técnico de directo y donde estuvo también Johannes produciendo un poco pero fue más por necesidad de espacio y demás. Las mezclas y el resto las hicimos en Tarnos, cuando ya tenía el estudio acabado.

¿Podrías decirme un par de grupos o solistas que han podido influenciarte a la hora de componer este disco o a la hora de componer en general?

Hablábamos del Minimal Rock. Hay una banda que escucho bastante, instrumental, que hace un rock con guitarras pero que parece electrónico y se llama Horse Lords. Y para este disco, probablemente Jackie Lynn, que la hemos mencionado antes.

¿Crees que la mala hostia es necesaria en el rock n roll?

Sí, si, creo que tiene que estar ahí. Lo que se ha dicho siempre, tiene que tener un poco de disidente, de mala hostia y de suciedad, ¿no? Y lo nuestro intenta ser así. En los directos intentamos que el mensaje llegue también a través de eso: que haya genio, intención y.. no sé si mala hostia o rabia. La rabia también creo que mola, casi más que la mala hostia. Nuestro disco es más rabioso y, sí, me parece que esto es bastante imprescindible.

 

PRÓXIMOS CONCIERTOS DE JOSEBA IRAZOKI ETA LAGUNAK:

6/12 DURANGO Ahotsenea

12/12 USURBIL Sutegi

23/12 BERMEO Kafe Antzokia

25/12 IRUÑEA Santas Pascuas

30/12 DURANGO Kultur etxea

8/1 GERNIKA Lizeo antzokia

15/1 LEITZA Atekabeltz gaztetxea

21/1 ELORRIO Ateneoa

22/1 BERA Kultur etxea

 

Texto: Jon Bilbao

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