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El Traidor – Marco Bellocchio (Vértigo Films España)

Entre las virtudes de Bellocchio (el cineasta italiano más importante entre los vivos), estuvo hasta muy adelantada su carrera una rotundidad expresiva ajena a toda escritura coyuntural. Pero, en algún momento, aquel estilo fuerte claudicó ante ciertos gestos funcionales, ante ciertas comodidades casi televisivas, un debilitamiento compensado por una vehemencia nunca perdida, ese vigor que sus más impulsivos exegetas siguen calificando de “operístico”. Y sucede algo parecido con Il Traditore, detallista narración de cómo el mafioso Tommaso Buscetta traicionó a la Cosa Nostra para colaborar con el juez Giovanni Falcone, lo que, viejo zorro, le sirve al firmante de I pugni in tasca para mostrar cómo la disección de un trauma individual es proyectado hacia lo público (también hasta las más altas instancias del poder político). En eso sí estamos ante un Bellocchio puro y duro, por la manera en que los complejos inalienables y privados nunca son tales, sino manifestaciones de otros colectivos, ya sean políticos, sexuales, religiosos, militares o históricos. Del psicoanálisis (tan importante en su cine) al más frío análisis, una histeria colectiva corporeizada en algunas secuencias de juicio (las de Diavolo in corpo o La condanna) que tienen aquí una prolongación consciente… y un elemento de interés añadido, pues fueron retransmitidas por la televisión en su día y la película restituye, imagina o recrea los gestos entonces ocultos, dadas las medidas de seguridad que condicionaron los emplazamientos de las cámaras. Lo discutible, retomando nuestras dudas, sería la fealdad y frialdad de su cromatismo digital, el estímulo y respuesta de unos planos vulgarmente montados, una música enfática…

JOSÉ LUIS TORRELAVEGA

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