Vivos — 3 julio, 2018 at 12:17

Ringo Starr & His All Starr Band – Palacio Euskalduna (Bilbao)

Si hiciéramos una fiesta de músicos, en la cual van entrando poco a poco al salón diferentes nombres que han marcado la historia de la música (Pop, Rock, Metal o lo que cada uno considere importante) estoy seguro de que se haría el silencio con la entrada de cualquier Beatle. Sin duda incluidos en la aristocracia de la música popular. Porque un Beatle es un Beatle. Y sólo quedan dos vivos y, por ello, cuando tocan en la ciudad hay que ir a verles. Pero no siempre la expectativa se cumple, lo que se desea en la mayoría de los casos no suele ajustarse a la realidad.

Ringo Starr se presentaba en el Palacio Euskalduna (la venta de entradas obligó al descarte del BEC! Aproximadamente unas 1600 personas se acercaron para presenciar el concierto del ex Beatle (el precio de las entradas no incitaba a una entrada más generosa), con la decimotercera formación de su “All Starr Band”. Sólo si un músico ha tenido un mínimo de tres éxitos puede formar parte del clan y así acompañaron a Ringo seis hombres que han militado en bandas como Men At Work, Toto, 10CC, Santana, Journey, Bloodrock o David Lee Roth. Vamos, unos escuderos de lujo para que el batería pueda salir de gira porque aún se mantiene en una forma física más que envidiable y su espíritu no parece haber variado mucho de cuando formaba parte de los Fab. Four.

Pero el concierto de 21 temas (en una hora y cuarenta y un minutos) tenía su truco. Tan sólo sonaron cuatro temas de Beatles y tres del propio Ringo Starr. El resto canciones de los grupos de los que han formado parte sus acompañantes o versiones de otros, vamos, que el que venía a sumergirse en una piscina de clásicos de los de Liverpool pues tan sólo se mojó un poco. Iniciaron con el “Matchbox” de Carl Perkins (reminiscencias de sus versiones cuando comenzaban con sus tres compañeros de siempre) con Ringo a la voz, que también cantó la primera de las suyas, “It don´t come easy”, antes de sentarse a los parches, haciendo pareja con Gregg Bissonette (qué pegada la de este hombre). Aunque el sonido de todo el concierto fue regular tirando a malo fue mejorando con el paso de los minutos. Estaba claro que cada amigo de Ringo iba a tener su momento de gloria y así fueron cayendo, una tras otras, versiones de todo tipo.

Desde el “Evil ways” de Santana (todo lo de Santana suena a Santana siempre), pasando por “Rosanna” de Toto (las primeras palmas con el público en pie con la introducción a dos baterías) u otras como “I´m not in love” de 10 CC. También se versionaron a otros y el concierto iba tomando cuerpo de verbena nostálgica (sorprende mucho ver a algún fan hacer el símbolo de los cuernos metaleros y acto seguido el de la paz, cosas del poutpourri…) mientras el Rock de otras décadas se dejaba escuchar con “You´re Sixteen” de Johnny Burnette o “Act naturally”, de Buck Owens.

Pero la gente quería lo que quería, una ración de Beatles (siento volver a repetirme pero…) y la tuvo aunque no fuera demasiado consistente. Cuatro temas y gracias. “Don´t pass me by” el primero (la octava canción del concierto, sí, la octava…), seguido de la que levantó al público de sus asientos para dar palmas como si no hubiera un mañana, esa, “Yellow Submarine”, aunque en su espíritu bromista de siempre empezaba con unos acordes de “Starway to heaven”. Sin duda, el momentazo del concierto, el acabose para un público con una media de edad cuanto menos veterana. Asimismo se interpretó el “I wanna be your man” y tres del propio Ringo, la ya citada antes y el “Anthem” (for peace and love… como llegó a decir) y “Photograph”, en la que se dirigió a la audiencia para confesar que ojalá tuviera una gran cámara para fotografiarles a todos.

No podemos obviar que sonaron temas muy conocidos. El “I´m not in love” de 10CC (maravilloso el juego de coros), “Who can it be now” (con su inconfundible saxo), “Oye cómo va” de Tito Puente o el “Hold the line” de Toto. Clásicos atemporales pero que sonaron casi mejor que las canciones que todo el mundo quería escuchar.

El concierto finalizaba con “With a Little help for my friends”, el público entregado a la causa y un guiño al final del tema empalmando un trozo de “Give peace a chance” con Ringo despidiéndose y dejándonos en compañía de su cuadrilla. La verbena en su máximo esplendor, con temas de toda la vida pero es que las verbenas son algo de toda la vida también. Pero bueno, ojalá hubieran sonado otros temas más esperados, esto es lo que hay y no nos quejemos, como dijo Ringo Starr, “Peace, Love and Drums”.

Texto: Michel Ramone

Fotos: Dena Flows

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