Vivos — 29 Julio, 2017 at 9:00

Sting – Castillo Sohail (Fuengirola, Málaga)

Se respiraba verano, música y leyenda en la Costa del Sol. La expectación de las grandes ocasiones se palpaba en el aire y en la búsqueda de aparcamientos. Casi 9.000 afortunados, al caer la tarde con olor a mar, comenzaron a poblar la ladera del Castillo Sohail, lugar de película donde se enmarca el Marenostrum Music Castle Park de Fuengirola. Un recital que se antojaba histórico y que nadie quería perderse tampoco fuera del recinto, para ver a medias o por lo menos oír a Sting que, con 65 años (firmaríamos con los ojos cerrados) y con más de cuarenta años de carrera, vuelve a embarcarse en un tour mundial con “57h & 9th” (2017) bajo el brazo, su disco más rockero en la última década. Así, las personas que no pudieron hacerse con una entrada, tomaron la playa y el paseo marítimo (justo a la espalda del escenario), terrazas cercanas y hasta el puente peatonal que cruza la autovía, para poder disfrutar de una voz que recorrería cualquier distancia y salvaría todo obstáculo para recompensarlos.

Abre la velada, con el Sol aún arañando el cielo, el virtuoso y mediático violinista Ara Malikian, ofreciendo un show único. En cada interpretación deja su sello, acompañado por unos músicos que siguen atentamente cada una de sus coreografías y acrobacias, con un ecléctico y brillante repertorio que va de piezas clásicas de Vivaldi al ‘Paranoid Android’ de Radiohead, pasando por temas propios como ‘Kachn Nazar’, el ‘Kashmir’ de Led Zeppelín, ‘Ziggy Stardust’ de Bowie o la pista central de Pulp Fiction. Puro talento y simpatía, se mete al público en el bolsillo desde el minuto cero, sin parar de bromear y contar historias que enlazan un tema con otro. “He venido aquí a prestar mi apoyo a un músico británico que está empezando”. Genio y figura. Termina tocando entre el público una pieza de Bach que nos deja con ganas de mucho más.

Puntualidad británica y Sting sale con su banda a lo grande, con el ‘Synchronicity II’ de The Police (nueve temas rescatarán de su ex banda, casi la mitad del inmejorable repertorio que nos regala esta noche), seguido de ‘If I Ever Lose My Faith in You’ y a la tercera va la vencida, dejamos el mundo material y flotamos (ya no tocaremos el suelo hasta que termine el concierto) en la música a ritmo de reggae de ‘Spirits in the Material World’.

Nos presenta a su banda, en la que destacan su escudero en mil batallas Dominic Miller, maestro de las seis cuerdas que suma en esta gira a su vástago Rufus Miller, también a la guitarra, el batería Josh Freese y un corista con una cara y voz muy familiar, Joe Summer, hijo de Sting, que nos sorprenderá gratamente con una versión del ‘Ashes to ashes’ de Bowie a la guitarra.

Si tienes buenas cartas, siempre sueles ganar la partida, y eso ocurre también cuando posees uno de los mejores repertorios de la historia de la música. Cantamos al unísono el magnético ‘Englishman in New York’, se iluminan las estrellas en ‘Every Little Thing She Does Is Magic’ y recorremos la Luna en la sempiterna ‘Walking on the Moon’, para seguir moviendo las caderas como sino hubiera mañana en ‘She’s Too Good for Me’ y bailar agarrados en el siguiente parpadeo con ‘Fields of Gold’ y ‘Shape of My Heart’, ambas de “Ten Summoner’s tales” (1993), uno de los pilares de su carrera en solitario.

Del flamante “57h & 9th” (cruce de calles que recorre cada día, desde su casa en el Upper West Side de Manhattan al estudio de grabación) sólo canta dos temas, ‘Petrol Head’ y el single ‘50,000’, canción sobre la aceptación de la muerte…Escrita el pasado año, tras la marcha de dos amigos, Prince y Bowie.

Sólo por saltar tan alto en ‘So Lonely’ y recordar momentos pasados, seguido de una ‘Desert Rose’ con Sting a corazón abierto y la eterna ‘Roxanne’, que suena mejor que nunca y funde con el ‘Ain’t No Sunshine’ de Bill Withers, ya vale la pena la entrada o poner el alma en venta.

Nos remata con tres bises, la siempre rompedora ‘Next to You’ y la esperadísima ‘Every Breath You Take’, en la que miles de ojos vidriosos brillan más que las pantallas de los móviles y se encuentran en la oscuridad. Despertamos de ese sueño de una noche de verano tras ‘Fragile’, con Sting siéndole infiel a su bajo, acariciando una guitarra acústica y susurrando ese “On and on the rain will say, How fragile we are, How fragile we are…” que se nos queda pegado en la memoria como salitre a la piel.

Texto y foto: David Pérez Marín

 

 

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