Vivos — 13 julio, 2015 at 12:30

Cody Dillon, L’Heliogàbal, Barcelona

Cody

 

Folk y country a la australiana. Como si calcáramos el relieve de los EEUU en Oceanía, más o menos, desde las vivencias de un australiano. Éste usa voz y una guitarra para narrar su periplo por los USA, con el plus de llegar a tocar nuestra “fibra sensible”. La magia de la música, señores. Xebi SF abrió la noche en un Heliogàbal bastante lleno para ser jueves, más tratándose del bolo de un extraño en nuestras tierras. Sea como fuere, el catalán y telonero mantuvo el tipo pese a su timidez y unos nervios que fueron la jodienda de su noche. Algunos dirán que olvidarse de la letra no es profesional, pero lo es, señores, y suele pasar. Hay que quedarse con los detalles interpretativos del chaval, y con su nostalgia. Nombrar a toda una banda ausente y confesar que no se está acostumbrado a tocar en solitario demostraron la desnudez de Xebi ante la concurrencia. Y Olé. Sobre Cody hay poco y mucho que decir. ¿Sabéis eso de si breve, dos veces bueno? Así deberían ser las críticas. Él no fue breve, pero sí jodidamente bueno. El australiano se metió al público en el bolsillo gracias no sólo a su savoir faire musical (que también), sobre todo a su cercanía y humildad. Hablar de mujeres, de amores y de viajes está ya tan manido que debes dar algo más, de lo contrario la rueda no gira. El chaval, sin embargo, hizo funcionar el engranaje. Nada de grandes dotes técnicas, devaneos y exuberancias, ¡qué va! Lo que hubo en el escenario fue real. Un ser humano en su hábitat natural, con una voz trabajada, segura de sí misma y contundente, capaz de matizar y llegar al tuétano. Fueran Sarah o Evelyn las culpables, eso ya qué importa… Lo capital es la forma en la que estas musas han vuelto: las melodías folk de un sidneyés muy peculiar. El cóctel “humanidad y humildad” sobre un escenario siempre es de agradecer y mucho.

Texto: Maria Gateu

Foto: Eduardo Ruiz

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