Vivos — 23 abril, 2014 at 12:38

European Blues Challenge, Sapnu Fabrika, Riga, Latvia

A Contra Blues 3bajo

Por cuarto año consecutivo se celebró la European Blues Challenge durante los días 11 y 12 de abril, muestra de blues europeo en formato concurso que se ofrece como una de las actividades de la European Blues Union cuando llega el momento de su asamblea general.


La EBU es una asociación que reune en su seno a parte de los festivales de blues más importantes del viejo continente, managers, músicos, discográficas y asociaciones.  Tras su fundación, durante el Hondarribia Blues Festival de 2010, la EBU ha realizado dos ediciones de la European Blues Challenge en Berlín, una en Toulousse y esta cuarta en Riga.
La participación nacional en el Challenge ha sido la siguiente: The Suitcase Brothers en el 2011, Mingo Balaguer & The Blues Intruders en el 2012, Chino & The Big Bet en el 2013 y A Contra Blues en este 2014. Con Chino & The Big Bet conseguimos alzarnos con el segundo premio y dejar bien claro que nuestro blues no tiene nada que envidiar a nadie, es más, está muy por encima de la media europea; cosa que se ha vuelto a demostrar con el primer premio alcanzado por A Contra Blues en Riga.

El viernes 11 de abril se presentaban nueve formaciones de lo más variopinto en la antigua Sapnu Fabrika de Riga, una nave muy bien acondicionada y con una estupenda acústica para la música en directo, que podría abarcar a unas 2000 personas que en ningún caso llegaron a alcanzarse en ninguna de las dos jornadas. Comenzaron la noche 44 Blues, un cuarteto representante de Croacia con un estilo power blues muy discreto, que aunque correcto no llegaba a emocionar. Muy diferente fue la aparición de Big Creek Slim & The Cockroaches que venían desde Dinamarca y que desde el principio de su set, con un Big Creek Slim defendiendo sólo el primer tema, sonaron como una perfecta máquina de blues, desde el acústico al eléctrico caminaron bien, pero les mató la arrogancia y la incorporación de la armónica, donde no llegaron a la altura de lo esperado. La cosa se iba calentando y subiendo de nivel, sobretodo con la aparición en el escenario de los suecos The Hightones, cuarteto de potente blues de Chicago que nos hizo pensar desde el principio en un serio candidato a ganar el certámen. Los discursos de armónica y guitarra eran fluídos, los temas comunicaban con el público y el repertorio se basaba en composiones propias, que es un dato a destacar. Muy buenos, si señor!.

 

Veinte minutos no dan para mostrar lo buena que puede ser una banda, pero en la mayoría de los casos si que pueden ser suficiente para descartar a otra. Es lo que ocurrió con Lavrix Band, trío de power blues que aún jugando en casa (representante de Latvia) no llegaron a emocionar ni a sus convecinos. Un blues muy rockerizado, grandes dosis de guitarreo y la extrañeza del idioma pusieron la guinda. De los italianos siempre se espera mucho, sobretodo después de haber visto en otras ediciones a Davidi Lipari y el año pasado a Veronica & The Red Wine Serenaders, que fueron los ganadores de la Challenge. En este caso le tocó el turno a Marco Pandolfi Trio, todo un dandy del blues que realizó un extraordinario concierto. Con mucha personalidad, calidad musical contrastada y dos cosas a tener muy en cuenta: la presentación de temas propios huyendo de las versiones y su deambular por la frontera del blues, el rock, el folk y el pop, que consiguió que su actuación fuera de las más aplaudidas y recordadas.

 

Las actuaciones de Alemanía, Rusia y Finlandia fueron para olvidar donde nos encontrábamos y desear que llegara el día siguiente para poder disfrutar y sufrir con A Contra Blues. Los alemanes Mike Seeber Trio, era una muralla sónica sin sentido, en algo que alguien a mi lado calificó de blues grunge pero que no pasaba de ser una mera anécdota para definir lo indefinible. Los rusos Bomb Lane Band, eran una banda numerosísima que se había caído en la marmita del blues progresivo de los 70 y sonaban más a Asia que a cualquier música basada en la pentatónica. Los finlandeses Ina Forsman & The Helge Tallqvist Band salieron como una gran de soul con una frontwoman impactante al frente, Ina Forsman, se metió al público en el bolsillo desde el principio, pero por su belleza y sensualidad, no por su capacidad de hipnotizar cantando; algo que afortunadamente valoró el jurado y que los mal pensados (entre los que me incluyo no creíamos que fueran capáces).  En su favor decir que tiene sólo 19 años, hace menos de un año que canta blues y soul y que proviene de orquestas de baile. Finalizó la noche T. Rogers desde Hungría y puso un punto y final de lujo a la primera jornada con una puesta en escena sobria, muy dura en concepto y con un desarrollo magnífico. Su blues pesado y contundente con aires de rock sureño les colocó rápidamente en las quinielas del premio final. Una gran banda a tener en cuenta.

 

La segunda noche comenzaba con la actuación de A Contra Blues, algo que de por sí no es muy bueno y que ya comprobamos el primer año con la participación de The Suitcase Brothers, que no sólo abrieron la primer noche, sino que abrieron el festival siendo la primera banda que ha tocado en una Challenge europea.
Con los nervios a flor de piel pero con las ideas muy claras desde hace tiempo A Contra Blues salieron a comerse el mundo, sin presentaciones, sin concesiones, sin preámbulos, sin pausas, a sangre. Comenzo su tiempo con Johnny cantando a capela y llenando la sala con su inmensa voz sin necesidad de micro, lo que supuso de inmediato que la gente que llenaba la sala a medio aforo, se decantase hacia primera fila y los que todavía estaban fuera haciendo humo, entraran como alma que lleva el diablo.
Sonaba
Grinnin in your face” de Son House y la actitud de la banda era guerrera e iban a piñón fijo hacia el final de su actuación con la quinta puesta desde el principio. “Paraphilic way of love”, “Hiding” y “Just arrived”, temas de la banda configuraron un set perfecto, tanto que en mi interior sabía que ya habíamos ganado, era imposible que otra banda hiciera una actuación de este calibre, más cuando en lugar de perder el tiempo en presentaciones Johnny invita al público a cantar con él “Drink Wine” de Stick McGhee y el respetable se queda afónico a gritos. Veinte minutos que parecieron cinco y una noche por delante para sufrir, especular, desanimarse, desconfiar, mal pensar y al final celebrar.  Fred & The Healers de Bélgica nos tranquilizaron un poco, se trataba de otro trío de power blues guitarrero al que le faltaba algo de personalidad y se equivocaron en los desarrollos de temas muy largos. Los franceses Shake Your Hips, me resultaban conocidos porque algunos de sus componentes ya habían participado con la banda Awake en otra edición. Su propuesta de gran calidad y firmeza, no sorprendió en exceso y cometieron el error de intentar cantar a capela y ahí, las comparaciones con Johnny fueron odiosas…

Suiza presentó una formación más bien mediocre, The Bacon Fats, a medio camino entre la música surf, algo de blues eléctrico y mucho de carnaval eléctrico era una de esas propuestas que al final de la noche has olvidado. El caso de los ingleses David Migden & The Twisted Rootses diferente, posiblemente una de las propuestas musicales más serias y de mayor calidad que se han presentado en cualquiera de las ediciones de la Challenge. Un quinteto con frontman cargado de personalidad al frente, buena voz y mejor presencia escénica. Una banda rodada que sonaba perfecta en el escenario de la Sapnu Fabrika y un repertorio envidiable. Qué pasó para que no ganaran? Se habían equivocado de festival o al menos de repertorio. Su calidad nadie la puso en duda, pero su estilo estaba más cerca del sonido americana, con fases y desarrollos muy pop e instrumentación folk, en los cinco temas que interpretaron no hubo ninguna influencia blues y tan sólo un número final de vientos con trombón y trompeta, muy desfasado y con aires de street band. Una formidable banda que posiblemente deparará muchas sorpresas en el futuro, calidad no les falta, pero lejos del circuito blues.

 

 Rumanía volvía a presentar un power trío, que es la propuesta musical más numerosa de este año. The Blues Nation no aportó nada nuevo, salvo ciertos solos de guitarra de calidad que obligaban a comparar demasiadas veces en un set tan corto con Steve Ray Vaughan y Jimi Hendrix.

 

 Pristine era la banda representante de Noruega, país con gran tradición de blues y muy buenas bandas. En esta ocasión Pristine estaba más cerca del soul que del blues, pero con una potente voz y gran carisma, además de estar arropada por la delegación más numerosa del festival, consiguió alzarse con el segundo puesto de la European Blues Challenge 2014. A mi entender había propuestas de mejor calidad, sobretodo si tenemos en cuenta que la banda que acompaña a Pristine no es una banda de blues y está más cercana al Indie que a sonoridades afroamericanas.
Las dos propuestas que restaban en la segunda noche eran de diversa índole,  carisma y calidad. La primera de ellas era de
Austria, Edi Fenzl Band, parecía una broma. Enfundado con un sombrero de copa roto y en el que capitaneaba una margarita enorme de plástico, más un disfraz indescriptible que terminaba en pantalones de pijama cortos, de los cuales en uno de los bolsillos sobresalía un mapa de Riga, Edi no dejó de sorprender al respetable como si de un chiste malo se tratara. Exceso de wha wha, voces guturales y punteos hendrinianos para un músico que tocaba con dos dedos de la mano derecha vendados por un accidente doméstico que le obligaron a perder la nota en varias ocasiones.

 

The John F. Klaver Band, eran los representantes de Holanda y para mí la propuesta que se debería haberse llevado el segundo puesto y haberle puestos las cosas complicadas a A Contra Blues. Ya lo habíamos visto al frente de otra banda en una edición anterior de la Blues Challenge, pero volvió a sorprenderme con un estilo de blues eléctrico muy cercano a Oli Brown, con muchísima calidad y con una frescura que engancha fácilmente con el público. Sabe que es lo que le gusta a la gente y se lo da sin problemas, corre por todo el escenario, toca casi encima del público, juega con él, se sube a los altavoces, etc… fue de lo mejor de las dos noches y se quedó sin recompensa. Destacar la participación fuera de concurso de la Latvian Blues Band, banda que ya participó sin premio en otra edición y que ejercía de anfitriona mientras el jurado deliberaba la concesión de los premios.

 

Todo y saber en mi interior que A Contra Blues habían sido los mejores de lejos, siempre queda ese sabor de boca de eternos perdedores, más cuando Thomas Ruff, presidente de la EBU nombró a Pristine como segunda ganadora. Por eso cuando dijeron el nombre de A Contra Blues el grito fue generalizado y ensordecedor, primero porque la gran mayoría del público estaba a favor de los catalanes y en segundo lugar por la gran delegación española que viajo a Riga: La Societat de Blues de Barcelona, Societat de Blues de Lleida, Festival de Blues de Benicassim, Sociedad de Blues de Madrid, Bad Music y amigos y familiares de los músicos.
La European Blues Challenge terminó con unos A Contra Blues borrachos de felicidad interpretando
Don’t think twice it’s All right” de Bob Dylan y “I’m tore Down” de Freddie King, donde invitaron a los componentes de Pristine a tocar con ellos, como final de fiesta y colofón de un fin de semana con muchas emociones.

 

Atrás quedaron las deficiencias en la organización que nos obligó a recordar que el año pasado en Toulousse fue perfecta, y a esperar que el año que viene, Bruselas, nos vuelva a deparar nuevas sorpresas para nuestro blues.


Texto: JLBad
Fotos: Carme Barrera

 

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