Rutas Inéditas — 9 abril, 2018 at 11:00

“Nothing’s Shocking”, seis lustros manteniendo el impacto

El próximo agosto se cumplen 30 años de este disco de Jane’s Addiction, una banda que nació jodida de la cabeza. Son el fantasma del hippismo asesinado en el concierto de Rolling Stones en Altamont Speedway Free Festival. No es casualidad que el grupo de hip hop Death Grips juntase en su canción “Beware” la voz de Charles Manson con el sampler de “Up the Beach” de Jane’s; un guiño al profeta del apocalipsis de aquella sociedad con nuestros queridos hippies afterpunk que ellos mismos alimentaron introduciendo la voz de Ted Bundy en “Ted, Just Admit it…”.

Y esto no termina aquí: años más tarde Trent Reznor fusionó esa misma canción con la garganta imposible de Diamanda Galás en la banda sonora de “Natural Born Killers”, cual ritual vudú pleno de sangre y sudor. Travestismo escénico, apología a la adicción, simpatía por el diablo, terciopelo subterráneo y “ondas en agua quieta cuando no hay guijarros lanzados ni viento para soplar” (“Ripple”, The Grateful Dead). Llevaban una existencia peligrosa y excitante, escandalizaban cuando todavía surtía efecto en la escena y en la gente. La palabra artista acompañaba a Perry Farrell con ese trasfondo de bohemio maldito que desaparecía del mapa durante días tras secuestrar cámaras para grabarse surfeando con Casey Niccoli. Una banda así es totalmente imposible en 2018. Una banda así es imposible hoy en día incluso para ellos mismos.

Jane’s Addiction hablaba de cosas realmente grandes. Ensoñaciones entre la hierba en estío; querer ser del tamaño del océano; hablarle a las montañas. Vivieron pocos años, como debe ser, y quiero dejar claro que solo respeto su carrera hasta su seppuku en 1991; lo demás es basura. Mi primera toma de contacto con ellos fue “Ritual de lo Habitual”, mi disco preferido. Y más concretamente el video clip “Stop!” en el programa de televisión “Rockopop”. En ese momento me parecieron un absoluto espanto, un horror… y a los pocos meses se convirtieron en mi banda de rock preferida a la altura de The Stooges o Led Zeppelin.

“Nothing’s Shocking” fue el puente hacia muchas cosas importantes posteriores. Las grandes bandas de los años 90 les respetaban y un debutante Reznor, otra vez obsesionado con Juana, reprodujo la intro de Perry al comienzo de “Had a Dad” – ese “Ahhh, Booga Booga!”- en el tema “Ringfinger” de “Pretty Hate Machine”. No eran una típica banda angelina y tiraban de influencias post-punk por el pasado reciente de Perry en Psi Com. La guitarra de Navarro les podía unir a la tradición musical de las grandes bandas de los años 70 e incluso el heavy metal, pero tenían un fondo de rocas mucho menos visible desde la superficie que sus coetáneos a finales de los años 80 en aquella ciudad. Perry soñaba con ser más Siouxsie Sioux que Steven Tyler.

Del disco puedo decir: “es una obra maestra, increíble, fantástica”. Pero eso es muy tópico y prefiero recordar lo que he hablado alguna vez con otros fans del disco. Lo recuerdan como algo más bien espiritual que levantó sus almas. “Up the Beach”, con ese bajo de Eric A. y esa parca y repetitiva letra; la hipnótica atmósfera de guitarra en “Summertime Rolls”; la marimba de Perkins y la melodía de “Jane Says”; los dedos enloquecidos de Navarro en “Had a Dad” y “Ocean Size”. No es un disco normal, cualquiera, del montón. Fueron una extraña joya que brilló intensamente para luego desaparecer, cual Roy Batty bajo la lluvia. ¡Larga vida al ritual de los poderosos!

Texto: J. Chico

Fotos: Xavier Mercadé (Zeleste, Bcn, 1991)

3 Comments

  1. Curioso, porque en su momento este disco no gustó nada en Ruta 66, aunque poco más tarde pude leer “el hecho de que no haya causado furor en la redacción del Ruta, no significa necesariamente que no sea un buen disco”, creo recordar que en contestación a algún lector.

  2. Nothing’s Shoking cambió mi vida, así de simple, nunca había escuchado nada igual, tarde semanas en conseguirlo, acababa de salir y costó que llegase por estas tierras, fue algo que quizás no he vuelto a sentir con ningún disco.

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