Discomático — 14 noviembre, 2017 at 13:25

Mark Kozelek with Ben Boye & Jim White – s/t (Caldo Verde/Pias)

 

Mark Kozelek da motivos para el debate encendido, a los que le aman (por sus méritos musicales), y a quienes también le odian por ese carácter áspero (son una pequeña legión). Tras el publicitado experimento con Jesu, muy sólido y experimental, Sun Kil Moon abrazaron después un proyecto extremadamente ambicioso.

Ciento treinta minutos de música que llamaban al desconcierto, al caos, pecando a ratos de indulgente. Por el contexto, críptico y malhumorado, la política era protagonista (ahora también con la excusa de Trump). Sin quererlo, Mark Kozelek está más que nunca cerca de la filosofía del hip-hop, a fin de cuentas un gran número de canciones las hace en clave spoken-word. Si entonces contaba como compañero con Steve Shelley, batería de Sonic Youth, en un disco en el que las guitarras sonaban a cuentagotas, aquí tiene como cómplice a Jim White junto a Ben Boye. Kozelek vio por primera vez al solicitado batería en 1995 en un concierto de Dirty Three con Low de teloneros, pero no fue hasta el año pasado cuando se conocieron en un tributo a Lou Reed en Nueva York. Al cabo de unos meses, estaban ensayando los tres durante cuatro días en unos estudios en San Francisco. Y como resultado hora y media con una pieza central, los quince minutos confesionales de “Topo Gigio”, enfurecido y atacando con misiles, demuestra una vez más, que no está conforme con el mundo que le rodea. En “Los Margaritos” se disculpa con los familiares a los que haya podido ofender, mientras que en “The black butterfly” sueña con Elliott Smith. Sin medias tintas, o lo tomas o lo dejas.

Texto: Toni Castarnado

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