Discomático — 1 septiembre, 2017 at 7:58

Imelda May – Live Love Flesh Blood (Decca-Universal)

Menudo cambio el que ha dado la irlandesa Imelda May con su último disco, de excelso título que me recuerda al de aquel disco de los Godfathers, compartiendo una percepción realista de la vida difícil de resumir en menos palabras. Un cambio físico evidente para quien hojeara nuestro número de mayo, pero que quedaría en anécdota si no fuese acompañado de un giro de muchos grados en lo musical. Aunque pensándolo bien quizás no sea tan brusco el viraje, pues nunca fue insalvable la distancia entre los sonidos puros del western y el soul más intenso, y mujeres con pies en ambas orillas siempre las ha habido, desde Skeeter Davis hasta Patsy Cline pasando por Brenda Lee, Dolly Parton o, más recientemente, Eilen Jewell. Además, la voluntad del autor debe prevalecer sobre las expectativas del oyente, y este disco hay que afrontarlo y respetarlo como lo que es: la expresión artística de un proceso de duelo. Transmutada en dama de negro, Imelda May se rinde a la tradición americana de las torch songs en la que canciones como «Black Tears» —con participación estelar de Jeff Beck— o «Sixth Sense» encajarían como anillo al dedo. Si la emoción, el desengaño, el dolor de la pérdida del amor que transpiran estas canciones no te llegan, todo queda en pirueta estilística: voluntariosa revisión de Roy Orbison, Richard Hawley o Chris Isaak, buena banda de acompañamiento con gente como Marc Ribot, material para la banda sonora de terceras o cuartas temporadas de True Detective o Twin Peaks, otra entrada en el currículo de T-Bone Burnet para mayor gloria de sus descarnadas producciones… Pero, como dejes que penetren en tu piel, caerás a sus pies. No sé si la reina del rockabilly ha muerto o está en barbecho, pero mientras tanto… ¡larga vida a la reina del country-soul!

FIDEL OLTRA

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