Sin categoría — 8 enero, 2016 at 12:00

John Howard, recuperando el tiempo perdido

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Cuarenta años después de su debut, el músico británico se encuentra en su cima compositiva, ofreciéndonos un puñado de melodías que engatusarán al aficionado clásico, conformando uno de los discos imprescindibles del año que hemos dejado atrás. Podremos  dar cuenta de su estado en próximo concierto en la sala Apolo de Barcelona del viernes 15 de enero dentro del ciclo Caprichos de Apolo.

Siempre se ha supuesto del carácter británico estar compuesto en gran parte por la observación de unas reglas inamovibles, lo que podríamos denominar clasicismo: de esa característica está empapada la visión musical de John Howard. Meritorio de la larga saga de compositores e intérpretes cuyas composiciones permanecen impertérritas al severo paso de los años, acaba de regalarnos “John Howard & Night Mail” (Tapete Records) pequeña obra maestra de melodías clavadas en el centro de la diana emocional, trufadas de pequeñas, ácidas, lúcidas observaciones del trascurrir de la mísera existencia cotidiana. A veces me recuerda al Robyn Hitchcock de “Element Of Light”, otras a un Bill Fay subido de ánimo, contagiando las sucesivas escuchas de encapsuladas dosis de optimismo para encarar el día a día. Entusiasmado por las notables reseñas que está recibiendo, locuaz y muy comunicativo atiende la llamada de Ruta 66.

Si no te importa comenzaremos la entrevista remontándonos a 1.975, el año que debutas con “Kid In A Big World”. Como fue tu proceso de formación musical hasta llegar a grabar este disco, que artistas te llamaban la atención en aquellos años?

Empecé muy joven en la música, cuando tenía 5 años comencé a tocar el piano, querían convertirme en un interprete de música clásica. Pero en la adolescencia me hice fan de la música pop, especialmente de los Beach Boys, The Beatles y Bob Dylan, también de autores como Randy Newman, Burt Bacharach y Jimmy Webb; esto cambió el curso de mi carrera, y cuando cumplí 15 ya componía mis propias canciones. A principios de la década de los setenta me empecé a interesar por gente como Joni Mitchell, Laura Nyro, Zappa y la Incredible String Band, y comencé a tocar mis propios temas en los clubs de folk en la zona noroeste de Inglaterra, donde vivía entonces. Al abandonar el hogar y mudarme a Londres en el 73 el glam estaba en su apogeo, rápidamente me hice con los discos de Bowie y T.Rex, estas fueron mis influencias en mi formación musical.

Cuando lo grabaste tenías 21 años, realmente te sentías un niño en un mundo demasiado grande, como reza el título?

Bueno, realmente escribí ese tema con diez y nueve, todavía vivía en Lancashire en casa de mis padres. Refleja mi –probablemente naif- visión de lo que era vivir en una gran ciudad. Me fascinaba el hecho de alcanzar la fama y todo lo que ello conllevaba como experiencia personal, observando como mis héroes aparecían y desparecían de charts y titulares. En todo caso ese no iba a ser el título del disco, pero CBS eligió “Kid In A Big World” por que le pareció muy evocativo tratandose de un joven artista que lanzaba su primera obra.

Como fue la acogida por parte de medios y público del álbum? Visto desde la distancia parece una grabación bien entroncada en su tiempo, fácilmente degustable para fans de Bowie o Ray Davies.

En contra de lo que esperábamos, tuvo muy limitado impacto. La discográfica tenía grandes esperanzas en su potencial comercial, pero las reseñas no fueron muy positivas y los dos singles que se lanzaron no llegaron a las listas, no tardando en cundir el pánico en CBS, que se preguntaba ¿que podemos hacer con este tío ahora? La sensación predominante es que todo el trabajo se había ido al garete, y la compañía empezó a presionarme en seguida para que grabase un disco que contuviese varios hits. Al no tener difusión radiofónica, mucha gente no pudo disfrutar del disco, y todos esos fans de Bowie o Ray Davies que mencionas ni se enteraron de mi existencia. En todo caso pienso que el disco salió un año o dos tarde, en el 75 Bowie ya estaba metido en el sonido soul de “Young American” y los Kinks estuvieron un tiempo sin grabar, a la vuelta de la esquina acechaba el punk… la época dorada de los songwriters de los setenta había pasado.

Inmediatamente después abandonas la actividad musical, te sentiste desencantado? Me gustaría que nos hablases de tu estancia en España y tu trabajo en la industria musical.

Realmente seguí escribiendo material en los 70´s y principios de los 80, grabando singles con productores como Trevor Horn y Steve Levine, aunque no estoy satisfecho con el resultado. Como necesitaba un trabajo para pagar el alquiler, acepté entrar en EMI, donde apreciaban mi experiencia musical de los últimos años. Estuve veinte años manejando licencias y contratos, también como A&R y en marketing, aprendiendo mucho del negocio, y disfruté trabajando en el estudio con gente tan brillante como Elkie Brooks o María Friedman, o con leyendas como Lonnie Donegan, que grabó con nosotros su último disco antes de fallecer. Pude tratar personalmente con Madness, unos auténticos gentleman, Barry Manilow o Sir Tim Rice. También estuve involucrado en el trabajo de reediciones, como un box set que editamos a The Crickets, con los que mantenía largas conversaciones telefónicas discutiendo que temas debíamos incluir, la secuencia de los temas, también me contaron increíbles historias de cómo era trabajar con Buddy Holly. Después de unos años retirado del negocio musical, en 2007 mi socio Neil y yo decidimos mudarnos a España; acababa de firmar un contrato con el sello Hanky Panky para mi disco “Barefoot With Angels” que presentamos en Bilbao y Valencia, este disco es el mejor vendido desde mi debut.

JH_TNM_1__credit_Pamela_Berry__01(Photo Credit: Pamela Berry)

A diferencia de los discos que grabaste en la década pasada, ahora te presentas como John Howard & The Night Mail, buscas con este cambio cerrar un ciclo para afrontar una nueva etapa?

No del todo, de hecho sigo escribiendo material en solitario, acabo de completar mi nuevo disco que se editará el próximo año. The Night Mail es una de esas pequeñas maravillas que nacen al calor de una conversación con amigos mientras tomamos unas copas después de un bolo especialmente brillante, en concreto uno que hice con los miembros del grupo antes de que este tuviese un nombre. Era tanta la compenetración que nos pareció lógico grabar juntos, por lo que escribimos entre todos los temas que componen el disco, que se registró a finales del año pasado. Estamos sorprendidos por la reacción de prensa y aficionados ante el disco, estaba orgulloso del trabajo realizado, pero no pensaba que la cosa iba a llegar tan lejos.

Comparando este disco con los anteriores pareces de mejor ánimo, entusiasmado algunas veces, me atrevería a decir: temas como “Control Freak” trasmiten esa sensación de grandeza y optimismo, al menos en la parte instrumental.

Quizás tengas razón, en el sentido que cuando trabajo en solitario tiendo a ser más lacónico e introspectivo, y currar con tres músicos del talento de los que me acompañan en este disco es tremendamente inspirador y divertido; aparte pienso que trabajar en el seno de una banda produce su propia energía, muy distinto de tocar uno solo todos los instrumentos. Ver las caras sonrientes y el entusiasmo cuando terminas un tema es una sensación plena de optimismo. La impresión general una vez acabado es de que sonaba de realmente bien, y eso quiere decir que todos curramos muy a gusto en el estudio.

Este tema o “London´s After Work Drinking Culture” muestran en sus letras tu capacidad de observación del comportamiento y la rutina humana. Te imagino sentado en la esquina de un pub tomando notas para la letra de “London´s…”. Si no es así, cuales son tus fuentes de inspiración.

Bueno, esa letra concretamente es de Robert, que es una gran observador por naturaleza, por eso conectamos fácilmente cuando me pasa algunos textos, que algunas veces me parece haberlos escrito yo mismo. Sobre mis letras puedo decir que me inspiro en muchas circunstancias, algunas veces cosas que hablo con amigos o simples observaciones callejeras o de un bar, también experiencias personales.

La nostalgia es otra de las características del disco, muy presente en “In The Light Of Fires Burning” donde rememoras a Joe Meek, Goffin & King, Syd Barret

Si, aunque te diré que no soy una persona particularmente nostálgica, si bien un cierto regusto a mirar atrás está presente en mis letras. Tan pronto compuse ese texto supe que Ian Button, nuestro batería, era la persona perfecta para componer la melodía: su banda Papernut Cambridge tiene un tono muy Pink Floy época Barret, y efectivamente, la música que compuso está impregnada de un notable tono psicodélico sesentero. Muchos de los nombres que cito en este tema son de mis compositores e intérpretes preferidos, sobre todo de mis años de formación musical.

También incluyes una canción escrita por Roddy Frame, cual es tu conexión musical con él?

Fue cosa de Robert, que tiene un programa en la radio, y entrevistó a Roddy, estuvieron hablando de su álbum “Surf”. Conocía el trabajo de Roddy con Aztec Camera y me gustan temas como “Oblivius” o “Walk Out To Winter”, cuando triunfaban en las listas. Me envió su canción “Small World”proponiéndome versionarla en mi disco, y aunque tenía la idea de hacer algo de Bowie o John Lennon, me gustó tanto que decidimos incluirla; una vez oída, Roddy nos felicitó por cómo había quedado.

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Con Johnny Mathis (The Musical Time Machine, 1975)
Photo credit: Tom Sheehan

Teniendo en cuenta que tus presupuestos musicales apenas han cambiado en 40 años, crees que tu música encaja mejor en el momento actual que cuando debutaste?

Te diré que algunas veces tengo la impresión de que el mundo musical me está haciendo justicia, en el sentido que ignoró mi debut pero está valorando mi trabajo ahora, y creo que mi regreso encaja más en estas fechas que en las décadas de los 80 o 90. Hay un nuevo resurgir de los songwriters, lo cual me produce una sensación agradable. En los ochenta me sentía absolutamente fuera de juego, parecías obligado a usar tecnología digital y cajas de ritmos para lograr un éxito, lo que se grabó entonces me suena totalmente a marciano. Nunca he enfocado mi trabajo buscando el éxito comercial, siempre he compuesto e interpretado lo que me salía del alma, y ahora que ya soy viejo menos aún, y ese funcionamiento hace que me sienta orgulloso de mis temas recientes o de los que compuse hace cuarenta años.

No se si te sientes identificado con el término crooner; estás al tanto de la nueva hornada más o menos cercana esta denominación en la que se podrían englobar John Grant, Antony Hegarty o Benjamín Clementine?

Oh, me encanta la música de John Grant, y Antony es un artista intrigante. No he oído nunca a Benjamin Clementine, pero en cuanto termine esta entrevista me pondré a buscarlo (risas). Me gusta mucho el trabajo de Rufus Wainwrith, pienso que es un genio. Siempre me atrajeron los grandes intérpretes, todavía me emociono cuando oído a K.D. Lang, Karen Carpenter es otra de mis cantantes preferidas, sin olvidar a Joni Mitchell: adoro caer atrapado por la sensación de emotiva dulzura que estas intérpretes trasmiten.

 

Texto: Manuel Borrero

 

 

 

 

 

 

 

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