Rutas Inéditas — 20 noviembre, 2015 at 8:00

Bruce Springsteen, The Ties That Bind: The River Collection

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CABOS SUELTOS: LAS CANCIONES QUE SE QUEDARON ATRÁS

Que en su época de esplendor Springsteen fue un artista prolífico es conocido. Que, en muchos casos, ello provocó que se quedasen fuera de sus discos grandes canciones, también, como buena muestra de ello fue The Promise, el disco que recopilaba los sobrantes de Darkness on the Edge of Town. Sin embargo, había más reservas acerca de lo que quedaba por descubrir de The River, sobre todo teniendo en cuenta que en Tracks ya fueron publicados otros 12 temas, a los que hay que unir el «From Small Thing (Big Things One Day Come)» y «Held Up (Without a Gun)» de The Essential. Es cierto que quizá lo aquí publicado, salvo «Stray Bullet», no resulte tan revelador, pero para el fan es la recuperación de un sonido y una banda, la E Street Band de The River, que no ha tenido parangón en la historia del rock. Aún quedan algunos nombres referidos por Clinton Heylin en E Street Shuffle: The Glory Days of Bruce Springsteen & the E Street Band como «I Will Be the One» o «Do You Want Me to Say Alright?» por publicar (quizá porque nunca fueron más que bocetos)y que con buen tino Springsteen ha querido prescindir de las canciones que regaló a Gary US Bonds para Dedication («Your Love», «This Little Girl» o la canción titular), pero también, que estas canciones traen alguna que otra sorpresa para los enciclopedistas, vaciando completamente uno de sus arcones más copiosios. Habrá que agarrarse los machos, no obstante, para la caja de Born in the USA, que para esa sí quedan decenas y decenas de canciones sin publicar… Por ahora tendremos que bucear en esta decena de temas, que se añaden a descartes ya conocidos como la tierna balada «Cindy».

1.- «Meet Me in the City Tonight». El single, y no hay que ser un genio para descubrir por qué: se trata de un rock trepidante marca del Springsteen 1979, que comparte la misma extroversión de «Out in the Street» y el encanto de «Rendezvous», eso sí, con una pista de voz moderna, algo habitual en las recuperaciones de temas antiguos pero que en este volumen molesta menos que en The Promise. Fue una de las canciones ensayadas a principios de aquel año en Telegraph Hill, y que daban buena pista de los derroteros que, en un primer momento, tomaría el nuevo trabajo de Springsteen: un disco de rock directo y divertido, limítrofe con las melodías de la new wave, una respuesta al pesimismo de Darkness.

2.- «The Man Who Got Away». La canción que se escapó, y nunca mejor dicho. A pesar de haber sido uno de los primeros temas grabados en The Power Station y haber figurado en la primera selección de temas, en la que sería sustituida por la canción que da título al álbum, no formó parte ni del álbum original, ni de Tracks, ni de otras recopilaciones. Habría merecido mejor suerte este trepidante rock que bombea al ritmo de «Badlands» y en el que Danny Federici se luce con unas líneas de teclado que recuerdan al Ian McLagan de los Small Faces; concretamente, el de una canción como «Tin Soldier». El protagonista entra en un cine, se apagan las luces y una película de aventuras empieza. Dudamos que sea Ha nacido una estrella de George Cukor, en la que Judy Garland cantaba una canción del mismo título. Fantástico trabajo de Garry Tallent al bajo.

3.- «Little White Lies». Ya se conocía una versión muy semejante a la publicada ahora, otra muestra del amplio vistazo que Springsteen echó al cancionero pop de los sesenta; en este caso, a «Paint It Black» de los Rolling Stones y a «Friday on My Mind» de los Easybeats. Esta canción tiene truco para los rastreadores del proceso creativo del autor: la versión ya conocida reproducía la letra de «Mary Lou»… pero la que será editada en la caja recoge dos estrofas de «Loose Ends», que sería grabado un mes más tarde que esta, a mediados de julio. Y, a su vez, «Mary Lou» terminaría dando paso a «Be True». Como el mismo Springsteen ha reconocido, no se escriben tantos buenos versos como para desperdiciarlos.

4.- «The Time That Never Was». Uno de los contados temas de la caja completamente inéditos, se podría decir que es el «Crying» orbisoniano de Springsteen, del que reproduce su célebre redoble de batería, pasado por el filtro de los «oh-ohs» de Ronnie Spector. Una melancólica canción sobre los sinsabores de la vida diaria que muy probablemente ha sido arreglada en los últimos años, aunque su emoción suena genuina, como ocurría con su hermana «Breakaway», publicada en The Promise. Al fin y al cabo, fue grabada en junio de 1979, un día después de «Stolen Car».

5.- «Night Fire». La versión que se conocía hasta la fecha era un delirio guitarrero. La versión de The Ties That Bind lima un tanto las aristas para orientar este rock con vocación de himno al terreno de los deseos nocturnos de «Because the Night», una comparación legitimada por el evocador piano inicial y la creciente intensidad del tema. Habría encajado quizá mejor en Darkness, debido a su tono menor y su riff de guitarra, más cercano al de «Roulette» o «Restless Nights» que a la parte más desenfadada de The River. No obstante, no es de lo mejor del lote: la regrabada voz de Bruce suena algo cansada.

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6.- «Whitetown». Uno de esos temas con los que los fans han soñado durante décadas pero que probablemente no habrían imaginado en la versión que se presenta en la caja, que suena más al Springsteen de Workin’ on a Dream que al de enero de 1980 (cuando, teóricamente, fue registrada la canción), a pesar de sus ademanes pop. Pero el falsete del puente es inconfundible: esto es Springsteen 2015. Quizá lo peor de los nuevos temas.

7.- «Chain Lightning». Aunque no se diferencia sensiblemente de las versiones que circularon en el Lost Masters, es un placer redescubrir este sensacional tema, que se encuentra entre lo más garagero que ha grabado nunca Springsteen gracias a su riff, que será posteriormente reciclado en «State Trooper», sus hirientes guitarras y, sobre todo, un teclado 60s que casi, casi, anticipa el de «Red Right Hand» de Nick Cave. Pero es la mejor muestra de que la E Street Band, cuando se ponía, era capaz de rockear como nadie.

8.- «Party Lights». Pop con Rickenbacker a lo The Byrds, uno de los medios tiempos típicos del Springsteen de la época (véase «Mary Lou» o «Take ‘Em As They Come») y una de las canciones absolutamente desconocidas, si exceptuamos la maqueta acústica que circulaba. Curiosamente, fue el primer tema grabado después de retomar las sesiones al descartar la primera versión del álbum. ¿Una pista? En la su demo acústica comparte sitio con «Jackson Cage», con la que coincide en su retrato del aburrimiento de la vida adulta: «do you miss the party light when you are lying alone at night?»

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9.- «Paradise by the C». Una vieja conocida gracias a sus interpretaciones en la gira del Darkness que fueron recogidas en la caja Live 1975-1985, y que nadie sospechaba que hubiese sido registrada en estudio. A pesar de su familiaridad, resulta refrescante encontrarla aquí, al recoger a la perfección el sonido de una E Street Band plenamente engrasada, así como de unos solos de saxo de Clarence Clemons y de guitarra de Springsteen pletóricos. Aparentemente redundante pero simpática.

10.- «Stray Bullet». ¿El plato fuerte del festín? Probablemente, aunque levantará reservas entre algunos fieles. Nadie, ni siquiera Clinton Heylin, sabía cómo podría sonar esta canción, y nos encontramos con una balada dramática a lo «The River» o «Point Blank», a las que referencia de manera casi explícita («down by the river we made plans», «stray bullet shot my baby down»). Abandonando el tono desenfadado de las nuevas canciones, se trata de una densa y emocionante balada apoyada en el piano y vestida con un lejano lamento de saxo que de haberse publicado en su día hoy sería una de esas canciones reclamadas en los conciertos, como «Drive All Night». Es muy probable que Springsteen haya metido mano en ella, pero en este caso no se puede negar su morboso atractivo, especialmente por esa coda final que recuerda a las versiones en directo de «Racing in the Street»… y que deriva en un solo de guitarra a lo Neil Young que suena muy poco The River, todo sea dicho.

11.- «Mr. Outside». ¿Por qué ha decidido Springsteen terminar el disco con esta maqueta acústica de una tontorrona canción de aires Sam Cooke, y no con algunas de las otras canciones que podría haber publicado en su lugar, como la épica «Chevrolet Deluxe» (prima hermana de «Stray Bullet»)? No lo sabemos, pero quizá porque la vea como una especie de autorretrato irónico («mr. Outside / he’s just havin’ his fun / mr. Outside / he’s just looking out for no. 1»)… o porque el resto de canciones de la época formarán parte de esa reedición de Nebraska que, si la norma sigue como hasta ahora, está a la vuelta de la esquina.

Texto: Héctor G. Barnés

One Comment

  1. Sensacional examen de los nuevos outtakes. Ilusiona especialmente la descripción de las ‘desconocidas’ del lote, “The Time that never was”, “Party Lights” y sobre todo esa “Stray Bullet” que promete tocar el cielo. Les dejo, por si les interesa y para completar, un análisis desde un enfoque ‘diferente’ al habitual de la obra maestra “The River” y la música que Springsteen hizo en aquella época: http://wp.me/p2dy83-3IE Un saludo.

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