Rutas Inéditas — 1 octubre, 2015 at 16:56

La mejor Ruta turística posible en USA

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¿El monumento a George Washington? ¿Las cataratas del Niágara? ¿Un paseo nocturno a caballo por Central Park? Lugares y atracciones de interés, qué duda cabe. Pero seamos sensatos, para tipos como nosotros (los que estamos detrás de la escritura y los que se encuentran frente a la pantalla leyendo) los lugares de provecho son aquellos locales que subsisten frente al maremoto de los download y el decreciente estado de la industria discográfica: las tiendas de discos. Basta que alguien te diga donde puedes encontrar las ediciones americanas de los primeros álbumes de los Beatles a precios correctos, para que te desplaces 150 millas de tu destino. Ese olor a cartón viejo, a plástico usado, el merluzo del dependiente de turno ̶ esto suele cambiar poco invariablemente del país donde viajes ̶ , la doble sorpresa de hallar memorabilia… Ahh, si a esto le sumas la finalización del día con un buen concierto, no esperes mucho más de la vida, pues ya habrás obtenido todo lo que deseas. O no. Pero se lo parece.

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Repo Records se encuentra en la zona de tiendas de segunda mano de Philadelphia (en el 538 de South Street), no lejos del centro histórico. Sus especialidad es el vinilo y los precios son bastante justos. Encuentras desde antiguos bootlegs, los que aparecían en los ochenta, que van de los 30 a los 50 dólares, hasta ediciones limitadas y difíciles de hallar incluso en eBay. Afortunadamente no se han vuelto locos con el vinilo actual y suelen reponer asiduamente la segunda mano. Así, te encuentras con la edición original de On Time de Grand Funk con funda interior a 1,99 o cualquiera de las seis cubiertas del In Through The Outdoor de Zeppelin a menos de 10 pavos. Un ejemplo, el original americano del Hotter Than Hell de Kiss a tan solo 12, cuando de nuevo, en eBay, y si tienes suerte de no que te cuelen la segunda edición que apareció solo un año más tarde (ya en el 75), suele rondar los 100 dólares.

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The Sound Garden, en Baltimore (1616 Thames St), queda lejos de los barrios bajos y de las zonas de trapicheo, por lo que no corres el peligro de recibir un susto una vez realizada la compra. Andando desde el puerto, a su vez la zona de más confort, tienes unos diez minutos. A lo que íbamos, The Sound Garden ofrece un enorme catalogo de Cd y Dvd, pero en cuanto a vinilos, su especialidad es el material actual. Ojo, también hay segunda mano y ediciones originales, pero en este caso no es de tan alto interés como la nueva mercancía. ¿El motivo? Sus precios. Mientras que la mayoría de tiendas o portales de Internet como Amazon quieren, a marchas forzadas, revelarse contra la piratería y cazar a los pocos asiduos del formato a precios nefastos para la economía media del individuo corriente (¿cuándo van a aprender?), en Sound Garden hayamos novedades a precios ‘pagables’. Dos ejemplos, los últimos trabajos de Howlin Rain y Graham Parker a menos de once pavos. Así da gusto comprar novedades en vinilo. Todo lo que no sea eso puede irse al infierno y arder. Aprendan el resto.

 

Consejo de amigo: nunca crean estar en posesión de la verdad y sobre todo, no muestren vulnerabilidad por un artefacto deseado enfrente del dueño de rigor. Sean listos y negocien con tacto y cariño, de lo contrario saldrán de la tienda con un enfado considerable y lo que es peor, sin el disco anhelado. Háganme caso y no sean como el que suscribe. A lo que vamos, Princeton Record Exchance, en el número 20 de S Tulane St de la preciosa localidad de Princeton (New Jersey), es un local inmenso, de tales dimensiones que uno cree volverse loco ante tal amplitud. Enorme selección de todos los géneros (jazz, rock, funk, clásica, soul, punk, pop…), novedades en cd a muy buen precio, gran catalogo en vinilo original y de segunda mano… Pero lo más destacable (y es mucho decir), el precio de las box set, tanto de reciente facturación como descatalogadas. Cualquier cofre de directos de Miles Davis o John Coltrane por debajo de los 30 pavos, el Thirty Years Of Maximum R & B de los Who a 18, el Metalogy original de Judas Priest cubierta de tachuelas y cuero a menos de 25… Así seguiría hasta nombrar prácticamente todo su catalogo en ese formato. Un ‘must see’ de tienda antes de que te den por muerto.

 

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Jack’s Music Shoppe (en el 30 de Broad St) es solo recomendable si te encuentras en Red Bank, New Jersey. Quiero decir, que no es comparable a cuatro de las tiendas aquí mencionadas. ¿Cambiar toda una ruta para visitarla? Pues todo depende del momento, de la situación y del tiempo que uno disponga. ¿Indispensable? No. A priori, por su amplitud (varios metros de longitud), da la sensación de que el material que vas a encontrar es de órdago. Pero las novedades son caras y el vinilo es de un interés, digamos, medio. Eso no quiere decir que en una visita uno no pueda pillar una buena remesa de segunda mano. Yo encontré un par de discos que llevaba décadas buscando, y a precio pagable. Lo más recomendable aquí son algunos de los cd’s y sus atractivos precios, caso de los directos de archivo de los Allman Brothers o los Dead Pick’s de Grateful Dead. En mi visita encontré una bonita exposición fotográfica de Mark Weiss, un tipo tan relevante como Ross Halfin o Neil Zlozower para los que crecimos escuchando hard rock en los ochenta.

 

Vintage Vinyl en Fords, New Jersey (51, Lafayette Road) es otra ‘must see’. Impagable amplitud, impagable selección de segunda mano (en este caso ni me acerqué al cd), e impagable selección de artistas. De Chesterfield Kings (singles japoneses) a The Records, de ediciones originales de los Yardbirds a las inglesas de Ducks Deluxe. Si algo no encuentras en esta tienda es que lo que buscas es rematadamente desconocido o copia única (y aún así tengo mis dudas). Evidentemente, los tipos saben lo que tienen y no son estúpidos. Gangas las justas en cuanto al material más atrayente. Pero por algo es una tienda especializada. Por algo también han pasado por su pequeño escenario a charlar u ofrecer shows íntimos desde Iggy Pop a Ace Frehley.

(foto apertura)

 

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Por último, al norte de New York, ya dentro del estado de Connecticut, se encuentra Merle’s Record Pack (antiguamente en New Haven, ahora en el 307 de Racebrook Road en Orange). El vendedor, pese a su amabilidad, no tiene marcado los precios de los vinilos; y bajo ese rasero, me temo, cambia los precios dependiendo de si tu ilusión es patente. Su excusa es que no quiero enganchar la pegatina de los precios para no dañar el cartón de la cubierta. Y me pregunto yo (le pregunté), ¿no sería más cómodo para todos enfundar el disco en plástico para tener que evitar preguntar cien precios distintos? Veamos, los precios iban desde un Bloodshoot de J. Geils Band (vinilo rojo, edición original) a 25, hasta un Elephant Mountain de los Youngblood (original también, con funda interior) a 8. Muchos artistas, los gigantescos tipo Zappa o Stones, están catalogados dentro de una caja de cartón, y entre eso y la pertinente pregunta a cuando sube tal disco, la experiencia vinilica no fue lo suficiente satisfactoria para mí. Ahora, de todas cuantas hay en esta lista, Merle’s es la que mejor surtido de memorabilia ofrece. Y aquí los precios son bastante justos, más incluso que si encuentras algunos de estos artículos en eBay o ferias de coleccionismo. Ejemplos: revista Circus de 1976 con Kiss en portada (la famosa foto en la que emulan una banda tradicional de la época de secesión con Ace totalmente borracho y Peter Criss llevando una badana ensangrentada) a diez pavos. Rolling Stone del 71 con el fallecimiento de Jim Morrison en la cubierta, 15. Tourbook vintage de Rush, Stones, Who o Tom Petty, 25 el ejemplar. Había también chapas, posters de conciertos, parches, todo de su año original. Pero ya no me atreví a preguntar. Para no tener que estar varios meses debiéndole dinero a mi banco. Por todo ello, otra ‘must see’.

Espero que esta pequeña guía (centrada solo en la costa este) les sirva de ayuda en futuros viajes. Ya saben, los verdaderos rincones de interés no son los que aparecen en las guías turísticas. Dios salve el vinilo, a sus prójimos y a sus protectores. Yes cantaban “salvad a las ballenas”. Nosotros salvaremos al plástico para que no se vierta en el mar y acabe dañando a las ballenas.

Texto: Sergio Martos

One Comment

  1. Interesante artículo!. Suscribo totalmente el elogio al Princeton Record Exchange. Una de las mejores tiendas que he visto en mi vida.

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