Rutas Inéditas — 19 marzo, 2012 at 14:20

GravelRoad, Blues Denso y Áspero de Seattle (Parte I)

RUTAS INÉDITAS


En esta sección encontrarás textos no publicados en Ruta 66. Críticas de discos o libros, de conciertos,  artículos o entrevistas atemporales que por un motivo u otro no transitaron por la Ruta 66. Ahora ruedan en estas Rutas Inéditas……..

GravelRoad son un power-trío monolítico de Seattle. Inspirados en los hipnóticos y repetitivos riffs de las leyendas del Hill Country blues, R.L. Burnside, Fred McDowell y Junior Kimbrough, practican un blues denso, pantanoso y distorsionado que bebe de Nick Cave, Gun Club, Jon Spencer y Scientists. La sucia guitarra de Stefan Zilloux abre en canal el cerebro y te destripa como en un aquelarre gore. El año pasado recorrieron Estados Unidos con T-Model Ford a la segunda guitarra. El nonagenario bluesman marcaba sincopados acordes para que, mientras tanto, la banda volara a sus anchas sobre el escenario descerrajando riffs de aserradero sobre el público. Son un infranqueable muro de sonido que recuerda a un chirriante tren de mercancías cuesta abajo sin frenos, un bulldozer pasado de revoluciones. Rock sureño grunge. Stefan Zillioux (SZ) y el baterista Martin Reinsel (MR) nos atienden.

 

 

¿Por qué una banda de blues en Seattle? Asociamos esta ciudad con otro tipo de música. ¿Sois los únicos o existe una importante escena de blues?

(MR): Lo primero que la gente necesita saber es que aunque no hay verdadera escena blues en Seattle, sí hay una vibrante escena musical. Y ha sido así durante muchos años. Mucho antes que Kurt Cobain y el grunge de Seattle focalizasen la atención mundial. Hay que recordar que Seattle tiene y tuvo muchos músicos de todos los géneros con talento. Jimi Hendrix era de aquí. Y también Quincy Jones. Y Ray Charles, que aunque nació en el Sur se mudó a aquí y luego desarrolló su exitosa carrera musical. Actualmente existen como 1000 bandas entre Seattle y sus alrededores. Ese tipo de competencia y creatividad es definitivamente el combustible musical en Estados Unidos, es lo que nos obliga a ser lo mejor que podamos.

Tocáis con T-Model Ford. ¿Cómo le conocisteis? ¿Qué se siente tocando con una leyenda viviente del blues?

(MR): Hemos disfrutado de la música de T-Model desde que publicó su primer disco en 1997. Muy pronto simpatizamos con todos sus compañeros del sello en Fat Possum e íbamos a los conciertos de las Juke-Joint Caravans a finales de los noventa y principios de los dos mil. A veces viajábamos durante horas para pillar las giras de la caravana. Para nosotros era muy divertido. Era cuando la música se trataba más de escucharla que de tener que tocar, girar, etc. Somos amantes de la música y apreciábamos la visión que tenía T-Model del blues. Era cruda y dura…, algo a lo que nos sentíamos muy conectados. Es difícil expresarlo en palabras, pero cuando éramos jóvenes y estábamos aprendiendo a conocer el mundo, este tipo de música era una rebanada de vida que no podíamos aprender en ningún otro sitio. Estábamos magnetizados.

En 2001 hice mi primer viaje a Mississippi para conocer a esos músicos. Allí comenzó una relación con los familiares de Junior Kimbrough que todavía perdura. En 2005 me trasladé a vivir a Mississippi para conocer más detenidamente a todos los que me quedaban y para curtirme tocando en los juke-joints. Fue una experiencia increíble. Toqué mucho con T-Model Ford y me di cuenta que quería hacer más cosas con él. Más tarde, en 2008, estábamos haciendo un tremendo esfuerzo para ser más conocidos. Nos disponíamos a hacer una gira para presentar nuestro álbum Shot The Devil cuando fuimos invitados a tocar en el Deep Blues Festival en Minneapolis. El organizador, Chris Johnson, nos dijo que quería traer a T-Model Ford al festival pero que ningún promotor había trabajado con él. Esa fue nuestra oportunidad. Montamos una gira de diez conciertos con T-Model y todo funcionó perfectamente. Fue maravilloso. Luego hicimos otras cuatro giras más con él. Queremos llevarlo a Europa a principios de septiembre. Nos gustaría pasar por España en el primer semestre de 2010.

¿Ves la música como algo que transmite sentimientos verdaderos, como un refugio contra la mentira? Hay una canción de Springsteen que dice: ‘’Aprendimos más de una canción de tres minutos que de todo lo que nos enseñaron en la escuela’’. ¿Piensas lo mismo?

(SZ): Bueno, una canción de tres minutos parece que tomaría mucho menos tiempo en llegar al punto en que una conferencia lo haría. Todo depende qué es lo que quieres transmitir. Una canción, como un poema, tiene poco tiempo para transmitir lo que quiere. La función de la letra es contar una historia y el de la música enfatizarla. Juegan la una con la otra como una llamada y respuesta. Todo se reduce a la intención del compositor. Personalmente prefiero canciones que cuenten una historia o canciones abiertas, esto es, que la letra pueda ser interpretada por el oyente, que esté abierta a la interpretación e imaginación.

Hubo un tiempo donde la música que tocáis (blues) no estaba de moda, y ahora vuelve otra vez a no estar de moda. Pero vuestro particular estilo parece indicar que tocáis la música que queréis, esté de moda o no. Incluso si no está de moda, mejor.

(MR): ¿Estuvo de moda alguna vez? En serio, no pienso dedicar un minuto en pensar si estuvo o no de moda. Cuando GravelRoad comenzó a tocar música, apestábamos. Sonábamos horrible. Pero oíamos algo, sentíamos algo. Necesitábamos hacer este tipo de música. Al final llegamos adonde queríamos llegar. Creo que la música blues, como cualquier tipo de música de desesperación, seguirá siendo viable y no moda. Siempre habrá desesperación en el mundo y por ello la música que emite una luz en el sufrimiento será el alivio exterior. Dejemos la moda para la música pop.

Hubo una épica del rock’n’roll que dijo que cuando escuchabas una vieja banda sentías que te estabas enfrentando a la verdad, que no te engañaban. ¿Crees que sigue funcionando hoy en día? ¿Esperas que el público os vea como alguien real?

(MR): Somos una banda peculiar en esto, aunque siendo generosos y amables, en realidad tocamos música con carácter marginal para una audiencia. Confío en que hacer algo único y de calidad ayudará a llegar a más gente. Sobre como ellos nos ven, está sesgado por la subjetividad. Esto siempre será así. La subjetividad viene en forma de ideas preconcebidas, de la publicidad y de los artistas que se presentan ante nosotros. Agradecemos que cualquier oyente vea en nosotros la ‘’verdad’’. Sin embargo, a pesar de nuestros esfuerzos para dar lo que creemos que es la ‘’verdad’’, cada individuo debe encontrar la suya. Si servimos como medio, excelente. Hay otras maneras de encontrar la ‘’verdad’’ para las personas que tengan intención de encontrar alguna.

La música popular tiene algo que ver con contar los deseos, preocupaciones, aspiraciones y creencias de la gente corriente. Pero esta clase de visión está desapareciendo. Supongo que es algo muy negativo.

(MR): Si una persona no está dispuesta a mirar el sufrimiento, la desesperación, las cosas negativas, entonces está viviendo en un mundo pequeño, aislado, y no es realista. Dicho esto, no todos pueden manejar la enormidad de la amplia gama de sufrimientos que hay en el mundo. Hay una gran cantidad de atrocidades  —ya sea provocadas por los gobiernos, corporaciones, militares o simplemente la de un individuo a otro— y no podemos pasar todo el tiempo abrumado por la desesperación que existe en el mundo. Por otro lado, sabemos que hay que tener cuidado en no hacer la vista gorda… no sea que te encuentres atrapado por la angustia y la ignorancia sin las herramientas necesarias para administrar mejor ese sufrimiento y, al mismo tiempo, que lo puedas hacer con la elegancia y la dignidad que la vida te permita.

En las letras de muchas bandas de hoy en día hay referencias al pasado, sobre como eran los tiempos entonces y como lo son ahora. Y parece, para estas bandas, que ahora son peor. Incluso para la música, el pasado también fue mejor. ¿Compartes esta visión?

(SZ): No del todo. ¿No estamos repitiendo el pasado de todos modos, sólo vestido con el aquí y el ahora? Socialmente, las sociedades siguen lidiando con los mismos problemas que las generaciones pasadas han tenido, y es probable que las futuras generaciones también los tendrán que afrontar. La diferencia es que ahora tenemos mejor tecnología para hacerlo. El pasado es a menudo visto románticamente como un tiempo ‘’más simple’’, una época cuando las cosas eran ‘’más fáciles’’ para las personas. Bueno, quizá no para la gente que vivió en aquellos tiempos, que también tuvo que lidiar con los mismos problemas. La gente en el futuro probablemente cantarán canciones sobre lo que fácil que fue vivir en el año 2010 y lo terrible que es la vida en el 2030. Apuesto a que también usarán ropa divertida hecha para parecer retro.

Hay canciones actuales que me transmiten la sensación de que las cosas han ido mal, que todo se torció en algún momento, que estábamos esperando algo diferente y mejor que lo que en realidad sucedió. Es un sentimiento triste. ¿Cuál es la diferencia entre la tristeza contemporánea y la clásica? ¿Se es ahora más sombrío y antes más trágico?

(MR): Sé que no soy el primero en decir esto, pero todo es lo mismo, sólo los personajes han cambiado. Si nos fijamos en la icónica imagen del bluesman sin un centavo, a solas con su guitarra, la ropa hecha jirones y sin ningún sitio donde recostar su cabeza, son esencialmente las mismas características de la persona de hoy, las que luchan contra el sistema financiero que les está destrozando o contra las normas sociales que le convierten en egoísta, siempre mirándose a sí mismo. Ha sido así desde que el hombre ha grabado sus pensamientos y sentimientos en una forma u otra.

¿De dónde salen tus canciones? ¿Estás inspirado por tu vida diaria, por una melodía o un riff que has oído o encontrado mientras ensayabais?

(SZ): De todo lo anterior. Nuestras canciones vienen de diferentes maneras. Algunas las trae alguien casi finalizada, con letra, partes de guitarra y melodía. Luego las trabajamos como banda. La mayoría de las veces estas canciones cambian un poco, ya que cada uno añade su instrumentación propia para adaptarse a la canción. A menudo la estructura cambia; se añade o se quitan piezas. Me encanta este proceso, donde cada miembro aporta su propia visión. Se trabaja artesanalmente hasta dejarla perfecta.

A menudo solo traen riffs y simplemente los tocamos hasta crear una canción. Yo escribo las letras y las retoco para que se ajusten a la música. A veces al revés, parto de la música y escribo la letra que se adapta a ella. Las letras cuentan una historia en el sentido tradicional, como su moralidad y advertencia. Otras veces, tienen un significado ambiguo. También me gusta sacar a relucir mi vida y mi trabajo, un asistente social en un hospital psiquiátrico. Un trabajo difícil que me permite disponer de gran material para escribir canciones. Se ajusta perfectamente al blues.

Yo, que canto y toco la guitarra, tiendo a escribir la mayor parte de las canciones, pero no siempre. Por ejemplo, Marty escribió la letra de una canción que aparece en nuestro último álbum Shot The Devil, «Taildragger». Me gusta encajar la voz en la música que creamos. Kirby, el bajista, es un gran compositor. Hace poco trajo una canción fantástica, en ella canta y toca la guitarra principal. Marty pasó mucho tiempo escuchando los matices hasta dar con las partes de batería que encajasen con los que Kirby tocaba. Una vez que estaba todo acoplado, añadí la guitarra slide. Esta será una de las mejores canciones de nuestro próximo álbum, que empezaremos a grabarlo este invierno.

¿Os considerarais herederos musicales de alguien? ¿Os reconocéis en algunos músicos que os precedieron?

(SZ) Es más importante ver nuestras influencias musicales. Cada uno tiene sus músicos favoritos y, si bien compartimos algunos, en general son distintos. Cuando nos reunimos, todo lo mezclamos en GravelRoad. Quiero decir, hay música de la que escucho que los otros no tienen nada que ver; pero todo acaba dentro, en la mezcla.

Continuará…

Escrito por Manuel Beteta & Esteban Hernández

NOTA: La entrevista fue realizada en octubre de 2009, cuando sólo tenían publicado su primer álbum, Shot The Devil (Uncle Larry, 2008). En 2011 ayudaron a T-Model Ford a grabar su elepé Taledragger (Alive Records), que fue firmado como T-Model Ford & GravelRoad. En la actualidad, han acabado de editar su tercer disco, PsycheDelta (Knick Knack, 2012).

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