Rutas Inéditas — 20 Septiembre, 2011 at 0:00

To Tulsa And Back: On Tour With J.J.Cale

RUTAS INÉDITAS

En esta sección encontrarás textos no publicados en Ruta 66. Críticas de discos o libros, de conciertos,  artículos o entrevistas atemporales que por un motivo u otro no transitaron por la Ruta 66. Ahora ruedan en estas Rutas Inéditas……..

En 1978, cuando The Band decidió echar el cierre, Martin Scorsese filmó The Last Waltz inaugurando un nuevo estilo de hacer cine, una película a caballo entre un concierto y un documental. Pronto se cumplirán treinta años de aquella colosal obra cuya grandeza radica en que todavía no ha sido desbancada dentro del género. Han sido muchas las películas que se han rodado estos años pero la mayoría se escoran más hacia el lado documental debido a que se gestan tirando de archivos (basta ver la serie Anthology de los Beatles), pero la de Scorsese mantiene un encanto cuya privilegiada posición parece tambalearse con la reciente publicación en Europa del DVD To Tulsa And Back: On Tour With J.J. Cale (Black Hill) del director alemán Jörg Bundschuh (Heidelberg, 1953). Fundador en 1981 de Kick Film Productions, ha producido desde entonces más de cien películas, principalmente para la televisión. Crítico de cine en la revista Süddeutsche Zeitung, es poseedor de un premio Hugo en el Chicago International Film Festival. Pero su pasión secreta es la música. Ya sorprendió en 2001 con John Lee Hooker: That‘s My Story y ahora deslumbra con esta película del genio de Oklahoma realizada con una cierta imagen y semejanza a la de Scorsese.

Rodada al más puro estilo road movie, el equipo de filmación sigue a J.J. Cale a lo largo de seis estados norteamericanos durante la gira del soberbio To Tulsa And Back acompañado por algunos amigos con los que tocaba en los clubes de Tulsa a finales de los 50: Bill Raffensperger (bajo), Rocky Frisco (piano) y Jim Karstein (batería), más su actual esposa Christine Lakeland (guitarra). Entre imágenes de conciertos, J.J. Cale se desnuda ante las cámaras, contándonos desde el autobús de la gira, los camerinos o las habitaciones de los hoteles, su vida, sus recuerdos, sus manías y sus preferencias. A saber qué le habrá contado Jörg Bundschuh para engatusar al hermético músico a desvelar públicamente su biografía, su música y su carrera. ¿Desvelar? Poco más de lo que ya ha contado en estos años en sus contadas entrevistas, pero no deja de ser una buena aproximación al personaje.

Uno de los momentos más entrañables subyace cuando un emocionado J.J. Cale regresa a Tulsa después de 25 años sin pisar su ciudad natal. El okie muestra la humilde casa en la que habitó durante su infancia mientras recuerda la vibrante escena musical de Tulsa en los años 50 y 60 cuando era la Capital del Petróleo, mucho antes de que Houston le usurpase el título, y músicos de diferente pelaje acudían a proveerse de músicos de sesión. George Harrison, Eric Clapton, Bob Seger, Joe Cocker, Peter Frampton, Taj Mahal o Delaney & Bonnie tienen en común que todos ellos tuvieron tulsanos en sus filas.

La impresión, mientras toca versiones acústicas de sus temas en una céntrica plaza de Tulsa con tan sólo el acompañamiento de una guitarra, es que estamos ante una leyenda más grande de lo que la literatura especializada le tilda. Extraordinario compositor y gran guitarrista, su sutileza le permite pasar del blues al country, y de éste al jazz, y ser todos ellos al mismo tiempo. Es el conocido Tulsa Sound, estilo que abandera basado en la denominada técnica del laid-back y que explica en la película: “Quizá sorprenda, pero el mejor ejemplo de música laid-back es Billie Holiday. Billie cantaba siempre fuera de ritmo. Daba igual si el ritmo era rápido o lento, siempre cantaba tras el golpe. Eso me gusta mucho, produce un efecto muy diferente. Son pausas mínimas que no se perciben. Hasta las canciones rápidas las toco un poco fuera de ritmo y a eso lo llamo laid-back. Se me ha etiquetado con ello pero no lo inventé, ya lo hacía Billie Holiday”. Y Eric Clapton añade: “Hace años produje un álbum. Queríamos tocar un tema que pareciera de J.J. Cale. Llevé su álbum Guitar Man al estudio y dije al ingeniero de sonido y al coproductor que escucharan aquello. No pudimos dar con la clave. Ambos intentaron analizar como lo había hecho, pero no lo descubrieron. Por más que lo he intentado nunca he conseguido hacerlo como él”.

A lo largo de noventa minutos de metraje se vislumbra una persona optimista, bromista, divertida, bondadosa, y totalmente diferente a la falsa imagen que hemos amasado sobre él este tiempo. Es el icono de la independencia discográfica, por la que siempre ha abogado, lo cual le ha supuesto una fuerte merma en su carrera. También se aprecia el estatus de artista minoritario en Estados Unidos, confirmado por los escasos dos o tres centenares de personas que acuden a sus conciertos, criterio no compartido en Europa donde se le reverencia como se debe. A J.J. Cale no hay que oírle, hay que escucharle. Durante diez años vivió solo en el desierto, en una caravana, y puso música al silencio y letra a la soledad. “El estilo de J.J. Cale es la mejor técnica que conozco”, cuenta un impresionado Eric Clapton en el documental. “Es como si te susurraran al oído pero al mismo tiempo entiendes perfectamente la letra. Todo está muy claro. Está muy presente, es como si estuviera dentro de mi cabeza. No sé como lo hace, pero lo descubriré”.

Durante estos años transcurridos, muchos de los hippies que siguieron sus canciones hoy día aprietan corbatas camino de empresas multinacionales mientras buscan respuestas envueltos en aire acondicionado, pero J.J. Cale, a sus 67 años, sigue viviendo en una casa en pleno desierto, cerca de San Diego. Con una guitarra en sus manos, sus vaqueros roídos y una camiseta como única vestimenta, no necesita más para vivir. Y encima es feliz. MANUEL BETETA

[NOTA: este texto fue escrito en 2006. En la actualidad Johnny cumplirá 73 años en diciembre. Sigue grabando discos. El último, Roll On, es de 2009. Según han anunciado, J.J. Cale podría visitar España por primera vez el próximo año. El Palexco de La Coruña acogerá en los próximos meses el ciclo Leyendas De La Música. El cartel se está perfilando y pronto anunciarán las fechas definitivas. Los conciertos comenzarán en diciembre, y la idea es celebrar al menos uno al mes hasta junio].

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