Vivos

Tito Ramírez & Los Verdaderos Reales – Kafé Antzokia (Bilbao)

 

Cuando el Diablo te manda hacer algo, hay que hacerlo. Bien sea susurrándote en un cruce de caminos para que saques de tu guitarra un sonido hasta entonces desconocido y adictivo, o bien sea haciendo que bailes y sudes sin parar rodeado de más gente enganchada al desenfreno carnal. Y para esto último Tito Ramírez es el perfecto Maestro de  Ceremonias.  En un Kafé Antzokia que parecía poco poblado al inicio del concierto y que se quedaba pequeño al final, Tito Ramírez (alter ego musical de Pedro Poyatos, pintor, y también antes conocido como Peter Boogie Parker, guitarrista de Los Granadians del Espacio Exterior) se encargó de dirigir los movimientos y deseos más calientes de la sala bilbaína en una noche que olía a fiesta, mambo, sexo en el ambiente y mucha música en los oídos.

Tras una Intro en la que sus siete compinches de “Los Verdaderos Reales” calentaban sus instrumentos, aparecía en escena, tras su antifaz y portando una mini capa (en la que no se me hace complicado imaginarme a Andrés Pajares cantando la mítica “Drácula Ye Ye”) interpretando “Sangre”. Que fluya caliente porque la idea era esa, calentarlo todo al punto de ebullición. Y, obviamente, enviado por el demonio disfrazado de cristiana alma pura, “Para el que no pueda ir a misa el domingo, se la traemos aquí ahora”, proclamaba. Al grito de “¡Lord have Mercy!” dejaba claro que lo suyo es una misión divina al estilo de ya sabemos qué míticos hermanos.

El bailoteo con “Culpable” dio paso a una terna de canciones de perfil más bajo en cuanto a revoluciones (“Power of Love”, “Here to see ma babe” y “Let me go”), pero el concierto estaba enfocado a mover al personal. Y nada mejor que uno de sus temas estrella, el “Mambo Nº666”, con un momento muy intenso entre batería y percusión, canción larga, con todo el personal en modo pachuco, y esa es mucha tela que cortar. Si el público le entrega su alma a Tito, él y los suyos harán lo propio con la suya en “Alma Sicodélica”, y seguida la colosal “Yadda Haddabadoo” para acabar la actuación en una hora casi clavada.

Bueno, no se acababa, el clásico juego de me voy pero vuelvo fijo con un bis no iba a faltar. Tres temas, el más suave “Lluvia púrpura” (torturadita canción de desamor), para pasar a algo más movido con un claro estilo clásico de Rock´n´Roll cincuentero, “Do don´t”: Más corazón roto y retirado dos veces de las tablas por uno de sus compinches, de rodillas y luego envuelto en su capa al más puro estilo James Brown. Luego volvió más encendido para subirse a las alturas para arengar a la masa sudorosa y bailonga para poner fin a la Liturgia, setenta y siete minutos de desenfreno. No son tantos minutos como veces ha de perdonar un cristiano (setenta veces siete) pero fueron suficientes para entregar una parte de nuestra alma al Diablo, al que no sólo le gusta el Rock´n´Roll y seguro que tiene a Tito Ramírez en alta estima.

Texto: Michel Ramone

Fotos: Dena Flows

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Contacto: jorge@ruta66.es
Suscripciones: suscripciones@ruta66.es
Consulta el apartado tienda

Síguenos en Twitter