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De menos a más: Genesis

Genesis, 1974

 

¿Eres más de su etapa prog o de la más pop? ¿Del teatral Peter Gabriel o del más de estar por casa Phil Collins? ¿Prefieres esos fabulosos pasajes instrumentales de los 70 o te quedas con los hits de los 80? Preguntas nada capciosas cuando hablamos de una de las bandas más representativas del mejor rock progresivo de todos los tiempos, pero también de una fábrica de singles de éxito (y no todos necesariamente insustanciales). Y es que durante mucho tiempo (¿demasiado?) se ha querido separar la carrera de este combo británico en dos etapas no ya diferentes, sino antagónicas. Para celebrar el 25 aniversario de su lanzamiento original en octubre de 1999, Warner Music  publica el disco multiplatino de Genesis, “Turn It On Again: The Hits”, disponible en vinilo doble por primera vez.

 

 

La formación clásica (1971-1975) constaba de Peter Gabriel (voz y flauta), Tony Banks (teclados), Mike Rutherford (bajo y guitarra de doce cuerdas), Steve Hackett (guitarras) y Phil Collins (batería y voz), pero no hay que olvidar la gran aportación del guitarrista Anthony Phillips antes de la entrada de Hackett. Ni tampoco esa magnífica etapa intermedia, ya sin Gabriel iniciando una gran carrera en solitario y con Collins ocupando su puesto, pero todavía con Hackett en sus filas (1975-1977). Y sí, cuando el grupo se redujo a trío, empezó ese lento viraje hacia el pop, haciendo hincapié en los singles, pero sin dejar de incluir temas de factura más progresiva.

Para bien o para mal, la caja de música dejó de funcionar tras el último concierto de la banda, el 26 de marzo de 2022, aunque fue una mini gira polémica, ya que un deteriorado Collins era incapaz de tocar la batería (aunque su hijo Nic hizo un meritorio trabajo con las baquetas) y con la voz a medio gas, por decirlo suave. Además, fue un retorno harto descafeinado, con demasiadas canciones muy manidas y sin material nuevo (el último disco del combo fue el desnortado Calling All Stations, de 1997) y sin Hackett ni Gabriel como invitados en ningún concierto. Bueno, esto último conviene aclararlo: Gabriel estaba ultimando su nuevo disco, I/O (ha necesitado dos décadas de nada para acabarlo), mientras que Hackett rehusó la invitación porque estaba de gira tocando… sí, material de Genesis añejo. Y es que para mucha gente, es Hackett quien lleva desde hace tiempo la antorcha del legado clásico, con permiso de la banda clónica The Musical Box, que ha llegado a recrear con una fidelidad impresionante la puesta en escena del magnífico doble álbum The Lamb Lies Down on Broadway, del cual se cumple su 50º aniversario este 2024.

Fuera de la siguiente lista quedan los directos, recopilatorios y box-sets diversos, aunque conviene hincarle el diente a los discos Live (1973), Seconds Out (1977) y Three Sides Live (1982), o a los estuches Archive 1967-1975 y Archive 1976-1992, con multitud de temas en vivo y diversas caras B. Naturalmente, el orden de los discos en estudio que viene a continuación no es un canon fijado en piedra, porque a pesar de la grandeza de las obras genesianas con Gabriel en sus filas, un día te puedes quedar prendado de la belleza de muchos pasajes de Wind & Wuthering, por ejemplo, y casi sientes que es lo mejor que grabaron nunca. Y al día siguiente quizás te levantas con un espíritu pop y te preguntas porqué en las listas de éxitos actuales no suena nada como la cachonda “Counting Out Time” (aunque a Hackett no le guste), “Abacab” o “Tell Me Why”…

 

15- FROM GENESIS TO REVELATION (1969)

Sin duda alguna, uno de los debuts menos afortunados de la Historia de la música rock, siendo amables. En parte, debido a una nefasta producción a cargo de Jonathan King, que casi creyó ver en estos imberbes muchachos de 18 y 19 años a unos nuevos Bee Gees, edulcorando las canciones cosa mala con violines almibarados hasta el empacho. Puede decirse que nada más salir el disco ya sonaba caduco. Y es que estamos hablando del año del Abbey Road de los Beatles, del Let It Bleed de los Stones y de los debuts de King Crimson y Led Zeppelin. Incluso los primeros trabajos de Yes y Van der Graaf Generator de ese mismo año, sin ser grandes discos, tienen mucha más sustancia. Puestos a salvar algo de la quema, ahí están “In the Beginning”, “The Serpent Sun”, “The Conqueror” y el single “A Winter’s Tale” (con un cierto aire a lo Procol Harum, en parte por el acento soul en la voz que comparten Peter Gabriel y Gary Brooker), con la cara B “One-Eyed Hound”. Resta decir que el grupo NUNCA recuperó ninguna de estas canciones en posteriores giras, así que por algo sería…

Por cierto, el batería de los dos primeros singles era Chris Stewart, quien luego escribiría tres recomendables y jocosos libros narrando sus vivencias en Sierra Nevada en Granada. En febrero de 1970 (casi un año después de la salida del disco), Genesis grabarían tres canciones para la BBC, avanzando el sonido más elaborado de su segundo álbum, Trespass: “Shepherd”, “Pacidy” y “Let Us Now Make Love”. Y una curiosidad: el ex Oasis Noel Gallagher se declara muy fan de este trasnochado From Genesis to Revelation. Sin comentarios.

 

14- CALLING ALL STATIONS (1997)

Y solo quedaron dos… Cuando inesperadamente Phil Collins abandonó el barco en 1995, Banks y Rutherford reclutaron al escocés Ray Wilson (otro cantante que optó al puesto fue Francis Dunnery, de It Bites), que había tenido cierto éxito con el grupo indie-grunge Stiltskin (y con un registro vocal cercano a Peter Gabriel). Sin embargo, estamos ante un álbum tocado y hundido, parece más un disco de los ortopédicos Mike + the Mechanics con algunas atmósferas desabridas de Banks. Se echa en falta la voz, las melodías y las baterías de Collins, demostrando haber sido una pieza clave en los Genesis post-Gabriel. Sí, Nick D’Virgilio (ex Spock’s Beard) toca con acierto en un par de temas, pero la mayoría de baterías corren a cargo del insulso Nir Zidkyahu (¿no podían haber cogido a Chester Thompson, batería junto a Phil Collins en las giras de Genesis desde 1977?). Por otro lado, Rutherford está en horas bajas, sus bajos son rutinarios y las guitarras no tienen el gancho de discos como Duke o Abacab. Y mal vamos si lo más destacable de un disco de Genesis son un par de baladas (“Shipwrecked” y “Not One of Us”) o alguna cara B (“Sign Your Life Away” o “Run Out of Time”). Seguramente se hubiera podido evitar el naufragio con la inclusión de otro candidato a cantante, el ya tristemente fallecido David Longdon, que unos años después entraría en Big Big Train, banda con influencias genesianas.

 

13- INVISIBLE TOUCH (1986)

Si tienes a Peter Gabriel en un altar y no soportas a los Genesis de Phil Collins, seguramente tu animadversión llegó a lo más alto por culpa de este disco. El resultado fue descomunal, 15 millones de copias vendidas y cinco singles que sonaban en todas partes. Y es que el tío Philito se había convertido en una especie de Rey Midas del Pop, alternando su carrera en solitario (además de incontables colaboraciones) con el combo genesiano, acumulando éxitos hasta lo indecible. Pero vamos, Invisible Touch no ha aguantado nada bien el paso del tiempo: los sonidos de teclados son demasiado fríos, y las baterías electrónicas machacan los tímpanos hasta gritar basta. Una producción más orgánica le habría hecho ganar puntos, porque hay algunos momentos melódicos logrados, caso de la canción que da título al álbum o “Throwing It All Away”. También tienen algo de gancho “Tonight, Tonight, Tonight”, “Domino” (ambas con desarrollos quizás demasiado largos…) o la instrumental “The Brazilian”, aunque no están a la altura (ni de lejos) de tantos momentos mágicos de la banda (con y sin Gabriel). ¿Lo mejor? La tensa “Feeding the Fire” (gran interpretación de Collins, con ecos de “Mama”) y la instrumental “Do the Neurotic”. Pero, ay, no están en el disco original, solo aparecieron como caras B de singles…

 

12-  …AND THEN THERE WERE THREE… (1978)

¿Fallan los arreglos? ¿La producción? ¿O básicamente las composiciones? Un poco de todo, pero es que además se nota mucho la ausencia de Steve Hackett. Sí, Tony Banks quizás fuese un compositor más sólido y prolífico, pero Hackett aportaba un gran contrapunto con esa actitud de “menos es más”. Y aquí Rutherford, muy hábil con el bajo y la guitarra de 12 cuerdas, decidió suplir a Hackett con la eléctrica, pero no era lo mismo. Hay temas que no parecen tener una dirección definida, como “Down and Out”, “Ballad of Big”, “Snowbound” (mediocre balada de Rutherford) o “Say It’s Alright Joe”. Otros, de raigambre más progresiva, son más interesantes (“Burning Rope”, “Deep on the Motherlode” y “The Lady Lies”), aunque palidecen en comparación no ya con su etapa con Gabriel, sino con los dos discos previos con Collins como cantante (A Trick of the Tail y Wind & Wuthering). Pero curiosamente, más allá de los temas con ecos progresivos a medio gas o las baladas (no está mal “Undertow”, de Banks), el grupo empieza a tantear terrenos pop con buenos resultados. Es el caso de “Scenes From a Night’s Dream” (inspirada en los estupendos cómics de Little Nemo, de Winsor McCay), el single “Follow You Follow Me” y “The Day the Light Went Out”, cara B del single “Many too Many”. Pero aunque digan que las comparaciones son odiosas, mucho más recomendables son los tres discos que sacaron sus ex compañeros de Genesis ese mismo año: Wise After the Event (de Phillips), el segundo de Gabriel (no tiene título), y Please Don’t Touch! (de Hackett), que contenía algunas ideas no utilizadas en el majestuoso Wind & Wuthering.

 

11- GENESIS (1983)

También rebautizado como Mama, debido a la canción inicial, es el disco que marca realmente un antes y un después en la carrera del grupo, ya que ni más ni menos cinco de los nueve temas fueron singles de éxito. Y a pesar de un abuso de la batería electrónica a lo largo del disco y de las algo sencillas “That’s All” (aunque con una guitarra jazzy de Rutherford muy interesante) o “Illegal Alien”, no quita que el disco tenga momentos muy logrados, como la ya citada “Mama”. La histérica risa de Collins está inspirada en “The Message”, de los hip-hoperos Grandmaster Flash & the Furious Five, y tiene una atmósfera reminiscente de la fabulosa “In the Air Tonight”, el gran éxito de Collins en solitario. Y para contentar a los fans de la vieja guardia progresiva, aquí estaba “Home by the Sea”, con una segunda parte instrumental llena de nervio. También destacan “Silver Rainbow” y las baladas “Taking It All Too Hard” e “It’s Gonna Get Better”, una de esas tonadas que sienta bien escuchar si necesitas subir el ánimo.

 

10- WE CAN’T DANCE (1991)

Aunque es un disco repudiado por quienes nunca toleraron a Collins como cabeza visible de la banda, estamos ante un trabajo mucho más orgánico que sus predecesores, Genesis e Invisible Touch: aquí dejaron de lado las farragosas baterías electrónicas, incluso los sonidos de teclados son más cálidos. Cierto, hay canciones de relleno (el disco dura 71 minutos…), caso de las insulsas “Never a Time”, “Hold on my Heart” y “Since I Lost You”, pero We Can’t Dance está trufado de buenos temas, ya desde el inicial “No Son of Mine” y acabando con el muy progresivo “Fading Lights”, pasando por “Driving the Last Spike” o “Living Forever”. Con “Jesus He Knows Me” satirizaron muy bien el mundillo de los telepredicadores (véase el clip), y treinta años después los gótico-metaleros Ghost la han versionado, demostrando su vigencia. Una de las mejores canciones de esas sesiones fue relegada a la cara B del single “I Can’t Dance”. Se trata de la magnífica “On the Shoreline”, una de las preferidas de Tony Banks. Si Genesis se hubieran separado tras la gira de presentación de este disco, hubiera sido un final más que digno.

 

9- A TRICK OF THE TAIL (1976)

 

Después de las tensiones durante la grabación del disco anterior, The Lamb Lies Down on Broadway, y la escapada de Gabriel tras la extenuante gira, Collins se hizo cargo de la voz principal (además de seguir tocando estupendamente la batería). En general el disco tiene melodías mucho más luminosas y accesibles, (seguramente como reacción a la oscuridad de The Lamb…), algo patente en la sencilla “A Trick of the Tail” y en las meritorias “Entangled”, “Mad Man Moon” (con un piano soberbio) y “Ripples”. Y también están las dinámicas “Dance on a Volcano”, “Squonk” y el instrumental “Los Endos” (con acento jazzístico cortesía de Collins, que iniciaba una carrera en paralelo con el combo de jazz-rock Brand X). La aparentemente tontorrona “Robbery, Assault & Battery” tiene una base muy trabajada y un intrincado solo de teclados que encaja como un guante. Banks dijo sobre el disco: “Me encantó hacer Trick of the Tail y presentarlo de gira. Me di cuenta de que no teníamos porqué estar discutiendo todo el tiempo”. Claro, Antonio, qué vas a decir, si tú eres el único que aparece como autor o co-autor de todos los temas…

 

8- DUKE (1980)

Tras un disco a medio gas como era And then There Were Three, en Duke encontraron su camino a seguir como trío, mezclando viejas esencias progresivas de gran calado (“Duke’s Travels – Duke’s Ends”) con momentos más comerciales, caso de la exitosa “Turn it On Again” (atípico single con diversos cambios de ritmo impropios del pop) o “Misunderstanding”. El disco empieza con la dinámica “Behind the Lines” (tremenda base rítmica), de la que Collins haría un año después una estupenda versión funky para su primer (y mejor) disco en solitario, Face Value. Y enlaza con “Duchess”, que empieza con una caja de ritmos, el nuevo juguete de los años 80 (Peter Gabriel también la utilizó en esa misma época para componer canciones de su tercer álbum). El disco inicialmente iba a tener una suite basada en un solitario personaje de nombre Albert, pero se descartó para evitar comparaciones con “Supper’s Ready” (la suite se acabó desglosando en varios temas repartidos en el álbum). De hecho, varias letras del disco tienen conexión con la crisis matrimonial que tenía Collins entonces. Una de las mejores piezas del álbum es “Heathaze”, otra de esas perlas escondidas (compuesta por Banks), que retoma esa melancolía de Wind & Wuthering. En las mismas sesiones, aunque no incluidas en el disco, grabaron la normalita “Open Door” y otra pequeña joya: “Evidence of Autumn”.

 

7- ABACAB (1981)

¿Un disco de Genesis con la sección de vientos de Earth, Wind & Fire? ¡Sacrilegio, a la hoguera con ellos! Pero no: eran conscientes de que sin Gabriel ni Hackett no podían volver a facturar temas como “Supper’s Ready” o “Cinema Show”, así que tenían que buscar nuevos sonidos, y más teniendo en cuenta que estaban en los 80… Sí, Abacab contiene la tontaina “Who Dunnit”, pero el resto del disco sigue sonando la mar de bien y con una producción fresca: “No Reply At All” (estupendo bajo de Rutherford), “Me and Sarah Jane” (perfecta fusión de pop, prog… ¡y ska!), “Dodo”/”Lurker” (la más prog del lote), “Man on the Corner” (buena balada de Collins, que conecta con su primer disco en solitario, Face Value) o “Another Record” (qué batería tan creativa). Y la canción que da título al disco es de ésas que te carga las pilas al instante (algo parecido pasa con “Spirit of the Radio”, de Rush, por ejemplo), con una guitarra eléctrica fabulosa a cargo de Rutherford (y en directo la versión alargada aún ganaba más). La incontinencia creativa del trío se plasmó en cinco canciones extra: las mediocres “Naminanu” y “Submarine” y el estupendo EP con la pegadiza “Paperlate”, “You Might Recall” y “Me and Virgil”.

 

6- TRESPASS (1970)

Uno de los discos más olvidados de la banda y, sin embargo, el que sentó las bases de las esencias genesianas. En buena medida fue gracias a los hallazgos sonoros de las guitarras acústicas de doce cuerdas a cargo de Anthony Phillips y Mike Rutherford, ofreciendo pasajes pastorales (caso de “Stagnation” o “Dusk”) mucho más trabajados que los de su penoso álbum de debut. Además, Peter Gabriel dio un salto adelante con letras más interesantes y melodías más trabajadas (“Looking for Someone”), mientras que Tony Banks aportaba su personal toque melancólico con el piano (“Visions of Angels”). Sin embargo, también eran capaces de momentos enérgicos, como la proto-heavy “The Knife”, con un afilado solo de guitarra. El nuevo batería, John Mayhew, también se adaptó bien a este salto de gigante que supuso el segundo disco del grupo. Pero poco después, Mayhew y Phillips abandonaban la nave para dar paso a dos fichajes trascendentales para la evolución del sonido de la banda: Phil Collins y Steve Hackett. Por cierto, vale la pena explorar la carrera de Phillips en solitario, con discos tan recomendables como A Geese & the Ghost (una pequeña joya), Sides, Slow Dance o algunos volúmenes de la serie Private Parts & Pieces.

 

5- NURSERY CRYME (1971)

Con la entrada de Collins y Hackett, la alquimia sonora de Genesis quedó más que patente. Abrían con la inquietante y superlativa “The Musical Box” (compuesta a partir de un boceto ya dibujado a medias entre el fugado Phillips y Rutherford), una de las piezas clave de su carrera y que sirvió para que Gabriel empezara a recrear algunos personajes en vivo con una teatralidad muy sugerente. También han quedado para la posteridad las elaboradas “The Return of the Giant Hogweed” y “The Fountain of Salmacis”, pero el disco contiene dos de esas perlas ocultas que brillan tanto o más que las dos piezas anteriormente citadas: la divertida “Harold the Barrel” y “Seven Stones” (compuesta por Banks y Hackett), con un estupendo uso del melotrón (que se lo acababan de comprar a King Crimson). Mención especial para la macabra portada, muy alejada de los actuales estándares de lo políticamente correcto. Pero si hay algo que caracterizó el final de los años 60 y buena parte de los 70 fue la tremenda libertad creativa, tanto a nivel musical como en el diseño de las carpetas.

 

4- SELLING ENGLAND BY THE POUND (1973)

Otra obra con una creatividad a raudales. Solo dos piezas no están a la altura del resto del disco. Por un lado, la anodina “More Fool Me” (cantada curiosamente por Collins y no por Gabriel). El grupo demostraría con los años ser capaz de facturar baladas mucho más atractivas. Por otro lado, el primer single que les dio algo de éxito, la un tanto sobrevalorada “I Know What I Like (In Your Wardrobe)”. Pero el resto del álbum es mayúsculo, ya desde la inicial “Dancing with the Moonlit Knight”, con una batería de Collins increíble (había estado escuchando bandas de jazz rock como la Mahavishnu Orchestra). Por no hablar de las celebradas “Firth of Fifth” (magnífica intro de piano de Banks) y “The Cinema Show”, dos joyas del catálogo genesiano y con un trabajo estupendo del grupo al completo, además de la divertida “The Battle of Epping Forest”, con una melodía y letra de Gabriel sumamente originales. Hackett demostró con su solo en “Firth of Fifth” que su personal estilo iba por cauces muy diferentes de las influencias blues de otros guitarristas de su generación (Page, Clapton, Beck o Gilmour), mostrando además un sentimiento melódico exquisito. A destacar también esa perla instrumental escondida, “After the Ordeal”.

 

3- WIND & WUTHERING (1976)

Ya desde el principio, el grupo recupera lo mejor de Selling… pero con una elegancia y una atención al detalle impresionantes. Tanto es así, que resulta difícil encontrar bandas de los últimos 20 o 30 años que hayan facturado maravillas como “Eleventh Earl of Mar”, “One for the Vine” o “Blood on the Rooftops” (se me ocurre Big Big Train con su fabuloso doble English Electric, pero no muchas más). ¿Se nota la ausencia de Gabriel? Pues aunque parezca mentira, no. El cuarteto formado por Banks, Rutherford, Hackett y Collins demuestra un buen hacer insolente, cada uno con sus respectivos instrumentos ofrece una gran finura. Con “Your own Special Way” avanzan el sonido de  futuras baladas más sencillas del grupo, pero encaja muy bien en el disco. “Wot Gorilla?” sigue la senda jazz-rockera de “Los Endos”. Por otra parte, la mini suite formada por “Unquiet Slumbers for the Sleepers…”, “…In that Quiet Earth” y “Afterglow” es formidable. Y aunque haya gente que critique “All in a Mouse’s Night”, se trata de otra muestra de esa vena jocosa del grupo que viene ya desde “Harold the Barrel” y sigue con “Get ‘em out by Friday”, “The Battle of Epping Forest” y “Counting Out Time”. Y con una parte final de guitarra de Mr. Hackett mayúscula. El caldero de ideas del grupo seguía tan en ebullición que aún les sobraron tres temas, publicados después en un EP: “Match of the Day” (de buena factura pop), “Pigeons” (algo insípida) y la más progresiva del lote, “Inside & Out”, que podría haber entrado en Wind & Wuthering sin problemas.

2- FOXTROT (1972)

Con Hackett y Collins plenamente integrados, el grupo dio en la diana con su cuarto trabajo. Se abre con la impresionante “Watcher of the Skies”, con una introducción soberbia a cargo de Banks demostrando las posibilidades sinfónicas de ese mágico instrumento llamado melotrón. Le sigue una de esas baladas del grupo que suelen pasar desapercibidas, la estupenda “Time Table”, y luego otro de esos temas jocosos que van apareciendo en diversos discos del grupo, “Get ‘Em Out by Friday”. La primera mitad del álbum se cierra con la fabulosa “Can-Utility and the Coast Liners”, uno de los cinco o seis mejores temas de la banda para el abajo firmante, y otro gran ejemplo de un uso exquisito del melotrón. ¿Más? Pues una pequeña pausa con “Horizons” (una  maravilla de Hackett con la guitarra clásica y ecos de Bach), que da paso a la que para mucha gente es la pieza capital del grupo y una de las mejores suites del la historia del rock progresivo, “Supper’s Ready”, un prodigio de 23 minutos con sus diversas partes bien desarrolladas y enlazadas: desde ese inicio con tres guitarras acústicas de doce cuerdas hasta el épico final, pasando por “Willow’s Farm”, con aires similares a la circense “For the Benefit of Mr Kite”, de los Beatles. Una pieza sobrante de las sesiones sería reutilizada por Hackett para Voyage of the Acolyte (su primer y muy recomendable disco en solitario tres años después): “Shadow of the Hierophant”.

 

1- THE LAMB LIES DOWN ON BROADWAY (1974)

La joya de la corona genesiana, y también el trabajo más ambicioso de toda la carrera del grupo: un doble álbum conceptual con una rocambolesca historia sobre el portorriqueño Rael en un viaje onírico e iniciático por el metro de Nueva York. A día de hoy continúan los debates sobre el significado de las letras y la historia con tintes freudianos. De hecho, el propio Peter Gabriel nunca ha querido profundizar en todo ello en las entrevistas, aunque se sabe que hubo un intento de guion junto al iconoclasta Alejandro Jodorowsky, cuya bizarra película El Topo fue motivo de inspiración para las letras de The Lamb… Musicalmente, el grupo se adentra en pasajes más oscuros, es un disco que no se parece a ningún otro de su dicografía. Y es que temas como el que da título al disco, “Back in N.Y.C.”, “In the Cage” o “it” sonaban más duros, relegando los momentos pastorales marca de la casa a pocas canciones (aunque de gran calado, como “Cuckoo Cocoon”, “Hairless Heart”, “Anyway” o la portentosa “The Lamia”). Hay unos cuantos discos conceptuales muy recomendables, pero si nos hemos de poner selectivos, The Lamb Lies Down on Broadway estaría entre los cinco o seis mejores de todos los tiempos, junto a Tommy y Quadrophenia de The Who o The Wall de Pink Floyd. Tras la espectacular gira de The Lamb… (con una presentación sumamente creativa), Gabriel se marchó del grupo, empezando una muy recomendable carrera en solitario y con un sonido propio. Pero su discografía comentada la dejamos para otra ocasión…

Texto: Jordi Planas

3 Comments

  1. Ramón Peñalver

    Aunque discrepo con la posición de A Trick of the Tail, que yo hubiera puesto en el lugar de Wind and Wuthering, me parece una lista muy interesante. Soy más fan de los Genesis de Peter Gabriel, pero me gustan todas sus épocas en mayor o menor medida (salvo el horrible último álbum). Muy interesantes las reseñas, porque Genesis no es un grupo del que se hable demasiado en el Ruta, y es un consuelo saber que no soy el único incondicional de la revista al que le gusta este maravilloso grupo. Espero ansioso el «De menos a más» de Peter Gabriel. Enhorabuena por el artículo.

  2. Nada de acuerdo con el comentario sobre From Genesis to Revelarion». En mi opinión una obra maestra que vislumbraba lo que vendría después.

  3. Muy subjetivo este ranking.

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