Encuentros

The Diesel Dogs, «no hay relleno en el nuevo disco»

 

Tras ocho años de silencio discográfico, los madrileños regresan con nuevo álbum, “The Shipwreck”, que viene determinado por la madurez, la reflexión y la pasión por la música, concretamente por estilos como el rock and roll clásico, punk rock, glam o sonidos más añejos alimentados con  slide guitars o un pedal steel.

 

Han pasado unos años desde vuestro anterior trabajo. En medio ha quedado una pandemia, algún cambio de formación… ¿pero hay algún otro motivo que os haya impedido publicar disco antes?

Pues se dieron varios factores. Por una parte que la vida impone sus propias reglas, con asuntos familiares, niños, etc. Posiblemente también nos habíamos quedado temporalmente sin demasiado que decir desde el punto de vista artístico y, a la vez, se produce un claro desgaste dentro de la formación anterior. Luego llega la pandemia y a posteriori la nueva formación de los Dogs, catalizador clave a la hora de encontrar inspiración para crear “The Shipwreck”

Hablando del paso del tiempo, este elemento se convierte en hilo conductor de gran parte de las  canciones del álbum.

Es algo que siempre nos ha interesado y en este disco es un tema importante. Como afecta esto a nuestra perspectiva personal al mirar tanto hacia detrás como hacia delante, como también nos hace reflexionar sobre lo que hemos conseguido y lo que no. Lo que es, lo que pudo ser o a donde nos podemos dirigir en el futuro.

La banda ya está más cerca de los cuarenta que de los treinta, ¿la vida se ve diferente ahora que hace unos lustros?¿Qué ha cambiado?

Sin duda nuestra mirada es diferente, pero también hay una cierta idealización de la juventud, de un tiempo más salvaje pero que seguramente glorificamos en exceso. Esto es algo que tratamos claramente en temas como «When We Were Young», donde nos dejamos llevar voluntariamente por la nostalgia para contar una historia que quizás no fue exactamente así, pero en la que tratamos que la realidad no se interponga en el relato que todos construimos sobre aquellos años.

También aprovecháis para tratar las decepciones que afronta vuestra generación.

Otro tema clave en el álbum, de hecho a ello se refiere el título del disco, el naufragio. Es el momento de hacer balance, ahora que a nivel personal tu vida ya tiene escrito un capítulo importante de la misma, de valorar lo que tenemos y también ser honestos con lo que no pudimos lograr. También mirar a las decepciones políticas de una generación que parecía que realmente podía cambiar las cosas y que finalmente ha naufragado en los mismos errores de siempre. La historia, como decía Marx, repitiéndose dos veces, primero como tragedia y después como farsa. Sin embargo creo que el disco es finalmente optimista, ya que sus protagonistas encuentran refugio a todas estás decepciones en los brazos del arte, y en nuestro caso del rock‘n’roll.

Musicalmente seguís apostando por el rock and roll y el punk rock más carnoso, como The Clash, Backyard Babies, o el glam rock onda Bowie o New York Dolls.

El punk rock sigue siendo el lugar de donde venimos y siempre hay una buena dosis de ello en nuestros discos, pero adoramos el rock‘n’roll en la mayoría de sus vertientes y de ahí que cada vez se vean más cosas nuevas como por ejemplo toques de rock clásico a la Thin Lizzy o The Cult (“Hold on” o “The flight”), incluso en la onda Drive By Truckers, Heartbreakers de Tom Petty, con slide guitars o un pedal steel («The Year John Ford Saved my Life» o «Safe in the arms of rock ‘n’ roll», que cuenta con la colaboración de Nat Simons. Este disco se construye más desde un punto de vista de “escritor de canciones” con el foco en la composición de un Paul Westerberg o de Jason Isbell.

En trabajos anterior apostabais por la autoedición pero en esta ocasión Ghost Highway Recordings publica las nuevas canciones.

Si, de hecho es ya el tercer trabajo que publicamos con Ghost Highway Recordings después de habernos autoeditado previamente y no podemos estar más contentos de pertenecer al sello. Marco siempre ha creído en la banda y nos ha apoyado de manera incondicional. Además de haber otras bandas increíbles en el sello, se trata de un refugio de independencia, buen gusto, y amor por el rock’n’roll. Nos sentimos muy afortunados de formar parte de algo tan real y ajeno a todo lo que envuelve al resto del “negocio” musical.

En el disco existen temas que enganchan con mucha facilidad y que son potenciales singles como «When We Were Young» o «1929».

Hemos incidido más que nunca en componer buenas canciones, que puedan funcionar incluso con una guitarra acústica y voz, a partir de ahí ir construyendo, pero que los cimientos sean siempre una buena canción, y creo que es honestamente nuestra mejor colección de temas hasta la fecha. No hay relleno en este disco. Por otra parte siempre hemos creído en el poder de un buen estribillo, y aquí lo volvemos a demostrar en varias ocasiones.

Este último tema atesora mucha historia en su interior, comentarnos de qué habla la letra.

«1929» habla de nuevo de las veces en las que, como decía John Ford, la vida nos ha decepcionado, tanto desde un punto de vista personal, como político. Se trata del crack personal de cada uno, de los momentos de derrota que todos vivimos, o de los momentos en los que sientes un claro rechazo a tu generación y a lo que (no) ha conseguido. Sin embargo, acaba en un tono más luminoso, ya que al final todo va a salir bien y el rock ‘n’ roll nos salvará la vida una vez más.

Además es un disco de corta duración que deja con ganas de más, muy en la onda de las producciones discográficas de la década de los 60 y 70.

Esto es algo que tuvimos claro desde el principio, queríamos hacer un disco conciso y directo, muy en la onda de discos que adoramos como Raw Power, Damn the torpedoes o el Killer del Alice Cooper Group. La idea era hacer un disco que se disfrutara desde el primer momento y que al acabar te den ganas de volverlo a poner.

Con un guiño en la portada a Minor Threat.

Sin duda. Se trata de un guiño consciente y de continuar una especie de corriente o tradición dentro del rock ‘n’ roll que se da también en portadas de discos que adoramos como el …And out come the wolves de Rancid, Nobody’s darlings de Lucero, o incluso también en Gold de Ryan Adams. Creo que enlaza muy bien con el título y el espíritu del álbum, de una derrota inicial pero también de cierto glamour decadente y de todo lo cool que hay en el rock ‘n’ roll.

Justo cuando se publicaba el disco se producía el cierre de diferentes salas madrileñas como Rock Palace, Trashcan Music Club o Sidecar en Barcelona. Para una formación eminentemente de salas como vosotros qué significan estos cierres.

Pues son todas ellas salas en las que hemos tocado regularmente y desde luego el que los cierres se hayan producido de manera tan concentrada en el tiempo, ha producido un cierto seísmo en la escena. Puede ser el final de una época, de algo que sobrevivía desde finales de los 90 o los 00’s, y que llega a su fin. Pero aunque haya cosas que acaben, nuevas iniciativas van a surgir, seguramente en formas distintas a las que hemos visto hasta ahora, pero el arte, la creación independiente y lo alternativo siempre se abren camino. Una vez más hay que mandar un mensaje optimista: sobreviviremos en estas ciudades tan hostiles y frente a todos. Lo hemos hecho antes y lo volveremos a hacer.

 

Texto: Rafa García-Moreno

 

 

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