Encuentros

James & The Giants, «los trabajos solistas salen por la necesidad»

 

James Toth al frente de One Eleven Heavy en su pasada visita a Barcelona en 2023. (Foto: Alberto Belmonte)

El año pasado disfrutamos como gorrinos de Poolside, el álbum de One Eleven Heavy, una de las bandas más accesibles de la escena Cosmic Dead/ Jam Band/ Sicodelia general. En junio nos vuelven a visitar y traerán nuevo álbum bajo el brazo. Pero mientras tanto, James Toth, el co lider americano de la banda, siendo el otro el inglés Nick Mitchell Maiato, vuelve con su enésima obra solista: James & The Giants, «Hall of Mirrors» (Kill Rock Stars Records, disco que podréis ver reseñado en la edición en papel de marzo de esta Ruta). ¿Enésimo? Lean la entrevista y lo entenderán.

 

¿Cuáles son las diferencias básica entre ser un artista solista y un músico en una banda como One Eleven Heavy?

A veces no sé a dónde pertenece una canción hasta que está escrita. Obviamente, canciones que requieren más de lo que yo podría aportar como individuo están destinadas al trabajo colectivo, pero esa no es una consideración que llegue durante el proceso de creación. Cuando siento que puedo llevar a cabo un trabajo por mí mismo, o siento que no necesito ayuda para arreglar o producir una canción, nominalmente se convierte en un trabajo solista. Otras veces siento que algo se puede beneficiar del trabajo grupal y entonces lo presento a la banda.

Puntos en contra y a favor de trabajar con una banda o en solitario.

Es crucial cuestionarte constantemente tus instintos y decisiones como compositor de canciones. Para lograr esto hay que estar abierto a las opiniones de las personas cuyos oídos y gustos son de tu agrado. Esto te previene de confiar en viejos trucos que han quedado obsoletos. Además, es más divertido trabajar con colaboradores. Nick (mi compañero en One Eleven Heavy) y yo trabajamos muy bien en equipo. En algunas cosas estamos en la misma onda y en otras no podemos ser más diferentes el uno del otro. Esto lo convierte en una buena dinámica. Creo que nos inspiramos el uno al otro a componer mejor. Sé que él me inspira.

Los trabajos solistas suelen salir por la necesidad; cuando tu colaborador vive a cientos de millas, o bien trabajas solo o no lo haces. Yo siempre estoy componiendo o trabajando en ideas, así que necesito una salida. Disfruto, además, la privacidad y la monomaníaca obsesión que contrae un álbum solista. También es bueno el hecho de no trabajar con plazos y compromisos. Creo, en general, que es bueno para equilibrar la balanza.

Foto: Leah Toth

Entrevisté a Nick Mitchell, tu compañero en One Eleven Heavy, hace unos meses, pero no pude hablar contigo. Así que ponnos al día de tu carrera, de dónde vienes musicalmente y cómo te has desarrollado artísticamente. Sé que tienes un puñado de discos bajo el apelativo de Wooden Wand.

Es una historia muy larga. Para hacerla corta e interesante, crecí en Staten Island, ¡el hogar de Wu-Tang Clan!, y me aferré a la música metal siendo muy joven. Mi primo tocaba una banda de metal bastante popular y varios de los miembros de mi familia estaban metidos en la música, así que eso fue una influencia, ya que me mostró que era posible hacer de este un estilo de vida. Cuando cumplí los diez años tuve claro que iba a dedicarme a la música. Desde entonces ha sido cuestión de mejorar en cada disco. Es importante para mí crear una colección de trabajos que puedan sobrevivirme.

Como Wooden Wand has publicado un puñado de discos, cerca de una veintena. ¿Cuáles son los más representativos del James Toth que quieres mostrar al mundo?

El álbum final que hice bajo el nombre de Wooden Wand, Clipper Ship (2017), es, de muchas maneras, la culminación de todos los trabajos que le preceden. Estoy orgulloso de ese disco. A Blood Oaths Of The New Blues (2013), que tomó vida en el estudio de grabación, le tengo un cariño especial, ya que muestra un puñado de influencias que van más allá de las obvias.

¿De Dónde procede lo de Wooden Wand y por qué has decidido publicar el nuevo trabajo como James & The Giants?

Cuando decides el nombre de un proyecto no piensas que décadas más tarde estarás hablando de ello. Si lo hubiera hecho posiblemente lo hubiera tenido en consideración. El nombre de Wooden Wand no tiene un especial significado; me gustaba su aliterada calidad y cómo sonaba. Decidí dejar de usar el nombre de Wooden Wand en 2018 porque el apodo sonaba a algo lejano y cargaba con mucho bagaje a sus espaldas. Desde la perspectiva de marketing y ventas fue una idea terrible, pero puedo ser muy obstinado.

Tu nueva obra es honesta y muy bien construida. Es un disco que hay que saborear con el tiempo.

Gracias. Mi amigo Jarvis Taveniere debe llevarse el crédito que merece por cómo suena el disco, así como por la selección de canciones. Somos amigos desde hace 20 años (fue músico de Wooden Wand en los principios), así que está familiarizado con mis canciones. Me propuso que trajera a la vida algunas viejas canciones que solo eran demos y algunas de las canciones son lo suficientemente mayores para poder votar en las elecciones. Así que hicimos una lista de canciones y nos pusimos manos a la obra. Jarvis y yo hablábamos de música que no tenía relación con lo que iba plasmándose en el álbum, que es lo que suele suceder en la mayoría de los casos. Recuerdo muchas conversaciones sobre el material country de Arthur Russell y las producciones de Lee Hazelwood para LHI, su sello. Pero ya te he comentado que una cosa son las ideas y otra el resultado final.

 

Texto: Sergio Martos

 

 

 

 

 

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