Encuentros

The Deathlines, «esta canción es buena» (nuevo video y dos fechas este fin de semana)

En mayo del pasado año The Deathlines publicaban su álbum de debut que nos voló la cabeza. Recuperamos la entrevista que les publicamos en la versión papel porque es importante mantener la llama viva, y más en una semana en la que presentan nuevo video  de un temazo como «Fences on the Sea» y tienen dos fechas para poder disfrutarles en su esencia:
12/01 La Ley Seca · Zaragoza
13/01 Sala Sidecar · Barcelona + John Dealer & The Coconuts

 Este proyecto rockero surgió en Barcelona por iniciativa de cuatro músicos de amplio bagaje a los que siempre les ha interesado seguir creando y mirando hacia delante. De hecho el origen de su nombre ya hace referencia al paso del tiempo y a sus imparables ganas de tocar. «Surge de una broma. Haber cumplido los cuarenta y seguir montando bandas de rock como hacíamos a los quince años y pensar que no ha pasado el tiempo. Forzamos el concepto a ‘deathline’, que son, literalmente, las líneas planas que se dibujan en los monitores de hospital cuando un paciente fallece». Sus currículos ya eran extensos a la hora de juntarse en el local hace algo más de tres años. «Todos venimos de haber tocado en otros proyectos desde muy jóvenes. Con The Deathlines nos encontramos en un momento de pausa o sin proyectos originales en activo. Ya nos conocíamos todos de Barcelona, incluso algunos habíamos compartido escenario anteriormente. Así que decidimos juntarnos y aunar fuerzas para un nuevo proyecto en común. Gus había tocado en Psychodrive, Alex en Sounds of Death Valley, Kim en Taquikardic Sinners y Mario en Playa Angel, por poner algunos ejemplos».

Después de escuchar repetidas veces —y de manera casi obsesiva— el debut en cuestión, les pregunto sobre sus grupos favoritos, sus influencias, que me parecen variadas: del punk al pop, pasando por lo mejor del rock alternativo ochentero. «Llevamos ya muchos años escuchando música y hemos podido disfrutar de muchos grupos y estilos y todos los consideramos ingredientes válidos a la hora de hacer canciones. Nuestro grupo nace con la vista en las bandas underground americanas del periodo 81 al 94. Desde Dinosaur Jr. o Hüsker Dü hasta R.E.M. Nirvana o los primeros Lemonheads». Las letras también resultan dispares aunque efectivas. «No es un álbum conceptual. Cada canción es una historia distinta que se aplica a la necesidad de cantar una canción y siempre es lo último en terminar. Las escribe Mario y siempre dando prioridad a la sonoridad. Hay referencias literarias a William Burroughs, como «Interzone», o a Moby Dick en «The Whale», pero también hay temas personales como «Hold Your Horses» o «Solitude», donde la memoria sirve de base para revivir una historia y la experiencia del presente para modelarla a propio antojo como si se tratara de un juego».

Hace ya un par de años que el cuarteto entregó sus primeras dos canciones, pero no ha sido hasta ahora (21 de abril en digital y al día siguiente en físico) que se ha publicado el álbum de debut al completo. «Arrancamos la banda unos meses antes de la pandemia, incluso llegamos a tocar nuestro primer concierto dos semanas antes de que se detuviera el mundo por culpa del virus. Eso dificultó la dinámica de ensayos, y por supuesto el trabajo de grabación. Para no parar del todo la actividad, decidimos grabar dos temas y publicarlos como avance del álbum mientras esperábamos que la situación mejorara y pudiéramos volver a trabajar con normalidad y terminar el disco». Lo han grabado en conocida y buena compañía: «hemos grabado todo nuestro material, hasta la fecha, en La Atlántida Estudio de Barcelona con Edgar Beltri. Además de haber sido nuestro productor, es un gran amigo de la banda y compartimos gustos musicales, por lo que tiene muy claro qué queremos hacer y cómo queremos sonar».

Tienen claro qué hace especial cada uno de sus bolos y que aún hay personas dispuestas a meterse de lleno en una noche de punk y rock. «El mismo público que con quince años ya disfrutaba de la música y ahora sigue haciéndolo de la misma manera. Alguno ha venido ya con la segunda generación y eso es lo mejor. Por nuestra parte, tanta ilusión como cuando lo hicimos la primera vez, aunque ahora tengamos más bagaje tocando. Si hay algo que no ha cambiado es que estamos tan locos, o más, por este mundo del Rock».

Quizá no sepamos con certeza si el rock n roll salva vidas, pero sí parece que tiene suficiente capacidad como para mejorarlas. «Por lo menos las nuestras las mejora considerablemente. Nos da temas de conversación y nos proporciona planes de conciertos. Nos entretiene cada vez que nos perdemos buscando vinilos entre cubetas y nos vuelve locos cada vez que tocamos una canción en el local por primera vez y en el silencio nuestras miradas dicen: esta canción es buena».

 

Texto: Jon Bilbao

 

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