Encuentros

The Chevelles, «caos y orden, siempre desequilibrados»

 

 

 

 

Son una de las bandas australianas más queridas en España. En enero vuelven para celebrar el trigésimo aniversario de su primera gira por aquí. Hemos contactado al líder del grupo, el guitarrista Duane Smith, para hablar de su larga historia de amor con los fans españoles y comentar una carrera larga y satisfactoria.

Vais a tocar de nuevo en España y celebrar el 30 aniversario de vuestra primera gira por aquí. ¿Cómo explicáis la relación especial que tenéis con España?

Nuestra historia de amor con España empezó hace muchos años. Estábamos de gira en Sydney en 1992 tocando en uno show llamado «Rock Against Work » en el Hopetoun Hotel  a primera hora de la tarde, ¡específicamente para músicos que no tienen un trabajo de día! Dos chicos de Mallorca, Adolfo y Juan Carlos, se acercaron a nosotros después de que nos bajamos del escenario y nos dijeron: «Sois famosos en nuestra ciudad. ¿Podéis venir a tocar en nuestro festival anual en Inca?».  “Joder, sí, dijimos”, por supuesto. El sello Zero Hour acababa de lanzar nuestro EP Kids Ain’t Hip y el álbum In The Zero Hour con temas extra y había llegado a España a través de Munster Records y se estaba vendiendo bien en ese momento. ¡Fue una sorpresa descubrir que teníamos fans en España! Así que en los meses siguientes nos organizamos (por fax, en aquellos días) escribiendo en una mezcla de español e inglés para ir allí en 1993. Fue nuestro primer show fuera de Australia y tocamos en frente de más de 800 personas en la plaza de Inca, ¡conocimos al alcalde y hicimos un montón de nuevos amigos! Fue una introducción absolutamente fantástica a España y a los fans españoles, que han sido nuestra base más leal a lo largo de nuestra carrera. Llevamos esta profunda relación en el corazón y hemos vuelto para muchos conciertos en los últimos treinta años y también hemos viajado por todo el mundo.

 

 

Esta gira podría considerarse también una celebración de una larga carrera que se remonta a 1989. ¿Qué recuerdos tienes de vuestros inicios, cómo empezó la banda?

Sí, ciertamente era otro momento: llamadas a teléfonos fijos, cintas y vinilos, fanzines en papel, emoción, espera a que te llegue el álbum de tu banda favorita por correo, estudios de grabación caros, cartas de respuesta escritas a fans, llamadas telefónicas muy caras a novias si estuvieras en el extranjero… Todo comenzó en las cenizas de los Stems, los Freuds y los Kryptonics. Jeff Halley y yo habíamos sido mejores amigos desde la escuela secundaria y ¡queriamos tocar juntos en una banda por el resto de nuestras vidas! Así que Jeff, Richard Lane y yo empezamos a salir más y a beber y a escuchar discos, improvisar y escribir canciones y decidimos formar otra banda con el objetivo de ser una de power pop un poco más duro que cualquiera de nuestros grupos anteriores. Bastante rápido grabamos el EP Kids Ain’t Hip, lo sacamos en vinilo a través de Zero Hour y comenzamos a tocar algunos conciertos sin muchos planes. ¡Fue un momento muy divertido, simplemente pasar el rato con amigos y sumergirnos en el guitar-pop que todos amamos y con lo que nos unimos! Fue una gran tragedia cuando Richard falleció, todos lo extrañamos mucho.

Cuando empezasteis, ¿cuáles eran vuestras principales fuentes de influencia, vuestros héroes musicales, y cuál era el objetivo que queríais alcanzar con los Chevelles?

Escuchábamos montones de cosas. Recuerdo que escuché a los Sonics por primera vez y me quedé impresionado por la potencia y la melodía. Escuchábamos a MC5, Kinks,  Romantics, Who, Barracudas, Dancing Hoods, Plimsouls, Flamin’ Groovies, Cynics, incluso a los Beach Boys para las armonías, Dick Dale, Kiss y AC/DC. Y también un montón de música australiana de la época como Radio Birdman, Saints, Stems y Hoodoo Gurus. Supongo que nuestro objetivo siempre fue cultivar nuestra amistad en primer lugar, estar en los Chevelles es como estar en una especie de «pandilla» que puso todos los sonidos de estas bandas en una bañera y añadió un poco de ron y amor y lo mezcló todo para llegar a nuestra propia marca única de sonidos power-pop garage rock’n’roll.

Venís de Perth, que ha sido descrita como «la ciudad más aislada del mundo» pero para nosotros amantes de la música es una de las capitales mundiales del power pop por ser la cuna de leyendas como Stems y Someloves. ¿Cómo fue vuestra relación con esas bandas, teniendo en cuenta que dos miembros de los Stems, el guitarrista Richard Lane y el batería Dave Shaw, acabarían en los Chevelles?

Perth es una ciudad pequeña y Fremantle donde vivimos todos es como un pueblecito. Hay muchos conciertos, todo el mundo se conoce, te encuentras con todo el mundo en todas partes, así que pasas el rato juntos, ya sea tocando o viendo conciertos. A los tiempos de The Freuds, Jeff y yo tocamos como teloneros de los Stems muchas veces y hemos seguido tocando con DM3 y Datura 4 de vez en cuando aquí y también en el extranjero. La amistad con Dave Shaw se remonta aún más a nuestros últimos años de adolescencia, haciendo surf, a las mismas pandillas de novias… Dave está ahora de vuelta en la banda. Los Chevelles fueron siempre a tope en directo y durante las grabaciones, y como pandilla, con él. Un gran baterista de verdad.

Habéis publicado un montón de álbumes y una larga serie de singles y EP, por no hablar de los numerosos recopilatorios. Supongo que cualquiera de ellos es especial para ti, por una razón u otra. ¿Podrías describirlos brevemente?

Cada uno es especial a su manera, ya que es una banda sonora viva de los recuerdos y experiencias de esa época. En un un largo viaje por carretera he escuchado todas las canciones que los Chevelles y yo hemos escrito y grabado – son más de 150 – desde 1989 hasta la actualidad… es un viaje personal para mí. Las canciones, escuchadas en orden cronológico, evocan recuerdos, imágenes y personas de esa época, como un diario. La letra y la melodía de mis canciones tratan de lo que estaba ocurriendo en mi vida en ese momento, normalmente toda la locura desordenada pero profundamente divina del amor, el sexo y las relaciones o situaciones en las que me he encontrado, tanto buenas como malas. Caos y orden, siempre desequilibrados. En cuanto a los discos: el EP Kids y el álbum In The Zero Hour son trabajos de power pop orgánico, fresco y sin refinar. En Gigantic, Adrian se une a la banda y las armonías vocales encajan. Rollerball Candy es un conjunto de canciones más potentes, impulsadas por el batería Jules Buckland, en Girl God hay buena dosis de power pop clásico con Dave detrás de las pieles, Accelerator con Paul Di Renzo a la batería es más rock’n’roll orientado a la melodía con una producción pulida, mientras que Barbarella Girl God es una gran recopilación de nuestra carrera hasta la fecha, con algunas gemas.

Si un adolescente quisiera descubrir la música de los Chevelles, ¿por cuál de vuestros álbumes le sugeriríais que empezara?

Es una gran pregunta. Creo que Girl God sería un buen álbum de power pop para empezar, luego quizá el single Steve McQueen, si les gusta la música un poco más dura. Retrocediendo en el tiempo, Kids Ain’t Hip es donde empezó todo, así que quizá empezar con él y seguir adelante. Es interesante para mí ver el movimiento de la composición desde los primeros días hasta el presente.

Vuestro último álbum es Accelerator, de 2008. ¿Qué han hecho los Chevelles desde entonces?

La banda firmó con el sello Wicked Cool de Little Steven en 2008, le cedimos  todo nuestro catalogo. En 2012 Steve lanzó Introducing The Chevelles – Barbarella Girl God para introducir otra vez la banda en el mercado norteamericano y dos años después escribimos juntos el single «Bettie Page». En los años siguientes hicimos algunas giras y maquetas de temas nuevos, pero tuvimos algunos problemas familiares y enfermedades y muertes que tuvieron prioridad. Personalmente pasé por un agujero negro creativo durante el período 2016-2020. Hay que decir que también tocamos en nuestro otro grupo surf, The Stingrays , intentando divertirnos…

Sé que la banda pasó mucho tiempo en el estudio durante la pandemia, grabando más de cuarenta maquetas entre 2020 y 2022, parte de las cuales acabarán en vuestro nuevo álbum. ¿Cómo fue volver a tocar juntos?

Sí, nuestro estudio está en mi garaje donde ha 66 motocicletas. Así que las motos, la cerveza y el rock’n’roll sobrevinieron. Pasamos mucho tiempo allí durante la pandemia arreglando motos, escuchando discos, escribiendo y tocando. En los últimos cuatro años hemos grabado más de 40 canciones y sacado dos singles. Dave se unió a la banda de nuevo, así que hemos empezado a grabar temas otra vez y a retocar algunos, estamos muy contentos de haber escrito algunas canciones que estarán en el próximo álbum. ¡Y era hora!

¿Qué esperáis de la próxima gira española y qué pueden esperar los fans de los Chevelles?

Hemos preparado una lista de canciones concentrándonos en las favoritas de los primeros álbumes, The Kids Ain’t Hip y Gigantic, pero tocaremos temas de todos los discos incluyendo los nuevos lanzamientos. También tenemos algunas versiones sorpresa de nuestras canciones favoritas con las que nos divertimos. Estamos preparando post y video blog en directo de la gira para los fans que estarán en las redes sociales durante nuestro tiempo en España. En cuanto al directo, ¡esperad rocanrol sudoroso y ruidoso y un montón de caras sonrientes!

Texto: Roberto Calabrò

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