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Hey Tonight! Roots – Loco Club (Valencia)

Track Dogs

Esta iniciativa auspiciada por la promotora Hey Tonight! y la sala Loco Club de Valencia arrancaba el pasado 7 de diciembre con el objetivo de normalizar la música de raíces americana y conseguir que deje de considerarse como una opción complementaria y se convierta en una causa plausible y abierta a un público más abierto y generalista.

Porque pese a todos nos gusta sentirnos dentro lo de marginal y alejado de las grandes audiencias, la necesidad de dar visibilidad y voz a estos artistas es fundamental para que la cadena siga extendiéndose y ciclos como éste se antojan necesarios.

Tres jornadas que contaron con conciertos de bandas internacionales y nacionales, la emisión en directo del programa Radio Con Botas que conduce Manolo Fernández desde Subterfuge Radio y una charla coloquio entre profesionales del sector.

Luke Winslow King

El primer día pasaba por las tablas del Loco, una vez más, el incansable músico de Nueva Orleans Luke Winslow King ofreciendo otro de sus estimulantes y entregados shows a base de country & delta blues con una finura cercana al jazz. La sorpresa de la primera noche la daban Los Nikis de la Pradera, esa metamorfosis creada en el seno de Los Nikis, y donde Nacho Biosca al bajo, Mauro Canut, voz, Rafa Cabello, a la batería, Arturo Pérez a la guitarra, y Joaquín Rodríguez que aquí se pasa a la guitarra se transforman en unos músicos de country más cercanos a Hank Williams que a los Ramones con unas composiciones donde destacan unas letras hilarantes. Abrieron Desperados con su especial habilidad para calentar el ambiente de clásico rock’n’roll con acento sureño que les caracteriza.

Los Nikis de la Pradera

El viernes comenzaba con una sesión matutina que reunía a los asistentes en torno a la grabación en directo del programa Radio con Botas, que dirige y conduce Manolo Fernández para Subterfuge Radio. Una sesión especial que contó con la participación de Lorenzo Melero, pieza clave del ciclo y de la sala Loco Club en la que compartieron las acciones de la sala para potenciar el género así como diferentes puntos de vista sobre la escena actual  en una charla distendida donde no faltaron comentarios agudos sobre las dificultades de mantener una programación coherente y rentable al mismo tiempo. El mensaje que se pudo extraer de esta clarificadora charla es que hacer cantera tiene que ser el objetivo. Y sirvió para que don Manolo Fernández quedara inscrito oficialmente como miembro honorífico del ciclo. La música en vivo la pusieron los valencianos Badlands y Luke Winslow King.

Manolo Fernández y Luke Winslow King

El músico portugués Daniel Kemish nos abría las ojos descubriéndonos que los lusitanos también saber hacer americana. Un concierto sobrio a la que le faltó más mordiente. Todo lo contrario de lo que le sobra a Red Beard, la banda canaria que mejor representa el rock sureño de este país. Capaces de revolucionar al respetable, salir airosos en los medios tiempos y tocar la fibra cuando bajan el pistón, el repertorio se basó en su último trabajo «Die Trying», toda una lección de clase y estilo que se va solidificando con el paso de los años. Los italianos Lovesick tenían el deber de completar una gran jornada y lo consiguieron de forma aplastante con una puesta en escena luminosa, una interpretación en clave country & western y swing con una actitud rocker en la que no falta el desenfado y el virtuosismo. A seguir de cerca.

Red Beard

La mañana del sábado se presentaba instructiva con la charla-coloquio entre Manolo Fernández, Jose Luís Carnes (responsable de la promotora de conciertos The Mad Note) y Jorge Ortega (Ruta 66). Partiendo de la base de si se puede hacer americana en castellano, se discutió sin llegar a las manos sobre diversos aspectos relacionados que sirvió para darnos cuenta que existe un circuito de apasionados que no tiran la toalla tan fácilmente.

La Gran Esperanza Blanca es una banda valenciana con una larga trayectoria, desde 1986, a la que hay que atribuir ser uno de los pioneros en defender una propuesta que combina la música de autor con la música de raíces. Letras de gran valor poético se trasladan a un sonido entre Dylan y Van Morrison altamente amplificadas por la formidable voz de Cisco Fran (autor, guitarra y voz).

Henry Lee Schmidt parece haber vivido diferentes vidas, tanto por su aspecto como por su manera de reinventarse a sí mismo. Con su distinguido sombrero se presentaba ante su ciudad como ese «hombre tranquilo nacido en el país equivocado» (Henry dixit) y repasaba parte del material de «Unfinished business», su último trabajo donde aborda pasajes existenciales sobre la muerte y el amor. Un concierto impecable pero al que quizá le faltó más conexión con el público que se encontraba algo despistado.

Lovesick

Track Dogs eran otro de los grandes alicientes del ciclo. La formación internacional asentada en Madrid consiguió poner la sala patas arriba con su personalísima puesta en escena donde el cajón hace de batería, la trompeta se alía con la guitarra, el banjo manda y donde desde una propuesta acústica logran hacer bailar y enloquecer, especialmente con esa versión tan auténtica del «Man of Constant Sorrow» (Oh, Brother!).

Para terminar, la banda local Tobacco Raiders en la que militan dos miembros de la parte organizativa del ciclo, pusieron el broche final sacando la electricidad a escena y alternando temas de su cosecha con versiones para deleite de los que allí seguíamos.

Una iniciativa que promete ofrecer más ediciones con la clara convicción de que la música de raíz sigue muy viva, y aportar un valor cultural mucho más allá del puro disfrute de unos pocos.

Texto: Daniel Miralles

Fotos: Sergio Lacedonia

 

 

 

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