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Nick Waterhouse – La Nau (Barcelona)

El cielo de Los Ángeles desprende un halo de color azul con tonalidades que mutan a lo blanquecino, pero que en todas sus variedades dan una sensación de confort, los que habéis estado allí seguro que pensáis como yo, los que no, si tenéis oportunidad no dudéis en comprobarlo. No sería descabellada una comparativa como la expuesta anteriormente, con la música de Nick Waterhouse, no en vano el artista procede de la soleada california, y eso se nota en su propuesta, abiertamente contemporánea, pero que no duda en partir de conceptos clásicos, solo hace falta pegarle un vistazo a la foto de portada de su reciente trabajo “The Fooler (2023), la librería City Lights Books de San Francisco.

 

Aunque la tarde otoñal en Barcelona y las calles vacías alrededor del local, no incitaba a demasiada fiesta, el concepto de show que se montó fue muy atractivo, y la sala presentaba muy buen aspecto para disfrutarlo. Dos Dj’s femeninas bajo el nombre de Anna & Holly’s Dance Party, y de aire Ye-Ye, pincharon vinilos siete pulgadas y bailaron antes, entre y después de los músicos que se subieron al escenario, abriendo la noche Will Worden, guitarrista del artista principal, y que nos ofreció una sesión de Rockabilly electrificado, ese que se interpreta con el traje de tergal con la línea del pantalón perfectamente marcada y bajo un bigote que te remonta a otros tiempos.

Will Worden

Por lo tanto, con la fiesta ya en marcha, Waterhouse se subió al escenario con su catálogo de temas, estilo e interpretaciones, que se pueden adaptar sin problema tanto a un cocktail en la piscina, como a un club cargado de humo de los de antes. Arrancando con clase y prudencia, fue subiendo poco a poco el volumen del amplificador de su Stratocaster, tanteando un poco el ambiente en sus primeros temas, hasta llegar al que es uno de los mejores temas de su reciente trabajo “(No) Commitment”, y donde todo empezó a fluir mejor, aplicando el derrotero adecuado entre distorsión y estilo.

La banda funciona a la perfección y se complementa a las voces muy bien con el jefe, aunque un poco más de interactuación entre ellos, les daría algo más de valor añadido. En cuanto al set, éste fue generoso tanto en cantidad como calidad, escogiendo bien entre su discografía, y evidenciando que tiene canciones donde lo “Cool” se viste de nostalgia “Hide & Seek”, o auténticos hits para la pista de baile como es “Katchi”, que inició el bis y que podría formar parte de alguna escena de American Graffiti. A modo general, se disfrutó de un show completo, al que solo le faltó algo de más de electricidad o mordiente en algunos momentos, y destacaré de nuevo que como concepto global fue muy interesante, manteniendo la atención por parte del espectador en todo momento con lo que sucedió sobre el escenario.

 

Texto: Oscar Fernández Sánchez

Fotos: Marina Tomás

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