Encuentros

Los Mejillones Tigre, alegría contagiosa

Después de una prometedora y aclamada maqueta y tras su paso por el Fuzzville y el Monkey Week SON Estrella Galicia, «Tropical y salvaje» (Clifford Records), el esperado disco de debut de Los Mejillones Tigre, vio por fin la luz a finales de enero, edición limitada en vinilo verde de por medio.

Lo primero que llama la atención al escuchar vuestro disco es su ambiente marcadamente festivo, su capacidad para transmitir alegría. Creo que de algún modo contagia un extraño entusiasmo que deja intuir un cierto espíritu de camaradería dentro de la banda y me parece que eso es una virtud en sí misma. ¿Qué hay de serio y qué de impostado en Los Mejillones Tigre?

Bueno, somos amigos desde hace mucho (muchísimo ahora que lo pensamos), estamos juntos en los ensayos y en los conciertos, pero también para echar unas cañas o ayudarnos en las mudanzas, quizá sea por eso. Desde luego que no intentamos que nada entre con calzador, si sale bien y si no a otra cosa, nosotros somos los primeros interesados en pasárnoslo bien, esa era la idea desde el principio, queríamos hacer una banda que a nosotros nos gustase ver en el escenario.

Vuestra particular receta se nutre de un cierto aroma a garaje sesentero e incluso coqueteáis con la psicodelia, pero viráis continuamente hacia ritmos latinos, configurando un ecléctico y divertido cóctel. En vuestro bandcamp declaráis que “sólo la mutación podrá salvarte.” ¿Es un chiste, un simple juego de palabras o se recoge ahí toda una filosofía de vida?

Sí, era un pequeño chiste, pero no deja de ser algo real. Teníamos claro que no queríamos ponernos barreras, en Los Mejillones Tigre entra todo lo que nos vaya apeteciendo. Abarcamos una amalgama de estilos que no sabíamos cómo iba a funcionar, que una banda esté tocando un tema rollo The Seeds y que luego haga n una cumbia puede descolocar a más de uno, pero parece estamos consiguiendo darle forma y que todo encaje bien. De todas formas, si lo piensas, todos los estilos están muy cerca unos de otros, casi todo es “de ida y vuelta” en la música, para definir la música depende casi más el tipo de sonido que tengas que los estilos que hagas. La mutación es inherente a la evolución, los cruces son buenos, hay que huir de la hemofilia.

Desde hace algunos años, han ido surgiendo numerosos recopilatorios de grabaciones de los años sesenta y setenta, que ofrecen toda una diversidad de sonidos de raíz latina. Estos discos vienen a mostrar la amplitud de un panorama hasta hace relativamente poco desconocido e incluso denostado en nuestro país. Incluso Munster Records creo la subsidiaria Vampisoul para, entre otras cosas, dar cabida a todo ese nuevo frente. ¿Es ése el caldo de cultivo para Los Mejillones Tigre o hay que buscar vuestras raíces por otro lado? ¿Dónde radica ese germen latino de vuestro sonido?

La norma general en este país es odiar lo nuestro, y lo cubano, peruano, colombiano etc etc también es un poco nuestro. Para nosotros lo de Munster es una bendición, de pronto sacan de debajo de una piedra algo que te deja alucinando, te descubren una banda y te pones a tirar del hilo y no se acaba nunca. Pero no se nos tiene que olvidar que toda esa música ya estaba aquí hace mucho: Pérez Prado, Los Tres Sudamericanos, Tito Puente… también se descubren muchas cosas en los discos de Fundador o de Belter. La cultura no llegaba solo de la parte anglosajona.

Me llama la atención la letra de las canciones, muy escueta en general y sin aparente relevancia, pero haciendo gala de un gran sentido del humor y con un abanico temático que va desde lo gamberro hasta lo satírico sin caer ni en lo bizarro ni en lo caricaturesco. ¿Hay lugar para el humor inteligente en la música? ¿Cómo surgen las ideas para las canciones? ¿Hay un letrista principal o nacen a partir de tormentas de ideas grupales?

Las letras las hace Iñaki (voz) y los demás de vez en cuando aportamos alguna frase que nos cuadra. A veces, como en “Ofendidito” (basado en hechos reales) había una intención de hablar de una cosa en concreto y la letra se hizo de una manera más grupal.

Quizá la pregunta sea si hay lugar para el humor inteligente en general, vivimos tiempos raros, donde la ironía no se entiende (en el rock and roll tampoco) los twitteros más famosos son anónimos, pero todos nos sentimos muy libres de enfadarnos por cualquier cosa. Siempre ha habido buenas canciones con buenas letras, la cosa se ha torcido un poco porque ahora parece que para ser inteligente tienes que parecerlo, y hay un montón de bandas tirando de diccionario para poner palabras rimbombantes en las letras, o los que antes de un tema se tiran explicando de qué va más o menos la misma duración del tema en si.

El disco está grabado en los estudios Greenville Records, que acogieron también a Tito Ramírez. Pensando en él o en The Limboos, por citar sólo un par de nombres, no es difícil encontrar a día de hoy propuestas en cierto modo emparentadas con vuestro sonido, mambo por un lado, cumbia por el otro, boogaloo por todas partes. ¿Puede hablarse de un revival o de una reivindicación actual de esos ritmos?

Al final es hacer lo que te gusta, y si resulta que hay más bandas que le gusta lo que a ti pues mucho mejor. Más que un revival es un reinterpretación, al menos lo nuestro, no pretendemos ser ni parecer de otra época, hacemos esta música hoy, así que es de hoy. Si se crea una escena y eso conlleva a que hay un público que va a escuchar Boogaloo, Cumbia o Soul pues bienvenido sea. Pero es extraño que se hable de revival de ciertas músicas y de otras no, cuando bandas actuales suenan a Joy Division, Sonic Youth o Beastie Boys nadie habla de revival, pero estas bandas tienen ya cuarenta años.

El disco lo edita Clifford Records, que es un sello que mima mucho sus lanzamientos y que, de hecho, ha publicado una edición limitada en vinilo verde y otra más extensa en vinilo negro. No obstante, buceando en su catálogo cuesta encontrar propuestas similares a la vuestra, más allá del sonido sesentero de algunas de sus bandas, aquel debut de los canarios Texxcoco que hablaba de garaje subtropical o la propuesta festiva de Mutagénicos. ¿Clifford vino a los Mejillones o los Mejillones buscaron a Clifford?

A Clifford nos acercó Miki, un amigo en común que monta un festival en Linares (Indies in Parkas). Era uno de los sellos que teníamos en mente desde el principio y parece que Clifford ya tenía noticias nuestras. Nos gusta Clifford porque se nota que cuida los detalles, nos daba más igual que fuese o no un sello especializado, porque a veces esto eso puede jugar a tu favor o en tu contra. Cuando estábamos grabando o al poco de grabar ya nos dijo Laureano que nos sacaría el disco, él está convencido de que va a venderlo todo, a ver si es verdad.

Varios de los temas del disco, como Voodoo, Satán es amor o Ayacayé, que coquetean con el latin soul, aceptarían el acompañamiento de una sección de vientos. ¿Habéis barajado la opción de incorporar trompetas y saxofones a la receta de Los Mejillones Tigre o parte de vuestra esencia radica en ofrecer sonidos latinos fuera de formaciones casi orquestales, ciñéndoos al básico de guitarra, bajo, batería y percusión?

Por ahora ni se nos ha ocurrido, la furgoneta ya está llena con seis, no nos queremos ni imaginar un viaje de nueve o diez personas. Pero oye, nunca digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre, porque claro, ¿a quién no le gusta una sección de vientos? Sería fantástico desde luego, mientras tanto tendremos que seguir haciendo los “dabadabas” con la boca.

Algunos de vosotros formáis parte también de Kriptolites, banda centrada en sonidos jamaicanos, reggae, rocksteady y demás. ¿Son dos proyectos paralelos y autónomos o existe contaminación cruzada y hay retroalimentación entre ambas propuestas?

Son proyectos paralelos, aunque en nuestro primer concierto adaptamos al Soul un tema de Kriptolites. También teníamos un tema “Churros con Chocolate” que ya no hacemos que era un ska un poco al estilo de Las Cuatro Monedas. Pero son proyectos bastante diferentes, Kriptolites es solo jamaicana, aquí entran más cosas.

Dos de los temas que incluía vuestra primera maqueta, Loco y La Cumbia de Pascual, han quedado fuera del disco, aunque creo que los recuperáis en los conciertos. ¿Hay mucho material en la despensa?

Sí que hay, tenemos unos cuantos temas nuevos que venimos tocando de hace tiempo y estamos trabajando en otras cuantas. Por ahora parece que hay latas de conservas de mejillones tigre para bastante tiempo.

Aquella maqueta despertó ya bastante interés y tengo la sensación de que vuestro paso por el Monkey Week SON Estrella Galicia fue un segundo trampolín para daros a conocer de forma más amplia. Siguiendo esa secuencia ascendente, habéis logrado que para el disco de debut haya ya un público expectante. ¿Se trata de una estrategia de marketing preconcebida o es una mera casualidad? ¿Cuáles son los siguientes movimientos, vuestros objetivos a corto y largo plazo?

Hemos tenido suerte porque el boca a boca parece que ha funcionado muy bien, este era el segundo año que íbamos a Monkey Week, el primero fue nuestro tercer o cuarto concierto y a pesar de llevar poco hubo bastante gente en la sala. Este año flipamos cuando nos dijeron que estaba el aforo completo y había cola esperando para entrar. Lo del disco ha sido casualidad porque en principio queríamos sacarlo antes, pero las cosas al final salen cuando salen y ha resultado que para bien. Por ahora solo pensamos en seguir tocando, todo lo que podamos, y que llegue lo que tenga que llegar, si podemos volver a grabar lo haremos. Por lo pronto estamos haciendo pacharán casero.

 

Texto: Miguel Sáez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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