Encuentros

Carmencita Calavera, orgullo de serie B

 

Si el cambio, la mutación, son signos netos de evolución, está bien claro que la banda liderada por Carmen Caballero no tiene intención alguna de quedarse estancada. Su debut, Carmencita Calavera (Wild Punk, 2017) los retrataba como punks de sangre caliente, aliñando con salero el pogo de finales de los setenta con una vena racial, castiza, que les llevaba a reivindicar tanto a TNT en “Gilmore 77” como a Carmen Piquer, a la que rendían homenaje con una electrizante lectura de la inmortal “Tatuaje”.

Su flamante secuela, Un Día De Éxtasis, supone un paso de maduración, ya que si bien perpetúa la furia adolescente, vía conexión Ramones/Nikis en “La Profecía”, también abre nuevas e inéditas vías melódicas, cuyo más claro ejemplo sería “El Éxtasis De San Francisco”, con un molón arreglo de teclas en la más pura tradición sicodélica californiana. Y nunca habíamos oído cantar con tanto sentimiento a Carmen como en la emocionante “La Chumbera Del Amor”, su copla más redonda, a mis cortas luces. Interesante potaje estilístico cuya primera escenificación tendrá lugar el próximo 10 de mayo en la granadina Planta Baja, una noche que se promete acelerada y emocionante. Rocker, punkette y folclórica, ahí es nada, Carmen nos destripa los pormenores de su nuevo disco.

Carmen, vuelves después de dos añoS con un mini lp, ¿alguna razón especial para haber elegido este formato?

Sí, últimamente las cosas van muy rápido, incluida la música. Los grupos cada vez sacan trabajos con menos tiempo de espera, hay que estar ahí, y esta es la manera de poder ofrecer cosas nuevas. El formato corto está de moda. De todas maneras, la intención es sacar otro EP dentro de poco para completar junto con este, el que será el LP. Digamos que este es el volumen 1.

Un Día En Éxtasis supone toda una revolución con respecto a tu debut, no sé por donde empezar: portada, planteamiento musical, letras… ¿a que crees que se deben, maduración, evolución, cambio de gustos musicales?

En realidad no supone tanto cambio en nuestra trayectoria. Seguimos siendo la misma banda Rock Serie B de Frontera. Si te das cuenta, tanto en este disco como en el anterior seguimos la línea de no seguir ninguna línea, incluso hay algún tema que se quedó fuera del primer disco, pero que veíamos necesario incorporar a este. Sí es cierto que, a nivel instrumental, hemos tirado más de sintetizadores y teclados y el sonido también ha cambiado con respecto a la masterización, algo más limpia. Y por qué no decirlo, nos hemos vuelto algo místicos y oscuros en las composiciones, lo cual se puede apreciar perfectamente en el diseño de la portada, obra de Marta Vázquez Juárez, una artista que nos ha calado desde el principio y la conexión es obvia. A diferencia de la portada del disco anterior, que queríamos que fuera nuestro logo, con una imagen sólida y contundente a modo de carta de presentación, este disco muestra un universo más amplio e inconformista.

Y ahora compartes tareas de producción con Jaime Beltrán, cuya trayectoria musical frente a Pájaro Jack se aleja bastante de tus planeamientos, ¿que ha aportado su trabajo?

A Jaime lo conocemos personalmente desde hace muchísimos años. Hemos visto cómo ha evolucionado musicalmente y nos parece que tiene un gusto exquisito en sus trabajos. Nos apetecía mucho experimentar y trabajar juntos. Queríamos ver qué criatura salía de la mezcla de su rollo y el nuestro y la verdad es que estamos contentísimos del resultado que hemos obtenido. En la grabación en su estudio, La Resinera, nos hemos sentido verdaderamente a gusto y las labores conjuntas de producción han sido realmente fáciles, solo con miradas estaba todo dicho, aparte de las risas que nos hemos echado que no han sido pocas.

Las letras de los nuevos temas tienden a alejarse de temas locales (“El Conductor De Larober”, “Granada Surf”) para abordar planteamientos más globales, que trascienden lo terrenal y buscan una inspiración mística.

Sí, como decíamos, nos hemos vuelto más místicos, pero un misticismo a nuestra manera, quitándole todo el rollo solemne que este pueda tener, incluso dándole cierto toque irónico y crítico. Una imagen que nos parece súper potente es la de San Francisco en pleno éxtasis siendo abducido por un ovni, la imagen habla por sí sola. Es una mezcla de fanatismos religiosos, conspiranoicos, cienciologistas… Por otro lado, tenemos temas nada místicos como puede ser “La Chumbera Del Amor” que es más visual, más naif, más tierna. O “La Profecía”, que vuelve a mezclar churras con merinas, pero en puro tono de coña. Por cierto, un saludo a Carlos Jesús, esté en la constelación que esté.

Quizás el tema más continuista, al menos en lo cañero de su ritmo, sea “Circo Del Horror”, ¿esos monstruos que lo habitan están en tu cabeza o pertenecen al mundo real?

De hecho, este es uno de los temas que hemos querido incorporar a este disco, pero que viene de tiempos anteriores, porque es bastante oscuro y encaja perfectamente con el tono de este trabajo. Con respecto a sus personajes, son efectivamente reales. Es una canción descriptiva. Es un paisaje detallado de ese circo de principios de siglo XX, que iba de pueblo en pueblo, anunciándose con bombo y platillo que exhibía personajes raros. Es un homenaje a Freaks, la parada de los monstruos, una película que se convierte en un referente para nosotros y también un homenaje a los que somos un poco raros que el ámbito que sea.

“En mi nube se está muy bien” cantas en “El Éxtasis De San Francisco”, ¿esa nube es refugio frente al mundo o un balcón desde donde observar el comportamiento humano?

En realidad la letra de este tema es más compleja de lo que parece y tiene su historia. Hace unos años viajamos a San Francisco, California, y tuvimos un verdadero encontronazo con la realidad más cruda norteamericana: gente viviendo en la calle, condiciones lamentables y en concreto una mujer tirada en la acera en pleno “viaje astral”: en su nube, lejos de la realidad, en un valle de flores, posiblemente rodeada de corderitos blancos que no era más que un perro lamiéndole el vómito. En la canción hemos querido reflejar el paso de esa realidad distorsionada al crudo y deprimente mundo de los callejones del Downtown, concretamente hacemos referencia a Ellis Street, una calle colmada de esas escenas.

Por otro lado, el tema se redondea con el sonido de un órgano litúrgico ejecutado por el organista Antonio Reyes, que nos transporta a ese éxtasis de San Francisco, visto desde todas sus acepciones.

El próximo día 10 es la presentación del disco en Planta Baja, imagino que una fecha especial para la banda, ¿tenéis preparado algo especial para esa noche?

Puedes imaginarte lo importante que es esa noche para nosotros, es como la traca final de un trabajo que llevamos haciendo muchos meses, pero a su vez es el pistoletazo de salida de todo el curro que tenemos que hacer de ahora en adelante. Va a ser una verdadera fiesta, en la que estarán presentes temas antiguos y, por supuesto, los nuevos. No queremos desvelar demasiado, pero si decir que contaremos con todos los que nos han prestado su arte en este disco y alguna que otra figura más del rock granaíno.

A partir de ahora solo queda disfrutar de la criatura.

 

Texto: Manuel Borrero

 

 

 

 

 

 

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