Encuentros

Banco del Mutuo Soccorso, el regreso inopinado

Leyendas absolutas e indiscutibles de aquella escena que a principios de los setenta hizo de Italia uno de los focos más inquietos y creativos en cuanto a rock progresivo se refiere, el Banco regresa con una nueva obra tras dos décadas y media de silencio discográfico en estudio. Transiberiana (2019) muestra al combo romano en una forma espléndida, mezclando tradición y modernidad con absoluta maestría. Vittorio Nocenzi, teclista y miembro fundador de la banda junto a su hermano Gianni nos habla del nuevo trabajo, de la relación entre él y los nuevos miembros de la banda y nos desvela que el regreso, al parecer y felizmente, tendrá continuidad.

Veinticinco años son muchos años sin novedad discográfica en estudio. ¿Por qué ahora? ¿Qué circunstancias se han dado para decidir darle continuidad a Il 13 (1994)?

Primero porque ahora la banda ha querido dar una respuesta fuerte, clara y concreta a su voluntad de continuar la historia de esta banda, que para muchos fanss sigue siendo un punto de referencia significativo. En segundo lugar porque el encuentro con los nuevos músicos fue particularmente positivo tanto como sentimiento como comunión de intenciones. Y por último porque el descubrimiento del talento de mi hijo Michelangelo como compositor me ofreció una pasión renovada. Teniéndolo a él y a Filippo Marcheggiani (guitarra y longevo colaborador de la banda, N. del A.) al lado fue algo que renovó profundamente mi amor por la composición y por escribir nuevas obras para el futuro.

Transiberiana. Tanto el título como la portada del disco apuntan hacia un álbum conceptual, ¿me equivoco?

Es sin duda un álbum conceptual, una historia amplia y sugerente. El fan encontrará en este álbum la historia del viaje más largo que se puede hacer en nuestro planeta, viajando por la Tierra (9.300 km). Un viaje a través de un territorio sin límites y con condiciones de vida extremas: nos pareció una hermosa metáfora de la vida.

Vivir es así: difícil, aventurero, fantástico, doloroso y alegre al mismo tiempo, un periplo que te lleva a la maravilla y al asombro, o al dolor profundo. Vivir es una apuesta total. Y viajar a través de Transiberiana creo que es algo muy similar: una tierra sin límites que te envuelve en el horizonte en un blanco total que desorienta y al mismo tiempo fascina, que de repente puede sorprenderte con peligros inesperado, u ofrecerte espectáculos impresionantes. ¿Acaso vivir no es algo así? Desde el primer momento nos intrigó y estimuló la idea de contar este viaje.

Y así, los fans encontrarán un tren que viaja cargado de esperanzas, sorpresas, expectativas, decepciones, rabia y dulzura, todo ello expresado a través de nuestra música y de unas letras escritas por mí y por Paolo Logli. Paolo es un novelista y guionista que conoce en profundidad los discos de Banco. Un viejo amigo personal del grupo, una persona culta y sensible con quien no encontré dificultad alguna para trabajar. ¡De inmediato surgió una comprensión mutua casi milagrosa!

El disco tiene una gran cantidad de energía salida directamente de la interpretación de la banda, con una batería cálida y poderosa, líneas de bajo igualmente efectivas y estimulantes y los solos de guitarra de Filippo Marcheggiani, más inspirados que nunca. Igualmente la sabiduría musical de Nico di Già se expresó en varias direcciones, tanto como como guitarrista como también con la balalaika y en particular en las grabaciones digitales de las canciones durante la preproducción.

El segundo single, «L’assalto Dei Lupi», parece tener una motivación política, refiriéndose a aquellos que se unen como lobos para atacar a quien es diferente. Europa está experimentando tiempos turbulentos, la extrema derecha reaparece … ¿cómo lidias con esta situación como persona y como músico?

Al hablar de este viaje extremo en Transiberiana nos referimos constantemente al malestar que vivimos en estos tiempos. Los lobos son todos aquellos que te atacan cuando eres más débil o cuando tu comportamiento puede socavar sus intereses. Y siempre estarán bien organizados, muchos contra pocos, estructurados como lobos en manada. ¿Acaso no es un ataque bien coordinado el que experimentamos todos los días desde un consumismo despiadado y miope, que nos considera solo cuando somos consumidores potenciales, mientras que cuando nos postulamos como cabezas pensantes ya no solo no le interesamos sino que de hecho nos evita? … No se trata de una cuestión de la izquierda o la derecha, es una cuestión de poner como centro de nuestra visión vital todos esos ideales que estamos hiriendo de muerte día tras día; valores como la solidaridad, la dignidad social e individual … No se puede seguir especulando, a través de los medios de comunicación, con el dolor y las desgracias de los demás en nombre de la audiencia: es algo inmundo, intolerable.

Todo esto se cuenta desde nuestro punto de vista en Transiberiana, no solo a través de las palabras sino también de los sonidos en una historia en la que también hay momentos de profunda dulzura como en «Campi di Fragole» o «Eterna Transiberiana».

El hombre solo necesita ejercitar más su memoria y vería que las regurgitaciones de experiencias trágicas pasadas no se repetirían.

¿Qué supone trabajar con una referencia global del prog como InsideOut? ¿Cómo se dio el contacto entre sello y banda?

Hasta ahora, trabajar con InsideOut ha sido extremadamente positivo. Después de la histórica experiencia de grabar para el sello Manticore de Emerson Lake & Palmer en los años 70, ser llamados desde Inside Out para formar parte de su catálogo lo tomamos como un reconocimiento tanto de nuestra historia como de la del prog italiano. Pero sobre todo, significa tener interlocutores con los que es posible hablar el idioma que nos gusta. Es decir, el que prima la calidad incluso por encima del mercado. Y eso marca una gran diferencia.

Por supuesto que es importante el mercado, el negocio, etc. Pero no puede ser el único objetivo. No es cierto que el arte y la cultura no den de comer, no creen trabajo, que sean actividades inútiles para enfrentar la vida cotidiana. Eso son idioteces que perviven en la mente de aquellas personas y políticos que olvidan que son las ideas las que siempre han cambiado el mundo y el futuro. El romanticismo en el siglo XIX dio origen a la Europa de las naciones. La Ilustración en el siglo XVIII puso a la ciencia en el centro del progreso humano, etc.

Has trabajado con tus hijos. Michelangelo coescribió las canciones del álbum y Mario Valerio está a cargo del marketing y la comunicación. ¿Qué significa para ti, como padre y como músico?

Siempre he dicho que me siento un hombre privilegiado por una serie de regalos que el destino me ha dado. En este caso, más aún, porque es seguro que tener a sus hijos como interlocutores en el trabajo representa un valor agregado especial. ¡Pero incluso en este caso, la vida no te da nada si no te lo ganas! Porque, en algunos aspectos, es más difícil trabajar con los hijos: si discutes con un colega, una vez que se termina la discusión se termina todo. Pero con un hijo…debes remontar los Alpes y los Apeninos antes de recobrar la calma.

Bromas aparte, como músico estoy muy contento con estas colaboraciones porque son dos interlocutores que valen la pena. Como padre un poco menos, porque tal vez fuera suficiente con un artista en la familia … quiero decir que, dado el bajo valor que normalmente se otorga al trabajo cultural en un mundo donde todo se rige en primer lugar por una visión económica, hubiera preferido que hicieran un trabajo más sólido y menos azaroso. Pero estoy convencido de que cada uno de nosotros debe seguir el camino para el cual nació. Y además puedo decirte que … ¡no te libras fácilmente del apellido Nocenzi! (risas)

Como músico, con Transiberiana reviví la experiencia de salir del estudio, después de grabar una nueva canción con Michelangelo, con la felicidad que sentía de niño después de un día duro y la sensación de haber hecho un buen trabajo. Es un sentimiento de satisfacción interior que no se puede describir con palabras. ¡A veces, con mis dos hijos, hay un entendimiento que solo puedo explicarme a mí mismo con el milagro del ADN!

La nueva formación reúne a grandes músicos. Aparte de Filippo, con quien ya has trabajado durante mucho tiempo, ¿cómo reclutaste a algunos de ellos?

El batería Fabio Moresco me fue presentado por Marco Capozzi, un amigo suyo. Fabio tocó con Metamorfosi, una banda romana de rock progresivo. Me impresionó de inmediato en el aspecto humano por la impresión de lealtad, de transparencia que transmitía. En lo musical, fue suficiente con escucharlo tocar un minuto para apreciar su batería al instante. Para Banco el bagaje técnico de un instrumentista es esencial pero para mí, al mismo nivel siempre está el calor, el feeling que transmite al tocar. Dices que Filippo aparte, con quien he estado trabajando durante veinticinco años … pero Filippo fue imprescindible en todo el proceso para Transiberiana. Después de escribir las canciones con Michelangelo, el momento que más temía era cuando la banda tuviera que hacer suyo el nuevo material. Es como un sastre que diseña el modelo, luego corta y cose el vestido, pero hasta que la persona para la que lo hizo no se lo prueba, el sastre no puede saber si se adaptará bien o no. Cuando llegó el momento de usar la batería con las guitarras y el bajo en este nuevo vestido, la guitarra de Filippo fue fundamental para que este traje les quedara bien a todos los hombres de Banco. Más allá de la metáfora, quiero decir que fue una alegría tenerlo de principio a fin durante la grabación así como por su excelente trabajo en la coproducción del álbum conmigo, Michelangelo y Nico Di Già. ¡Transiberiana es realmente un tren especial, porque ha tenido maquinistas especiales!

Leí que vuestro vocalista Tony D’Alessio, aparte del mundo progresivo ha colaborado con bandas de crossover e incluso metal extremo. ¿Podemos esperar toques de death metal en el nuevo trabajo de Banco (risas)?

En absoluto. Lo siento por los fans del género, pero no me gusta. Me parece simplista. Banco continuará haciendo su rock, que se mueve a través del músculo de las guitarras; nunca como en Transiberiana sentí la necesidad de que el sonido de la guitarra eléctrica expresara mi ira, es el sonido de la protesta, de la discordancia. No hay otros instrumentos que puedan competir con la guitarra para expresar esos sentimientos, pero además de la energía siempre necesitaré arquitecturas musicales más elegantes y refinadas. Encuentro molesto el sonido de la distorsión extrema, porque se convierte en una amalgama de cemento sobre todos los demás colores, sonidos y partes musicales las cuales, asaltadas por distorsiones, desaparecen al escuchar. Así que lo siento, pero no hay death metal en el nuevo trabajo de Banco. Si no lo hice cuando era un chaval hace muchos años, no veo cómo podría hacerlo ahora (risas).

Banco del Mutuo Soccorso (1972), Darwin! (1972) y Io Sono Nato Libero (1973) es una trilogía inicial difícil de superar. De lo que podemos considerar vuestra etapa clásica, ¿de qué otro disco (o discos) te sientes particularmente satisfecho? O de cualquier otro momento de tu carrera ya puestos.

Seguramente de Di Terra (1977), escrito para banda progresiva y orquesta sinfónica. Un disco en mi opinión que sigue siendo particularmente importante como expresión europea, debido a que no es un trabajo donde una orquesta sinfónica «acompaña a una banda de rock», ni viceversa, un combo de rock que acompaña a una orquesta sinfónica. ¡Ambas fórmulas son triviales!

Di Terra es una partitura concebida desde el principio para un solo organismo formado por la guitarra eléctrica y los violines juntos, y por timbales sinfónicos y batería de rock, sintetizadores y oboe igualmente simultáneos. Quiero decir que la partitura se escribe horizontalmente, en ambos lados -rock y orquesta sinfónica- al mismo tiempo, desde el principio. Hubo un formidable trabajo de orquestación, dirigido con sabiduría y maestría por Antonio Scarlato, músico clásico, profesor de composición en el Conservatorio de Roma y luego director del Conservatorio de Palermo, un artista y una persona espléndida. En mi opinión, Di Terra es nuestra obra musical más compleja y madura.

PFM, Le Orme, Il Balletto di Bronzo, Museo Rosenbach, Quella Vecchia Locanda, vosotros por supuesto … ¿cómo explicas, en retrospectiva, tal acumulación de grandes bandas en tan poco tiempo? O, en otras palabras, ¿qué sucedió en Italia para vivir una era tan dorada del rock progresivo?

La fuerza del pensamiento utópico que animó el movimiento juvenil europeo en los años setenta. El conjunto de valores de referencia existenciales (el antiguo lema de “la fantasía al poder») era un bagaje común que empujaba a experimentar, a buscar, a reaccionar frente al vacío del conformismo burgués, tan frío y banal. Todo esto se traducía en música, inevitablemente. Esos fueron los años en que, por primera vez en la historia de la humanidad, vimos el fenómeno de cientos de miles de personas juntas en paz, escuchando música, y no invadiendo naciones o matándose en sangrientas batallas. Fue un descubrimiento impactante. Un tren que irrumpe a toda velocidad en la vida cotidiana, entre los coches y utilitarios que continúan con su velocidad habitual. Una experiencia emocionante. ¡La música era el nuevo lenguaje universal, la neolengua!

Desde ese punto unirnos para dar a luz a una nueva banda fue fácil. Lo contrario, no hacerlo, hubiera sido casi antinatural.

¿Cómo era la relación entre las distintas bandas de la escena? ¿Teníais contacto unas con otra, relaciones de amistad o competencia?

Fuimos más raíles paralelos que convergentes. Todos estábamos embarcados en largas giras de muchos conciertos. Así que nos movimos, todas las bandas al mismo tiempo, cada una con su propia gira. Teníamos tan poco tiempo libre disponible. Podías coincidir en un restaurante de autopista por la noche, de regreso de alguna actuación pero poco más. Personalmente, esa fue mi experiencia, aunque fue suficiente para que surgieran algunas bonitas amistades. Competencia, por lo que concierne al Banco, no: siempre nos alegramos cuando escuchamos a alguien mejor, porque era un estímulo para nosotros, ¡alguien a quien emular y no obstaculizar! Así que no hubo competencia por nuestra parte. Puede que la hubiera en cierta prensa y cierto público, aquellos a quien les gusta la vieja historia de rivalidad entre los Beatles y los Rolling Stones.

Para terminar, la clásica pregunta: planes para el futuro más inmediato.

Los planes para el futuro inmediato son una serie de conciertos presentando Transiberiana en Italia a partir de octubre y luego en el extranjero. Y el año que viene la publicación de un nuevo trabajo inédito, dos horas de música ya escritas, a la espera de ser arregladas y grabadas por Banco.

Texto: Eloy Pérez

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