Vivos — 18 diciembre, 2018 at 13:34

Glenn Hughes – Admiralspalast (Berlín)

 

Los fans de la voz del rock, Glenn Hughes, están de parabienes. Luego de años de proyectos que se quedaron a mitad de camino como Black Country Communion y California Breed Glenn se decidió a hacer una gira interpretando solamente el repertorio de Deep Purple. Hughes está en forma. Su magnífica voz y su genial estilo en el bajo están al día.

Hasta allí todo va bien. Sin embargo, el concepto del espectáculo tiene un fallo. Hubiera sido sencillo tratar de adaptar el repertorio a la actualidad, como lo hiciera con éxito David Coverdale con Whitesnake en su gira “The Purple Tour”. Glenn, por el contrario, trata de recrear un show de Deep Purple de mediados de los 70’s, incluyendo los largos solos instrumentales. El problema es que estos músicos que lo acompañan no son ni Jon Lord, ni Ian Paice y mucho menos Richie Blackmore. Muchos hubiéramos preferido que Glenn interpretara alguno más de sus clásicos en lugar de -por ejemplo- un solo de batería de 10 minutos. En definitiva, el público vino a verlo a él. Pasando por alto este detalle, la noche es un verdadero disfrute. «Stormbringer», «Burn» y «Getting higher» son parte del rico legado que Glenn Hughes a dejado con Deep Purple. En vivo suenan tan vitales y arriesgadas como hace cuarenta años. El mérito es todo de Glenn. «Highway Star» marca el final de la velada. Los fans se aglomeran a la salida a esperar a Glenn, quien se toma el tiempo para posar con sus admiradores para una foto, firmar discos o tan solo contar alguna broma. Glenn Hughes sigue siendo un verdadero señor del Rock.

Texto y fotos: Nicolás Coitino

 

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