Vivos — 20 noviembre, 2018 at 9:18

Slayer & Lamb of God & Obituary – Sant Jordi Club (Barcelona)

 

Slayer

Tarde lluviosa en Montjuic con una legión de fans sedientos de música extrema para despedir a una de la bandas mas intensas, peligrosas, extremas y hermosamente crudas que ha dado el metal. Para este The Final Tour, Slayer se hacían acompañar de todo un referente del death metal old school como son Obituary, una vez más compartían escenario con sus viejos amigos Anthrax y junto a uno de los máximos exponentes de la nueva ola del metal americano, herederos del sonido Pantera, Lamb Of God.

Los primeros en abrir fuego fueron Obituary que amarraron a los madrugadores con cortes como “Don’t Care”, “I’m a Pain” nos retrocedía a los tiempos de The End Complete, la cual sonó demoledora con un fantástico trabajo de Donald Tardy tras el kit de batería y manteniendo el sonido denso y oscuro marca de la casa. El fin se acercaba y John Tardy nos anuncia la vieja y podrida “Slowly We Rot” a modo de despedida. Un show que se nos hizo de lo más corto, una gran actuación que calentó el ambiente.

Tras unos veinte minutos de espera suena “The Number of the Beast” de Maiden para anunciarnos que la fiesta continua y de qué manera, con los neoyorkinos Anthrax. Arrancaron haciendo un amago del “Cowboys From Hell” de Pantera e introduciéndonos en el “Caught in a Mosh”, Frank Bello moviéndose como un auténtico poseso, Joey Belladona brincando y correteando por el escenario animando al personal, suenan las primeros fraseos de bajo tirando de préstamo con la fantástica “Got the Time” de Joe Jackson desatando la locura de los presentes, le continua “Efilnukefesin” de su aclamado Among the Living con un público entregado coreando “N F L…” , la frenética “Be All End All” nos ponía en estado de euforia, fantástica “Fight ‘em Til You Can” con una gran labor a la batería de todo un veterano de la escena como es Jon Dette en substitución de Charlie Benante. Joey Belladona nos recordaba que se cumplen treinta años de State of Euphoria y nos golpean con otra versión, en este caso le toca el turno al “Antisocial” de los franceses trust. La gran “Indians”, sin plumas, puso el punto y final a la tremendos cuarenta minutos de clásicos de unos rejuvenecidos Anthrax.

Slayer

Estábamos ya en el ecuador del cartel y he de reconocer que tenía ganas de ver como las gastaban los de Richmond, Lamb of God.: Empieza a sonar el speech de su cantante Randy Blythe que introduce la pesada “Omerta”. “Ruins” y “Walk with Me in Hell” formarían los primeros circle pits. Randy Blythe ejerciendo en todo momento de maestro de ceremonias desde una tarima que le serviría de trampolín, aunque nada que ver con los saltos de Diamond Dave , “Laid to Rest” y la frenética “Redneck” ponían fin a cincuenta minutos de pure american fuckin’ metal.

Tras una tensa espera, sonaba la intro “Delusions of Saviour” que nos ponía en alerta. Cruces invertidas alternadas con pentagramas, plasmadas tras un telón que nos dejaba entrever que Slayer estaban tomando posiciones. Suena “Repentless” y se desata la locura, creando un auténtico infierno tanto dentro como fuera del escenario, las primeras filas formando los primeros “circle pits”, los cuales se sucederían a lo largo de todo el concierto. Una espectacular producción de luces y fuego sincronizada con un muro de sonido del cual escupían asesinos riffs de Kerry King. Tom Araya desgañitándose en todo momento, sonaban “Blood Red”, a “Disciple” le seguiría un tremendo “Mandatory Suicide”, martilleantes solos por parte de Gary Holt en una descomunal “War Ensemble”. Tras “Jihad” arrancan los primeros acordes de la densa y tensa “When the Stillness Comes” de Repentless. A lo largo de la actuación se iban sucediendo tras los telones las diferentes portadas o logos que han marcado la historia de la banda tras más de treinta cinco años. “Black Magic” fue todo un ritual que nos trasladaría a los inicios de la banda.

Algo más comunicativo que de costumbre Tom Araya nos presentaba la despiadada “Payback Motherfuckers”. Iban cayendo clásicos como la siniestra calma de “Seasons in the Abyss”, “Dead Skin Mask” y una incendiaria “Hell Awaits” darían pie a los bises. Vuelta al ruedo con todo un clásico, “South of Heaven” y para seguir el ritual con un escenario teñido de rojo en el que paul bostaph nos anunciaba que el sacrificio estaba llegando a su fin con una apoteósica “Raining Blood” junto a una brutal “Chemical Warfare”. El final estaba por llegar y sabíamos que como toda comunión faltaba la ostia, “Angel of Death” sonó como un autentico trueno, rindiendo homenaje al añorado Jeff Hanemann, principal compositor y uno de los máximos responsables del éxito de la banda. Y así concluía una de las actuaciones memorables que tardaremos en olvidar, ENORMES. Tom Araya fue el último en abandonar el escenario con una mirada a medio camino entre desafío, maldad y agradecimiento. To be continued??? De momento acaban de anunciar una única fecha para el Resurrection Fest 2019. Thrashing ‘Till Death…

Texto: Carles Simón

Fotos: Sergi Fornols

 

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