Encuentros — 15 mayo, 2018 at 18:49

Comité Eléctrico, de cervezas, pecados y rock’n’roll

Algo se mueve por el norte entre lluvia, brumas y amplificadores recalentados. Y no es de ayer, precisamente. Jóvenes (y no tan jóvenes) con talento y con las ideas muy claras a la hora de colgarse una guitarra están agitando desde hace ya tiempo una geografía que –puntuales periodos de sequía aparte-siempre ha sido cantera musical de primera división. Y de entre ellos nos llega 7, el disco de debut de uno de los nombres más interesantes de dicha escena, Comité Eléctrico. Una carta de presentación de indiscutible marchamo routier, con las dosis justas y exactas de rock clásico y energía punk y que se postula como uno de los lanzamientos independientes más interesantes de este año a nivel nacional.

Una ocasión tal no podía pasársenos por alto, obviamente, comprometidos como estamos en tener a nuestros lectores al tanto de lo que se cuece con fundamento. Al habla pues con El Soldado Vasili (googleen, queridos lectores, googleen), un músico asturiano exiliado pero poco para que nos cuente los entresijos del Comité Eléctrico, presente con merecido orgullo al primer vástago de la formación y saque un diez en catequesis enumerando de carrerilla los siete pecados capitales.

Lean, escuchen y pasen luego por el confesionario a por su copia. Sin penitencia, por supuesto.

Empecemos por el principio ¿Quién es el Soldado Vasili y de dónde sale? No el francotirador soviético, claro, sino el rockero asturiano…

Por motivos laborales llevo viviendo en Euskadi desde hace 14 años. En Asturias siempre estuve en bandas y al aterrizar en Eibar me costó un tiempo  ir encontrando gente con la que tocar. El Soldado Vasili surge por la necesidad de dar salida a canciones que iba escribiendo y maquetando en casa yo solo. Llegó un momento en el que vi que las canciones se me acumulaban en un cajón sin llevarlas a ningún proyecto concreto, así que decidí darles salida tocando en solitario, de ahí el nombre de un francotirador.

Tocar solo es un rollo, hacer música es una experiencia mucho más gratificante cuando la compartes con otros músicos, así que siempre que podía me juntaba con distintos amigos para ir explorando formatos y darles vidilla a las canciones en directo. A todos esos músicos que han colaborado conmigo, los bauticé genéricamente como Los Héroes del Pueblo, aunque para  cada concierto le daba un nombre específico a la banda que llevase.

Tras la simbiosis con Los Héroes del Pueblo, el encuentro con el Comité Eléctrico. ¿Cómo, cuándo y dónde?

Los miembros del Comité ya eran contrastados Héroes del Pueblo aunque nunca los tres a la vez. El Comité Eléctrico como tal surge en mayo de 2016, cuando nuestro amigo Javi Vallina me propone abrir para él en el concierto de presentación del segundo disco de Bueno, su estupendo proyecto pop-rock, en la Sala Telva en Langreo. Por entonces andaba ya un poco harto del formato acústico y con ganas dar caña con la eléctrica, así que jugando en casa era una ocasión muy buena para juntar a tres colegas y desfogarnos a gusto con las válvulas y el fuzz. Viniendo del formato acústico y siguiendo la onda soviética de Vasili el nombre salió solo.

Hicimos tres ensayos sin mucha pauta más que unas estructuras básicas de las canciones y darle caña, así que el bolo fue casi una jam. El caso es que nos lo pasamos muy bien y tuvo muy buena acogida entre el público. Tampoco había intención de darle continuidad más allá de algún bolo puntual en el futuro cuando surgiese la ocasión. El resto del año seguí en solitario o en formato dúo, como cuando nuestros amigos de Señor y Señora nos invitaron a tocar en el Veladúo en Valladolid.

Durante un tiempo funcionasteis como Soldado Vasili y Comité Eléctrico, pero para el disco os presentáis sólo como Comité Eléctrico. ¿Implica ello una mayor conciencia de grupo como tal, un concepto más unitario?

Sin duda. En 2017 empezaron a llamarnos a tocar aquí y allá prácticamente sin buscarlo y lo que estaba pensado para hacer cosas puntuales se fue consolidando como banda y empezamos a pensar en grabar algo. Como la cosa se estaba poniendo seria Nacho, el guitarrista que llevábamos entonces tuvo que dejarlo por falta de tiempo y entró Dani, otro amigo con quién ya había tocado en Soul Losers Co. El cambio de guitarrista retrasó un poco los planes de grabar pero fue para bien.

Dani es un guitarrista con mucha personalidad. Tiene mucha garra y ataque tocando, pero también mucho groove, y su llegada ha dado un impulso muy importante al sonido de la banda y a las canciones. Se puso las pilas muy rápido y en menos de seis meses desde su incorporación ya estábamos en el estudio.  Con un proyecto de banda consolidado, no tenía mucho sentido mantener lo del Soldado Vasili, pero tampoco romper completamente con lo anterior, así que nos cargamos lo de Vasili y nos quedamos con el Comité. Huimos de personalismos y egos, somos una banda y cada uno aporta lo que tiene que aportar.

Sobre un chasis de rock puro incorporáis accesorios varios, especialmente blues y garaje, sin desdeñar el punk más elegante y un cierto gusto por el pop en las melodías. ¿Toda esta ensalada de sonidos es compartida por la banda o cada uno tira más hacia un lado u otro?

Todos escuchamos mucha música de todos los estilos pero lógicamente cada uno tiene sus preferencias. A la Bestia de los Urales y Ronnie Pollopower (batería y bajo respectivamente) les tiran mucho los sonidos más duros, y tienen una banda de doom llamada Dopes to Ethereal. Creo que eso, aunque no tanto en las canciones o los palos que tocamos, sí influye de alguna forma en el sonido del Comité: la base rítmica del grupo bombea con mucha pegada y contundencia.

Lady Leño es una enamorada de los 50 y Dani y yo tiramos más por estilos clásicos y música de raíces: Blues rural, Rythm&Blues, todo el rollo de Nueva Orleans, Soul, Funk, Country rock… Nuestra dieta musical es muy variada. Lo que sí es cierto es que hay un substrato común en el Rock and Roll y el Punk. Todos llevamos bien en vena bandas como The Stooges, The Clash, MC5, Johnny Thunders & The Heartbreakers, The Sonics o The Real Kids. Tampoco nos planteamos en ningún momento hacer un estilo concreto, teníamos la base de las canciones en acústico, nos enchufamos y nos salió así sin premeditación. Supongo que la cabra tira monte como dicen por ahí…

Acabáis de debutar con 7, un primer disco en el que se muestran a las claras todos esos sonidos. Háblanos de la gestación y grabación, sin ahorrarnos anécdotas truculentas.

Lo que teníamos claro cuando decidimos entrar a grabar era que queríamos hacerlo en directo tocando todos juntos en sesión, porque nos parece lo más natural. Es lo que hacemos en el local y en directo y pensamos que de otra manera las canciones perderían frescura y contundencia. Queríamos que reflejase lo que somos, no vender ninguna moto. Al final grabar no es un fin en sí mismo sino una manera de tener una carta de presentación para tocar en directo, y esa carta tiene que mostrar lo que hace el Comité.

Hay buenos estudios en Asturias y fuimos escuchando cosas grabadas en distintos sitios y nos decidimos por TUTU estudios porque lo que escuchamos, grabado como nosotros queríamos, nos gustó. Y dimos en el clavo. Sergio Tutu tiene muchos kilómetros de rock and roll, como músico (fue bajista de Deltonos), en el estudio y como técnico de directo y a la primera llamada nos entendimos. Fue todo tan rodado que no hubo ni tiempo para anécdotas truculentas (risas). Fijamos fecha, llevamos nuestros amplis, nos enchufamos y en dos días salimos con la mezcla prácticamente hecha. Teníamos las ideas muy claras y Sergio nos entendió a la primera.

Más allá de eso, la grabación nos sirvió para ampliar la banda. Lo único que no llevábamos preparado eran coros aunque queríamos probarlos en algún estribillo. Nuestra queridísima Lady Leño vino con nosotros al estudio y le pedimos que probase a ver qué pasaba. Se destapó con unos coros tremendos, a la primera, con mucha fuerza y dinámica. Le dan un color y empuje a las canciones que antes no tenían, así que se ha incorporado a la banda. De momento hace coros pero ya tiene algún tema del repertorio con la voz principal y en directo es un huracán. Poco a poco irá ganando más peso en la banda y nos permitirá explorar otros estilos y quién sabe si en los próximos temas añadiremos un rollo punk soul a lo Bellrays aprovechando el potencial de su chorro de voz.

Habéis tomado los siete pecados capitales como hilo conductor de las canciones ¿cómo nace esta idea?

La idea nace en el EzDok de Eibar, un sitio y una gente fundamental para nosotros. Allí debuté como Soldado Vasili. Es un pub  que programa conciertos habitualmente y con un buen surtido de tiradores de cervezas artesanas. Jose y Beinat siempre están moviéndose para hacer cosas nuevas porque les gusta y no lo pueden evitar. Un día tomando unas cervezas Jose me dijo que andaba rondándoles la idea de traer los siete barriles de las Sinner Series de Amager, una serie de siete cervezas distintas dedicadas a los pecados capitales y pincharlos todos juntos, algo que se había hecho en muy pocos sitios del mundo.

Nos pusimos a darle vueltas para hacer algo que no se hubiese hecho nunca y surgió la idea de hacer un concierto del Soldado Vasili con siete canciones, una por cada pecado, el día que pinchasen los barriles. Así que pidieron los barriles, escribí las canciones y lo hicimos. Además fui acompañado en un par de temas por mi colega Kvalvika que se llevó un sinte para meter (literalmente) ruido. Todo muy demencial pero salió muy bien (risas). Las siete cervezas de los pecados capitales se habrán pinchado en más sitios a la vez, pero el único sitio con un concierto diseñado específicamente para acompañarlas ha sido el EzDok.

Así que ahora que están en forma de disco es donde lo estrenamos en directo. Y siguiendo esa línea de locura que les impulsa a meterse en berenjenales por hacer cosas distintas, con mucha ilusión y mucho trabajo han montado el EzDokFest, un pedazo de festival que el 1 y 2 de Junio juntará en Eibar a bandas del calibre de Berri Txarrak, Toundra, Jardin de la Croix, Dead Bronco, Melange, SoulbreakerCo o Mud Candies entre otros, y han tenido el detallazo de meternos en el cartel, una muestra más del cariño que nos tienen que por supuesto es mutuo.

¿Podríamos hablar pues de un disco de garaje blues conceptual?

(Risas) Sí y no, hay garaje blues pero nunca hubo una idea de hacer un disco conceptual, ya ves cómo surgió. Las canciones van de los pecados pero cada una tiene su tratamiento y su personalidad. No hay una historia que se cuente de principio a fin, ni un leitmotiv recurrente en la música o en los textos a lo largo del disco. Lo que parecía claro es que no tenía sentido mezclar en un disco los pecados con otras canciones del repertorio, así que fuimos a por estas siete porque además es un buen muestrario de lo que hacemos. Las que se quedaron fuera del disco son igual de buenas o mejores (risas). También es una jugada arriesgada para un disco debut porque puede sonar pretencioso o más propio de una banda de power metal o de góticos atormentados, pero una vez lo escuchas  lo que hay son siete canciones de rock and roll, y tiene sentido porque cantarle a los vicios es muy algo muy recurrente en el rock and roll (risas).

Las letras están varios peldaños por encima de la media. ¿Quién compone en el Comité? ¿Y quién escribe?

Muchas gracias. Hasta ahora las canciones que tenemos son todas herencia del repertorio del Soldado Vasili, pero con banda son otra cosa y todos han aportado arreglos que les han cambiado la cara completamente. La idea es que los próximos temas ya salgan más entre todos. Ya estamos pensando en ponernos a trabajar en más temas para el siguiente disco del que ya tenemos más de la mitad. A las letras les damos importancia pero solo la justa. Podría cantar en inglés y decir cualquier tontería y ya puestos se pueden decir las mismas tonterías en castellano y no pasaría nada, es solo rock and roll.

Pero una vez que te pones a escribir y piensas que esas tonterías las tienes que cantar por un micro delante de gente y que las va a entender pues uno ya se lo plantea un poco más en serio. Pero no hay más intención que contar o transmitir algo de una forma más o menos digna. Al final cantamos sobre cosas muy mundanas: querer hacerse asquerosamente rico, quedarse en la cama holgazaneando y no tener que trabajar, ponerse tibio a comer y beber, tener sexo desenfrenado…  lo que le gusta a cualquiera persona normal con dos dedos de frente (risas). Por lo general escribo muy automático y tirando más de intuición que de reflexión y apoyándome en lo que me transmite la música a medida que compongo. No tendría mucho sentido que «Ira» fuese un pop blandito o «Pereza» un grindcore agresivo (risas). Lo que se transmite tiene que tener una mínima coherencia en lo musical y los textos.

El disco saldrá a la venta en vinilo y cd, y el diseño ha ido a cargo de Luis M. Díaz, que ha trabajado ya con artistas consagrados. ¿Cómo os hicisteis con sus servicios? ¿Contentos con el resultado?

Luis es de la cuenca también y somos de la misma generación así que compartimos referencias personales y culturales. Somos amigos y seguidores de su trabajo desde que empezó y teníamos claro que lo queríamos para hacer todo el diseño del disco, aunque no sabíamos si estaría dispuesto porque últimamente es muy selectivo con los trabajos que escoge. Cuando se lo propusimos le gustó el proyecto y se involucró a tope. Es un lujo poder contar con alguien que ha trabajado con gente como Supersuckers o Ilegales.

Tenemos en común muchas referencias, conocía bien los orígenes del grupo y fue el primero fuera de la banda en tener los temas grabados. Sabe de rock lo que no está escrito y tiene una visión muy creativa más allá de la estética, un empeño en contar una historia con el arte del disco. Teníamos confianza ciega y no le dimos ninguna pauta para no sesgar su visión creativa. Decir que estamos contentos con el resultado es poco. Ha hecho un trabajo maravilloso. Hablamos mucho durante el proceso y a medida que nos iba adelantando cosas fue alucinante el grado de conexión y simbiosis con lo que nosotros teníamos en la cabeza y que fue plasmando desde su propia visión sin haberle dicho nada, sin pasarle ningún tipo de material.

Y ahí está la historia de una banda nueva que llega a descargar su electricidad a la ciudad (como representación de vicio y pecado). El logo del 7 que funciona como señal de peligro de muerte eléctrica y como símbolo fálico: el placer y la muerte. El diseño está cargado de intención y simbolismo y sí, además estéticamente nos parece espectacular y en vinilo luce en todo su esplendor. Creo que podemos decir que estamos contentos, sí (risas).

¿Quién tenéis como modelos tanto ante el papel en blanco como encima de las tablas? A nivel nacional como internacional

Como en lo musical, las influencias a la hora de escribir supongo que salen solas. A veces nos dicen que esta canción o aquella recuerda a Los Enemigos, a Deltonos o a Ilegales y aunque no buscamos parecernos a nadie, nos encanta porque son bandas que hemos mamado, grandes referentes del rock en nuestro idioma y gente que cuida tanto la música como las letras, así que su influencia aunque no sea buscada conscientemente es natural que aflore. Sobre las tablas salimos siempre con actitud y nos fijamos en los grandes, gente que transmite energía desde el escenario como MC5, The Who, Neil Young con los Crazy Horse, …

Sois asturianos, pero más que eso, de la cuenca minera. ¿Es cierto que aún existen grupos de hombres semidesnudos que vagan por los valles aterrorizando a los lugareños con sus espantosos cánticos?

Es absolutamente cierto. Se trata de una tradición ancestral aunque en el Comité sólo la hemos practicado en contadas ocasiones. Tal vez unas cuantas veces. En realidad lo hacemos bastante habitualmente (Risas).

Ahora en serio, ¿cómo está el panorama musical por la zona?

En las cuencas siempre ha habido muchos grupos de todos los estilos. Es un microclima bastante ajeno a las modas. Aparte de los ya citados Bueno y Dopes to Ethereal, hay buenas bandas de todos los estilos con discos en la calle: Voodoo Grass, Radiactive Monkeys, Intermezzo, Buenaventura, los Tal, UHP, referentes en lo suyo a nivel nacional como Escuela de Odio o Arma X… ahí tienes desde bluegrass hasta metal, punk, hardcore, rock setentero, indie, rap,… En general hay muy buen rollo y colaboración entre las bandas aunque se trate de estilos muy distintos. Aunque  la cosa no está tan boyante como en los 80 y los 90.

Hace 15 o 20 años la escena local decayó hasta casi desaparecer y la travesía por el desierto duró unos cuantos años, así que actualmente hay un cierto vacío generacional. Salvo contadas excepciones en la mayoría de las bandas está gente veterana que lleva mucho tiempo en esto, pero poco a poco empiezan a despuntar también grupos más jóvenes. Desde hace unos años está la Asociación de Músicos del Nalón que está ayudando mucho a recuperar la escena. También tenemos la Sala Telva que programa todos los fines de semana desde grupos locales a internacionales, sitios como la Industria o la Artesana que dentro de sus posibilidades también programan y asociaciones como Turbojugend La Nueva, The Wanderers o la CSA La Kuadra que van trayendo cosas en sus estilos afines.

Podríamos estar mejor pero viendo los últimos años creo que tampoco estamos tan mal y la sensación es que vuelve a ir hacia arriba. No creo que quejarse sirva de mucho: esto es una guerra de guerrillas y  al final lo que vale es tener iniciativa y moverse y pelear por sacar cosas adelante. Por recomendar una banda que seguro que es del agrado del lector rutero, me gustan mucho Thee Operators que desde Mieres facturan un power-pop de altísima calidad. A nivel de Asturias la situación es similar aunque hay algo más por una simple cuestión de escala y por la masa crítica de ciudades como Oviedo, Gijón y Avilés. Hay un puñado de salas, algún que otro sello, gente como The Promoteurs que traen bandas internacionales, y muchas bandas buenas de todos los estilos. Entre mis favoritas del panorama actual asturiano están Peralta, Hey Honcho and the Aftermaths, Los Ignorantes, Winchester y Electric Buffalo, todas muy recomendables para el lector habitual del Ruta.

Ahora toca presentar el disco ¿Hay planes de llevarlo, aparte de en el Norte, por zonas más meridionales?

Sí, la idea es moverlo todo lo que podamos porque lo que nos gusta es tocar en directo, y ya hay planes para, a partir de septiembre, bajar al menos hasta Valladolid, Madrid… para bajar más al sur la logística se complica un poco pero si se dan las condiciones adecuadas hoy en día no hay distancias.

Despedida y cierre, ¿quieres saludar a alguien?

Solo recordar a los lectores del Ruta que pueden escuchar el disco en plataformas digitales como spotify, deezer, etc y conseguir la edición física en vinilo y CD contactándonos por Facebook o por email en elcomiteelectrico@gmail.com. ¡Ojo! Es una edición limitada que pronto será de culto y valdrá un pastón en el mercado del coleccionismo (risas).

 

Texto: Eloy Pérez

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