Discomático

Niño de Elche – Antología del cante flamenco heterodoxo (Sony Music)

 

Personifica como pocos la antesala del transgénero musical en un entorno tan impermeable como el flamenco. Apelando igualmente a Antonio Mairena y Pepe Marchena como a Blixa Bargeld y Diamanda Galás, Francisco Contreras Molina es más que un provocador.

Intrépido devorador de estilos contrapuestos, a sus treinta y pocos, Niño de Elche destaca entre la amplia escena de músicos concienciados con la naturaleza ácrata del 2.0. El inesperado Voces del extremo (NDE-Telegrama, 2015) concilió a la mosca de corralón con la intelligentsia indie a través de un puñado de canciones donde las guitarras se imbricaban sobre bases kraut. Disco infiel a los orígenes flamencos del alicantino, aquella fue la antesala de una progresión artística que ha alcanzado formulaciones inesperadas, como sus sonadas colaboraciones con Toundra o Los Voluble. Tras un periodo volando de flor en flor, la flagrante carrera de Niño de Elche empezó a apuntar hacia una cierta indefinición. Demasiados giros y colaboraciones quizás. Ahora aparece Antología del cante flamenco (Sony, 2018) y nos vemos obligados a hacer reload. Típico de Paco. Porque esta obra, inmensa en continente y contenido, supone como mínimo la confirmación del cantaor como iconoclasta definitivo de una atrevida sensibilidad donde lo mismo caben Tim Buckley que Lola Flores, Mikel Laboa, Val del Omar, Damo Suzuki, Scott Walker o Shostakovich. Un total de 27 piezas con las que el músico reinventa distintos palos clásicos (saetas, fandangos, tanguillos, seguiriyas) a su manera profunda y heterodoxa. Flamenco con F de fuck you!

 

Texto: Emilio R. Cascajosa

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