Encuentros — 10 abril, 2018 at 11:48

Hernán Migoya y Santiago Sequeiros, El Erotismo Bizarro

 

Son los enfants terribles del cómic nacional. Provocadores, transgresores, divertidos … Vuelven a la carga para no dejar títere con cabeza y a nadie inideferente. Hazañas Eróticas del Curentón Hijoputa (Dibbuks) es su criatura, que recopila las entregas aparecidas en la revista Primera Línea. Entre risas y batallitas de juventud, nos lo explican.

¿Cómo surgió la idea de las historias del Cuarentón Hijoputa?

Hernán: Yo llevaba ya tiempo colaborando con Primera Línea. Es como una revista de supervivientes, y conecté muy bien con el nuevo director, Mikel Echarri. Él quería potenciar más mi faceta literaria. Siempre me habían gustado muchos las historias de Miguel Ángel arenas; aquella vieja tradición perodística del gonzo eroticón. Al hablar sobre una nueva sección, le propuse algo en esas directrices, pero intentando aportar un línia más frívola y festiva. Salirse de lo erótico en Primera Línea era complicado. Por otra parte, a mi siempre me había gustado hacer historias muy idas de la olla. En lo referente a ilustrar los relatos, era de cajón que no íbamos a usar fotografías, sería muy impersonal y cutre. No me acuerdo si se lo propuse antes a Santi o salió su nombre, no lo sé.

Santiago: No, creo que ya me llegó todo atado. Recuerdo recibir la llamada de Mikel preguntándome si quería ilustrar los relatos de Hernán.

Hernán: Santiago surgió enseguida, pero por amistad. Porque somos muy amigos y porque siempre nos hemos divertido juntos. Cuando Mikel vió la posibilidad que Sequeiros colaborara en al revista, le pareció un plus impresionante. Se planteó como una posibilidad de trabajar ambos juntos, aunque ya habiamos hecho alguna cosa en El Víbora hace tiempo. A mi me da mucha confianza trabajar con él, hay mucha complicidad, nos reímos mucho juntos y podemos tenir mucha sinceridad a la hora de comentar nuestro trabajo. Tuvimos el apoyo de todo el equipo directivo de la revista, pero no pensábamos que fuera algo tan longevo. Ni siquiera que saldría una recopilación.

Para el personaje principal ¿Os basáis en algun estereotipo o os inspira alguien que conozcáis?

Hernán: Hombre, obviamente el Cuarentón es como visitar el basural de tu propia psique y recoger las partes más sinvergüenzas, descaradas, grotescas y sin el pudor que te daría presentar esas ideas locas en la realidad. Historias que se te ocurren a través de un personaje esperpéntico y así lo puedes vincular. Sale como ese pequeño monstruito que tenemos todos y lo alimentas. Es cuando dices “que bien me he quedado, porque este tipejo puede actuar y expresar esas cosas que serían inaceptables de otro modo”. También me baso en conversaciones con Santi o en fantasías raras de la ninez (risas).

¿Lo describirías como un fábula irónica sobre las relaciones del siglo XXI?

Hernán: Son muchas cosas. Desde la perspectiva que tú lo planteas si, pero es el cascarón en realidad. Porque yo no soy una persona moderna, ni creo que el Cuarentón lo sea. De hecho, parece que sea más un personaje del siglo XIX o del XX. Y no es un tipo moderno porque hoy día no es algo moderno ser promiscuo. Lo moderno es disfrazar la promiscuidad de poliamor e integrar en el núcleo familiar al amante como si fuera el cuñado. Es una especie de Don Quijote estúpido y descerebrado, que se puede permitir el lujo de ser ambas cosas viviendo aventuras sexuales. Si, utiliza todos los medios a su alcance: internet, Tinder, … pero no es un modernito-tendría que ser un veinteañero para eso-; en realidad es un anticuado porque sigue creyendo en la promiscuidad a su edad (risas). Él sigue siendo un romántico, sigue siendo honesto.

Los dibujos son claramente definitorios del mundo tan personal de Santiago ¿Te has encontrado cómodo trabajando en estos relatos?

Santiago: Lo cierto es que a la primera llamada que recibí sobre el encargo, yo acepté porque lo hacía Hernán. Yo no me veía haciéndolo. Yo no sé dibuijar chicas guapas. No lo he hecho en mi vida. Bueno, ahora he aprendido (risas). Me gusta dibuijar sexo, pero el sexo de mis tebeos es muy bizarro y con mucha carga psicológica. Mucho más que la carga sensual; a mi todo eso no me sale dibujarlo. Mi dibujo es algo totémico, es el puro claroscuro, es bastante duro. Realmente no me veía. No intenté hacer una ilustración erótica al uso, sino llevarlo a mi terreno. Con ello, tapas limitaciones y potencias tus virtudes. Sobretodo a descontextualitzar las cosas. No dibujo lo que leo de un texto de Hernán, si no lo que puedo entender que hay debajo. Lo normal por parte del editor sería coger a Horacio Altuna para los textos de Hernán. Pero si en vez de Altuna , tienes a Sequeiros, Sequeiros no puede hacer de Altuna. Al principio tuve mis dudas, pero con la ilustración del tercer relato dí con la clave de cómo iban a ser las demás. Ya me puede enviar Hernán el texto que quiera, que yo le doy al vuelta, lo que provoca una situación muy divertida. Además, hemos tenido total libertad para trabajar. Y fíjate, ya entregamos el relato cincuenta y cuatro creo.

 

Texto: Jordi del Río

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