Breves — 9 abril, 2018 at 12:00

Alberto y García, la buena letra

 

No es que Alberto & García vayan despacito y con buena letra, es que van a buen ritmo y con una caligrafía excelente. Es así desde “Ley de gravedad” (2014), más aún con “Voladores” (2016), y se confirma con este “El buen salvaje”, apartados de la tontería de las escenas, con un público tan heterogéneo como quienes forman la banda, han ido puliendo un híbrido que junta la canción popular anglosajona y la tradición latinoamericana, sin ejercicios de estilo impostados, con una instrumentación serena y preciosa, cuidando cada detalle, deslizando unas letras comedidas que explotan en cada escucha, con aires de fiesta popular y de frontera triste, un puñado de canciones coherentes y, por supuesto, de notable alto a sobresaliente.

Conscientes de que no es necesario trasladarse a los grandes nudos, dejar sus vidas y sus proyectos y entrar en la gentrificación disparatada, para desparramar su música por los rincones, operan desde Oviedo sin dejar de acercar su proyecto a las grandes ciudades ni a los festivales, defendiendo la propuesta con varios formatos y aspirando siempre a moverse con la banda al completo. Una banda que suena como una familia bien avenida, que matiza diferente en cada tema y que llena de aires propios la sala, la habitación, la cabeza. Alberto & García no tienen prisa por darse a conocer porque su propósito es mimar cada paso de un proyecto que sienten como propio, que es personal, pero no intransferible.

El disco ha sido ensayado la imprescindible Sala ovetense La Salvaje (todo un ejemplo de cómo se debe tratar la música dentro de un tejido cultural más amplio), se ha ido precalentado con mimo y cocinado sin fisuras, así, es posible flotar embebido de verbena “En lo alto”, mover la cadera con tino junto a Soledad Vélez en “Reina de la selva”, recordar un poco a Lasa de Shela junto a Jorge Marazu mientras sorbes la tristeza dulce de “Pa´que no vuelvas”, o volar bello pero sombrío en modo “Pájaro Negro”. Producción impecable, arreglos que suman y un imaginario tan rico como sintético y atractivo, cantado con una voz, la de Alberto García, que se mueve entre la dulzura, la firmeza y la melancolía, con ese aire delicioso de quien canta como si fuera a romperse al final de la melodía. Seas o no seas de Dylan de Cohen o de Violeta Parra, es probable que seas de Alberto & García. Infalibles.

Texto: jorge Alonso

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