Vivos — 14 febrero, 2018 at 18:46

The Faceless, Razzmatazz 3 (Barcelona)

 

Aceptable entrada en la sala pequeña del complejo Razzmatazz para una velada enfocada a paladares exigentes dentro de las diversas ramificaciones del death metal.

Con puntualidad británica sobre el horario establecido salieron a escena The Voynich Code, cuarteto luso que practican un death metal técnico pero permeable a muchas otras cosas, entre ellas el djent. Desconocidos para una gran parte de los asistentes cuajaron una gran actuación a tope de ganas y sin bajar la guardia en ningún momento. Death metal de fuerte intensidad y de tecnicismo contrastado y curioso, como mostró la falta de bajista pero con dos guitarras de siete cuerdas. Presentaban su más reciente trabajo Aqua Vitae del que desgranaron gran parte de su material y tal como se ha comentado sonaron incluso más aguerridos e intensos que en estudio. Recalcar también que su alto nivel técnico no fue en ningún momento óbice para que restara agresividad e intensidad a su propuesta. Destacar la labor de su vocalista Nelson Rebelo que rayó a un nivel altísimo tanto a nivel vocal como de actitud y mostrándose en todo momento muy agradecido por la cálida respuesta del público. Toca seguir sus evoluciones, sin duda.

Turno ya para los protagonista de la noche, los angelinos The Faceless, de los que no se puede decir que hicieran un mal concierto, pero si un tanto errático y falto de punch. También siguieron con la peculiaridad de la noche, la ausencia total de bajistas, y dando el protagonismo a dos guitarristas de técnica más que contrastada. El concierto se inició con problemas de sonido y una actitud un poco apagada del vocalista principal, que se fueron subsanando pero que restaron pegada a su estrambótica propuesta que mezcla death metal con ramalazos progresivos, hardcore y lo que les echen por delante.

Lo cierto es que observando su recital uno se percata de que en esta banda pesa más como se tocan las cosas que lo que se toca. Aun así sonaron contundentes en canciones como «Cup Of Mephistopheles», «The Spiralling Void» o «The Eidolon Of Reality». Lo curioso de ellos, es que quizás ensimismados en su pristina técnica suenan mucho más ‘normales’ que en sus imprevisibles discos. De todas maneras su combinación de virtuosismo, voces limpias y guturales funciona en directo y logran momentos de genuino subidón entre el público. Lástima de los escasos cincuenta minutos de duración ya que lo dejaron cuando la cosa estaba yendo hacia arriba y la verdad es que tres o cuatro canciones más hubieran logrado un concierto mucho más redondo en todos los aspectos. En resumidas cuentas un concierto correcto de una banda que debido a su particular propuesta debería haber puesto la sala patas arriba a base de death metal y esquizofrenia musical.

Texto: Xavi Martínez

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