Vivos — 5 diciembre, 2017 at 10:03

Graveyard, Bóveda (Barcelona)

 

 

Apenas ha pasado un año desde que banda de Gotemburgo anunció su disolución. La noticia cayó como una palmada dolorosa sobre una espalda fría, cuando ya todos habíamos anotado en nuestros calendarios la noche en la que volveríamos, por fin, a ver tocar a Graveyard en nuestras ciudades y salas favoritas.

Tanto nos sorprendió dicha noticia que algunos, yo por ejemplo, nos habíamos visto forzados a abandonar un inacabado esbozo que pretendía ser la entrevista de promoción de la gira que nunca tuvo lugar.

Esta vez, la moneda lanzada al aire por los dioses del Rock ha caído del lado opuesto a la cruz y la presencia de Graveyard nos ha sido devuelta desde Gotemburgo hasta la ciudad de Barcelona, que junto con Madrid, componen sus dos únicas fechas en nuestro país.

En los momentos previos a la entrada a la sala, el comentario de la actuación de la banda en el pasado Festival Azkena estaba más que extendido. Esto producía una mezcla de miedo y excitación, más miedo, si se me permite, ya que la pasada actuación careció de energía y relevancia, para estar hablando del renacimiento de sus propias cenizas, enterradas en su homónimo cementerio.

El salto al escenario comenzó con el tema <Slow Motion Countdown> perteneciente a su tercer álbum Lights Out, calma y sosiego que podía anunciar un concierto similar al del pasado festival de Vitoria pero que en un segundo tema subió el potenciómetro con <An Industry of Murder> y sentenció un golpe enérgico sobre el pecho de los asistentes sedientos. La banda dejó claro que venía a hacer ruido y ensordecer a una audiencia exigente.

Joakim Nilsson, pese a su voz áspera y en ocasiones excesivamente forzada, acabó encontrado la comodidad necesaria tras los primeros temas y llegó a su 100% en nuestros hits favoritos, como <Hisingen Blues> o <Goliath>. La sección rítmica, completamente renovada, parece recordarnos que no se golpea con la misma rabia sobre la batería pero sí merece el aprobado. Truls Mörck, miembro original de Graveyard, y quien grabara el en el primer álbum como guitarrista, vuelve reconvertido en bajista y propicia apoyo vocal a las cuerdas vocales del Joakim.

Si bien se repasaron durante la hora y media de concierto los tres últimos álbumes de la banda, algunos extrañamos material de su primer y excelente trabajo datado en el 2007, al cual solo se recurrió para la magnífica <Evil Ways>, que junto con <The Siren>, de su segundo álbum, pusieron broche de oro y enérgico aplauso a la noche.

La sala, que había anunciado el Sold Out dos días antes de la velada, reunió las necesidades básicas para tal evento, si bien, el sonido de las instalaciones aún cojea y es difícil según la posición en la que uno se encuentre. Graveyard brindaron la noche que todos estábamos esperando y aniquilaron al fantasma que han arrastrado los últimos meses.

Lo único negativo del actual Rock Escandinavo es la común insistencia en sucesores de bandas pasadas, cuando las actuales ya han superado con creces todos nuestros exigentes requisitos.

Texto: Mario Silvestre

Fotos: Fernando Ramírez

 

SETLIST

SLOWMOTION

INDUSTRY

SHUNKEN

APPLET

HALET

EXIT 97

CAUSE & DEFECT

HISINGEN

SUITS

TOO MUCH

GOLIATH

BUANG TRUTH

AINT FIT

 

(ENCORE)

UNCONFORTABLY

EVIL WAYS

SIREN

 

 

 

 

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