Encuentros — 4 diciembre, 2017 at 11:00

Mujeres: la emoción trascendental

Foto: Álex Sardà

Diez años y un sentimiento constante: el disfrute. Disfrutar componiendo, ensayando y tocando. En garitos de mala muerte y en festivales primaverales. Disfrutar cerrando fechas de una gira por Europa y estampando las camisetas del nuevo disco. Disfrutar pese a la fuga de baterías, los problemas en la frontera estadounidense o los malabarismos para compaginar aquello que les apasiona con aquello que les da de comer. En 2018 Mujeres celebran su décimo aniversario como uno de los grupos más queridos de nuestro underground y lo hacen asumiendo tres retos: mutar de cuarteto a trío, cambiar el inglés por el castellano y saltar discográficamente de Barcelona a Madrid. Un sentimiento importante (Sonido Muchacho), su cuarto álbum, es la banda sonora de un momento crucial, una rodaja que ejerce de bisagra entre los diez años que dejan atrás y el futuro que se abre ante ellos. Charlando con Pol Rodellar y Yago Alcover uno percibe que lo encaran sin haber perdido un ápice de ese disfrute fundacional, de ese sentimiento importante que siempre ha palpitado efervescente en el interior de unas canciones que forman ya parte de la vida de su pequeña pero fiel legión de seguidores. Han pasado diez años y justo acaban de entregarnos su colección más redonda de canciones. ¡Qué tíos, estos Mujeres!

Después de 10 años, ¿cómo os seguís aguantando el uno al otro?
Pol: Los momentos en que coincidimos siempre son de celebración y fiesta, los fines de semana cuando salimos a tocar por ahí. Dicho esto, y pese a tener personalidades diferentes, nos entendemos muy bien y tenemos el suficiente autocontrol para no estallar. Somos muy diplomáticos.

Yago: Creo que no es casualidad que hayamos quedado él y yo, no porque desconfiara de anteriores miembros sino porque creo que ambos hemos ido muy a la par en nuestra visión de lo que significaba el grupo. Cuando Pol abrió Luchador –tienda de discos barcelonesa de corta pero intensa vida, n.d.r-, sacamos el segundo disco y los dos fuimos conscientes de que era necesario un alto nivel de compromiso porque si queríamos compaginar nuestra vida personal y laboral con el grupo era necesario cierto orden. Hace poco lo hablamos después de un bolo en Zaragoza, en un momento de sinceridad etílica: hay algo de compensación entre ambos, él se encarga de unas cosas, yo de otras y ambos vamos a piñón. Creo que es un tema ya de confianza ciega, en plan “lo que piense este tío yo voy a muerte con ello”, y rara vez hemos estado muy en desacuerdo en algo, nunca uno ha forzado al otro a tomar una decisión que no quería. Eso es algo a valorar porque a los diez años de trayectoria se suman los cuatro anteriores de carrera, con lo que son catorce lidiando el uno con el otro.

Pol: Desde el principio ambos estábamos más implicados en ese aspecto de funcionariado del grupo, en esas tareas de gestión que son las menos visibles o apetecibles: hablar con sellos, cerrar fechas, armar los diseños, controlar la producción de los discos, etcétera. De todas formas, tengo la sensación de que el grupo es como algo en sí mismo, Mujeres es una entidad que trasciende a los componentes que trabajamos en ella. Yago y yo nos la queremos mucho y ahora con la ayuda de Arnau –Sanz, batería; n.d.r.– aunamos esfuerzos para seguir sacándola adelante.

¿Qué añoráis de los Mujeres de 2008?
Pol: Cada vez que sacamos un disco me hace una ilusión enorme, por eso creo que este es el mejor momento de la banda y no siento nostalgia por el pasado. Hace diez años estábamos muy verdes y quizá éramos más alocados, con esa autodestrucción que no te afecta propia de la juventud. Siento una felicidad extrema comparable a la que podía haber sentido al principio, pero es evidente que ahora estamos más preparados, sabemos a qué atenernos, tenemos más contactos… El grupo es más fuerte.

Yago: Quizá sí añore la inocencia de no tener ni puta idea de lo que hacíamos ni de lo que decíamos. Pero si lo pienso creo que nunca hemos dejado de tener el control excepto en una fase inicial en la que se nos fue un poco de las manos porque las cosas iban como solas; el sello se encargaba de todo y nosotros como que nos apalancamos, éramos como un bebé gordo. Cuando empezamos a tomar decisiones lo hicimos de forma consciente y consensuada sabiendo qué era lo que en ese momento era mejor para la banda. Y así hemos seguido hasta hoy, de ahí la satisfacción con el nuevo disco cantado en castellano y editado en un sello de Madrid. Es bonito estar aquí con Un sentimiento importante y sentir la misma emoción y las mismas ganas locas de salir a tocar que hace 10 años.

Foto: Álex Sardà

Habéis girado bastante fuera de España y coincidido con grupos que viven profesionalmente de la música; ¿nunca os habéis planteado dar ese paso o lo veis como una quimera en nuestro país?
Yago: Siempre he tenido mis reservas, la verdad. Hubo un momento muy concreto, después de la segunda gira por Estados Unidos cuando hicimos un bolo con la promotora Panache Booking, en que parecía que Hardly Art iba a sacarnos el disco y quizá teníamos que bloquearnos seis meses para meternos a fondo en ello. Eso ahora mismo sería muy difícil, también porque veo a Mujeres más válvula de escape de mi vida que antes y porque ya no quiero sacrificar el puro disfrute que significa para transformarlo en algo de lo que dependa para vivir. La libertad de decir “no” a propuestas que no encajan con lo que es la banda y la satisfacción de saber que no lo necesitas son cosas que no tienen precio.

¿Y por qué habéis dicho sí a fichar por Sonido Muchacho?
Pol: Cuando salíamos a tocar por ahí siempre coincidíamos o con Luis –Fernández Sanz, fundador del sello fundado en 2013, n.d.r.– o con grupos que lleva él, así que pensamos que si estaba tan presente en ese circuito hacia el que queríamos focalizarnos teníamos que trabajar con él.

Yago: Con Canadá habíamos tocado ya techo, creo que por parte de ambas partes éramos conscientes de que aquello no daba más de sí. Y queríamos probar algo distinto, creíamos que había recorrido interesante por explorar; ahí es donde entra Luis y donde entra Madrid. Nos abrió los ojos a una realidad de la que no éramos del todo conscientes: la importancia de la promo en Madrid, sobre todo a nivel radio. Y mola mucho trabajar con alguien que prepara el lanzamiento de tu nuevo disco con esa perspectiva, ese conocimiento de las cosas y ese compromiso.

¿El paso de cuarteto a trío de qué manera ha condicionado vuestro modus operandi?
Pol: Desde fuera se percibe el grupo de forma distinta, claro, porque nosotros ya hacía tiempo que sentíamos ese distanciamiento por las dificultades que a veces tenía Martí de compaginar el grupo con su vida; el trío como nuevo formato ya era algo que habíamos experimentado por pura necesidad, teníamos unos bolos en la agenda que debíamos y queríamos cumplir.

Yago: Nosotros teníamos una gira por México y Costa Rica ya cerrada y con conciertos anunciados públicamente cuando Martí nos dijo que dejaba el grupo. El impacto fue brutal y emocionalmente nos dejó tocados. Intentamos repensarla como trío, pero finalmente no salió y nos sobrevino la resaca. Habíamos vivido cambios de baterías en el pasado, pero sin desmerecer el trabajo que estos hicieron Martí también componía, creaba melodías y su guitarra aportó un sonido característico a nuestros tres primeros discos. Era un puntal del grupo, pero una vez asumida su marcha definitiva decidimos seguir adelante y afrontar el reto; a partir de ahí todo fue muy rápido, cuatro meses preparando el disco, de septiembre a diciembre, y luego en enero entrar en el estudio con Sergio para salir de allí con los diez mejores temas de una base previa de veinticinco.

Diez temas donde abrazáis sin ambages un pop de guitarras de corte clásico. 
Pol: Yago hace tiempo que viene diciendo que ya no somos un grupo de garaje, algo que se empezó a notar en Marathon. Pero fue al decidir que el nuevo disco iba a ser en castellano cuando vimos interesante recuperar el espíritu de “Aquellos ojos negros”: temas simples, más pop y más directos.

Yago: Hubo momentos de debate durante la grabación porque a mí se me hacía muy raro hacer un solo y que no sonara ninguna otra guitarra, no estaba acostumbrado; finalmente decidimos grabar el disco a pelo con como mucho una segunda guitarra haciendo algún arpegio. Es evidente que lo del pop puro se debe a la ausencia de Martí porque era alguien que arreglaba, que tenía tendencia a llenar y en este disco hemos vaciado. Pero, como comenta Pol, yo nunca he visto a Mujeres como puramente garaje; en nuestro segundo disco, que es considerado como el más garajero porque suena a caverna total, hay un tema como “I’m over with you” que es una balada Buddy Holly total. En el nuevo disco la referencia eran Buzzcocks: rollo 77 y canciones pop redondas.

Redondas y cantadas en castellano. ¿Cómo afrontaste Yago el desafío?
Yago: La principal dificultad no estuvo tanto en qué contar sino en cómo contarlo. El grupo determina la forma; venía de la experiencia de cantar en castellano con Univers pero con ellos podía trabajar más con imágenes, ser alegórico porque la música es más atmosférica. El reto aquí era hacer una canción directa, en tu cara, y que a la vez contara algo. Al principio hicimos un vaciado de ideas, incluyendo una ristra de versos y textos de Pol, y nos ayudó mucho definir el concepto del álbum, ponerle título, para avanzar. Un sentimiento importante: un disco sobre un sentimiento muy fuerte que envuelve quienes somos como grupo.

Pol: Fue crucial mirar para adentro, a nuestra propia historia, a lo vivido con Martí y a todo lo vivido en estos diez años.

¿Qué os llevó a trabajar con Sergio Pérez a la producción?
Pol: Hacía tiempo que queríamos hacerlo; Yago había grabado los dos discos de Univers y yo tenía la sensación de que era alguien capaz de extremar más las texturas. Pero también eran las ganas de hacer algo nuevo, de buscar a alguien nuevo con el que lanzarnos a este desafío que suponía el disco para nosotros.

Yago: Es un tío que no tiene miedo. Le dices por donde quieres que vayan las cosas y él va a por ellas hasta las últimas consecuencias. Fue fe ciega total. Y además es alguien muy abierto a que tú puedas sugerirle cosas; cuando para “No es tu sitio” le dijimos que queríamos hacer algo con una caja de ritmos, un poco loco, él lo pilló al instante. Pero a su vez no duda en decirte lo que no acaba de ver o en tomar protagonismo en el sonido de las guitarras y decirte que tiene clarísimo que en los solos quiere meterle un fuzz desfasadísimo para que te estallen en la cara.

Siento especial debilidad por los dos últimos temas, “Ley de la gravedad” y “Piedra de sal”, pop pluscuamperfecto, evocador y henchido de vitalidad.
Yago: A Luis también le encanta “Piedra de sal” y llegó a plantearnos sacarla como adelanto del disco; dijo una cosa que es cierta y es que gana con el tiempo porque quizá la cara A es la que concentra más hits, pero cuando llegas repetidamente al final del disco con estas dos hay como un subidón. Porque la idea era explicar este sentimiento importante qué es, qué significa: hay sentimientos positivos y otros negativos que estallan en una guerra como en “Suenan espadas” o en un tema cabreado como “No es tu sitio”. En definitiva, es un disco que habla de las experiencias que hemos vivido y de los sentimientos que nos han generado; de entender que después de diez años seguimos por lo bueno, pero también porque hemos superado lo malo.

¿Cuál está siendo la reacción de la gente a las que habéis adelantado el disco?
Yago: Para mí el primer impacto fue cuando tocábamos alguno de los temas en directo, como un adelanto; era tocar “Suenan espadas” o “Un sentimiento importante” y la gente enloquecía después de un par de cambios, como que las pillaba rápidamente y con entusiasmo. Ver eso nos reconectó con un factor que había sido determinante a la hora de decidirnos por dar el salto al castellano: cuando tocábamos “Aquellos ojos negros” o “Vivir sin ti” el público estallaba. Ya no tenía seguir escudándonos en una posible proyección internacional, la realidad es que giramos mucho por España y usando el castellano la conexión es más directa, más intensa.

Pol: Este disco ha sido una apuesta por lo local. Cuando empezamos subimos como un petardo y apareció muy rápidamente la idea de girar fuera. Licenciamos el segundo en Bélgica, el tercero en Bélgica y Francia y la verdad es que nos ha ido bastante bien tocando por Europa. El problema fue que nos esforzamos tanto en que nos aceptaran en Estados Unidos que cuando tuvimos ese problema en la frontera de Vancouver tuvimos que reconsiderar nuestro plan de gira y focalizarnos en España tocando en un montón de salas pequeñas. Pero ahí nos dimos cuenta de que la segunda vez que volvíamos a una ciudad al cabo de unos meses había el doble de gente; fue como “joder, aquí la gente nos aprecia y nos va de puta madre”. Un sentimiento importante y su portada también van de reconocer y agradecer eso.

Presentáis el disco en Barcelona con Kokoshca y La Plata y en Madrid solo con Kokoshca. ¿Por qué ellos?
Pol: Nos ha sorprendido que haya habido grupos a los que tanteamos y que han tenido muchos problemas con sus sellos debido a si era conveniente o no que tocaran con nosotros. Nos quedamos en plan “¿tú no puedes decidir libremente que quieres tocar con un grupo colega?”.

Yago: Teníamos ganas de montar una fiesta gorda con dos o tres bandas, una de ellas con cierta dimensión como para petar una sala grande y además con la excusa del décimo aniversario. Pues nos hemos encontrado con reticencias del tipo “bueno, Barcelona también es importante para nosotros” o “es que voy a sacar algo y no quiero quemarlo antes”.

Pol: La idea era nosotros, Kokoshca y un tercer grupo que tenía que abrir, pero por el carácter especial de fiesta de presentación más décimo aniversario el suyo no iba a ser un rol de telonero sino de “hey, nos mola mucho lo que haces, queremos que toques en nuestra fiesta”.

Yago: Es que además las condiciones eran igual para todos, taquilla entre tres. No sé, muy raro, porque tantas veces que hemos hablado con grupos sobre la integridad de las escenas y ver que cuando surge la posibilidad de hacer algo especial aparecen dudas y excusas… Pero, da igual, estamos contentos de que un grupo que está despuntando como La Plata se haya apuntado. Y lo de Kokoshca era evidente; nos invitaron a la presentación de su disco en Madrid, ya estuvieron en la de Soft Gems en Barcelona, nuestro primer bolo en Pamplona fue con ellos… Tenían que estar en la fiesta.

Para terminar, Barcelona 2008 – 2018. ¿Cómo veis la evolución de vuestra ciudad en lo que al mundillo musical se refiere?
Yago: Te voy a dar dos imágenes. 2008: nos llama Coco –también conocido como Abel Suárez, n.d.r. – para tocar en La [2] de Apolo cuando allí se montaban bolos antes de las sesiones de DJ, a sueldo fijo incluso para bandas emergentes y con un trato de la hostia. Llega la crisis, saltamos a 2014: habíamos sacado Soft Gems y nos vimos tocando con Aliment en una sala de las dimensiones del Lupita del Raval. Para mí dice mucho de lo que pasó en la ciudad con las derivadas de la crisis: salas que cerraban porque no podían pagar el alquiler y público que no iba de bolos que no podía pagar las entradas. Una tercera imagen sería el momento actual, de cierto reflote, aunque veremos cómo va evolucionando…

Presentaciones “Un sentimiento importante”
19 enero 2018 – Sala Apolo I (Barcelona) – con Kokoshca y La Plata
9 de febrero 2018 – Sala Joy Eslava (Madrid) – con Kokoshca
sonidomuchacho.bandcamp.com/un-sentimiento-importante

TEXTO: ROGER ESTRADA

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