Vivos — 28 noviembre, 2017 at 12:08

Salto, Sidecar (Barcelona)

Salto se presentaba en Barcelona con el orgullo intacto, después de estar recibiendo una increíble acogida por parte de crítica y público con el arquetípicamente difícil segundo disco. Y lo hacía con una renovada banda respecto a su anterior visita en la que solo repetía el enorme Utah, ese Rick Danko patrio que pedalea los graves como un auténtico titán. Aunque los demás miembros también son habituales de la órbita Salto, y estuvieron todos inspirados, perfectos en el detalle, huracanados en el desmelene.

Ese barroquismo sonoro heredero del Harry Nilson más prístino que es Far From The Echoes hacia presagiar una noche completa de pura sensibilidad pop y panorámico efecto rock. El público estaba con muchas ganas y con solo intuir un atisbo de piano y ese falsete lleno de emotividad que respira «Home Again» se oyeron los primeros suspiros de felicidad, pilares de una velada que se convertiría des del km 0 en un puro efecto envolvente de real imaginería pop. Un crescendo emotivo que fue ganando en contundencia y grasa musical a medida que iba avanzando el concierto, cada vez más psicodélico, cada vez más improvisado y menos comedido. Mención especial a las voces que combinaban como una perfecta coral, compenetrada y almibarada.

La banda crecía alrededor de un Salto que desgranaba unas melodías llenas de sensibilidad, de esas que pueden erizar el bello del cogote en el raspar de un solo acorde y el expirar de su trémolo vocal. Hubo momentos realmente estelares, como los arreglos de voces de «Mary», a lo Brian Wilson meets Brian Wilson y que para un servidor es una de las canciones más inspiradas del disco o un «Hopefully» maravilloso abriendo el bis que cerró con «Til de Morning» en el que subió Joe Traveller haciendo una maravillosa segunda voz como invitado de honor.

Cuando al final de la velada empecé a preguntar al público qué les había parecido el bolo, la respuesta era generalizada: ¡Uau! Mi amigo Santi me contestó con unas cuantas palabras más, dijo que eran sensibilidad, precisión y potencia. Yo digo uau Santi, todos tenéis razón.

Texto: Andreu Cunill Clares

Foto: Lauler

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: