Vivos — 17 noviembre, 2017 at 9:32

Michael Chapman, Golden Lion (Todmorden, UK)

Todmorden no es una parada habitual en las giras. Digamos que Todmorden no es tan siquiera un pueblo de referencia. Si uno no acerca con ahínco el ratón del ordenador sobre el plano que ofrece google maps, no cree que realmente exista un pueblo llamado Todmorden. Pero existe, entre las ciudades de Leeds y Manchester, y ahí aparecimos una cuadrilla para presenciar el recital de Michael Chapman; él, su guitarra, un puñado de pedales de efecto y una caja con tan solo dos vinilos y varios cd’s para el merch. El Golden Lion, lo han acertado: un pub. En el mismo bar, escaleras arriba, una habitación donde actuará el legendario músico. Llega con su propio vehículo. A sus 76 años me pregunto si hará esto por pasión o por que no le queda otra. Xavi Llop lo comenta: “Si es por lo primero genial; si es por lo segundo es una putada”. No parece Michael muy afectado. Disfruta de su oficio aunque le cueste cantar. Por ello cabalga sobre un ligado tras otro. Coge cosas de su discografía en su amplitud, pero pasa todo el tiempo por su última maravilla, 50, y por el instrumental Fish.

Es decir, empieza un tema, lo funde en otro arpegio y acaba en un tercero. Todo con una facilidad pasmosa, sin que perdamos la vista o el oído ni un momento. Jamás sonó así una guitarra acústica. Nadie hizo de este oficio algo tan bello. Por ello la gente como él debiera seguir contando años, seguir creando. ¿Hay alguien ahí arriba? Entre historias divertidas y música celestial cerró un recital de casi hora y media enfrente de no más de treinta personas, con «Shuffleboat River Farewell» del histórico Wrecked Again. Nos dejó la sensación de haber vivido algo único. ¿Y él? Le pedí que me firmara varios discos y subrayó no sentirse acostumbrado a ello. Vaya tipo. Uno entre un millón.

Texto y foto: Sergio Martos

 

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