Vivos — 16 octubre, 2017 at 13:32

Maria Arnal i Marcel Bagés – Paraninfo de la Universidad de Alicante

 

 

Media entrada del gran Paraninfo de la Universidad de Alicante para escuchar a la pareja del momento. Se dirigen al respetable en catalán y nos recuerdan, ya desde el título de su primer LP, las barbaridades del franquismo. Vamos, que los antidisturbios tienen un filón. Ese título (“45 cerebros y un corazón”) hace referencia a un increíble hallazgo arqueológico en un monte de Burgos, donde se encontraron aquellos órganos en buen estado gracias al poder conservante del suelo húmedo. En los directos, Maria presenta la canción homónima haciendo referencia a las momias egipcias.

La memoria (histórica) planea por mucho de lo que hacen, y hasta el quinto tema del disco lleva por título “Desmemoria”. “Ahí están esas viejas rutinas disfrazadas de nuevas maneras”, canta Maria en “Cançó del taxista”. Bien vale ese verso como resumen de su estilo, seductora mezcla de lo tradicional y lo electrónico. Uno no espera escuchar una guitarra gruñendo en una jota aragonesa, pero así es “la música de este nuevo mundo”, por citar otro verso del mismo tema. Son tiempos borrascosos, en los que prima el eclecticismo. Bienvenido sea.

En “Canción total” arremeten contra bancos y publicidad, en esta ocasión apropiándose de la letra de Héctor Arnau. Pide Maria colaboración del público, un poco intimidado por tener que mezclarse con la voz prodigiosa de la badalonesa. Y se apropian de Ovidi Montllor (de qué manera… ¡es otra de las preciosidades del disco!) en “A la vida”, que ya aparecía en el EP “Verbena”, encumbrado, y no a la ligera, como lo mejor de 2016.

La joya de la corona es “Tú que vienes a rondarme”, curiosamente la más cercana al rock. Ojo también al videoclip, sencillo y magnífico. Maria cita un torrente de influencias en las entrevistas, desde Gloria Fuertes y Lewis Carroll a Arca y Allan Moore, pero aquí son evidentes las reminiscencias lorquianas. Por ejemplo, la mezcla de referencias cósmicas (“llueven miles de cometas”, “los aposentos del universo”) y sexo desbocado (“así me sigues al trote y de repente al galope”, “altos jazmines se enzarzan, amarran nuestras caderas”) tienen que recordarnos a, por ejemplo, la lectura de “Thamar y Amnón” del poeta granadino. Qué alargada es su sombra. En Elx (cuatro días después de su bolo en Alicante) su hit sonó con eco. No convenció al respetable, algunos se preguntaban si Marcel habría olvidado quitar el efecto al final del tema anterior.

El “Ball del velatori”, sin embargo, nos retrotrae a las “Nanas de la cebolla” hernandianas. No más comparaciones, vale, pero es que se nos muere un niño. Blanco y en botella. Ya lo dicen ellos: “Hacemos canciones para acompañar la vida, el luto, el trabajo y la fiesta, que hablan de la música como una manera de formar una comunidad”.

Se les puede poner etiqueta flamenca en Moscú y fadista en Setúbal. Poco importa eso, son casi etnógrafos de la canción, como el bueno de Lomax. De hecho, una grabación del estadounidense es el origen de la “Cançó del farigoler”. Y es que parte del trabajo del dúo se realiza en los archivos.

Maria presentó “No he desitjat mai cap cos com el teu” en Elx como un reguetón… ¡por ahí no pasamos! Mujer, ojala todo el reguetón fuera así… que no te oiga Grey Filastine, que también aporta la electrónica a este tema. Este y “La gent” abren la puerta para que Marcel se explaye a gusto con la eléctrica.

Encantados los asistentes, que se agolpaban para recibir la firma de los autores en la portada (¡rascable!) de su disco. Muy atentos estaremos ante propuestas futuras de estos transgresores catalanes… ¡enhorabuena!

 

Texto: Israel Gil Pérez

Foto: Francisco Vinal

One Comment

  1. Crónica maravillosa. Me recomendaron el grupo hace poco y no había podido dedicarle tiempo. Ahora sólo tengo ganas de darles una buena escucha y disfrutar del directo en una próxima ocasión

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